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San Nicolás de los Arroyos
domingo, 29 mayo, 2022

Edición N° 4063

SANDRA CORBALÁN: “¿CÓMO MORESCO PUEDE ESTAR EN SU CASA, SI MATÓ A DOS PERSONAS?”

Uno de los casos que más conmoción generó a nivel nacional durante el período de restricciones a causa de la pandemia resultó el de Ulises y Ezequiel. Los dos jóvenes circulaban por barrio San Martín en junio del 2020, cuando fueron interceptados por el móvil policial conducido por Pablo Moresco. El exagente argumenta que los confundió con motochorros; Sandra Corbalán, mamá de Ezequiel, asevera: “A los chicos los asesinaron y los dejaron tirados”. Moresco deberá enfrentar del 21 al 26 de septiembre la instancia de juicio por doble homicidio con dolo eventual.

Carolina Mitriani
redaccion@diarioelnorte.com.ar



Aquella madrugada signada por las restricciones de circulación, en un contexto de aislamiento social, preventivo y obligatorio por el COVID-19, marcaron un antes y un después. “A mi hijo nadie me lo va a devolver. Mi hijo está en un cementerio. A mí me mataron el primero de junio del 2020. Yo no soy más la que era”, asegura con la voz quebrada Sandra Corbalán, mamá de Ezequiel Corbalán, quien fuera víctima junto a su amigo Ulises Rial del choque que derivó en sus fallecimientos. Del 21 al 26 de septiembre el conductor del patrullero –Pablo Moresco– que habría ocasionado el siniestro deberá enfrentarse a juicio, bajo la carátula que lo imputa por doble homicidio con dolo eventual.

Hechos

El móvil policial estaba conducido por el exoficial Moresco, de la unidad de Policía Local. Junto a él, según pudo saber Sandra Corbalán, se encontraban otros pares: una femenina de apellido Huesa y un masculino, Bazán.



En su argumentación, Moresco “dijo que se equivocó, que eran dos motochorros que él buscaba. Nunca hubo persecución. Sí los quisieron parar con el móvil de la departamental desde atrás. Por lo que tenemos entendido, le hacen un solo sonido de sirena y después dicen que en un galpón por Illia ahí declara un patrullero que sale”, relata la madre de Ezequiel. Pero las pericias desarrolladas al momento indican lo contrario: ese coche se movió, no se puso en marcha. “En las escuchas de los celulares se supo que le dice ‘vamos, que hay un muerto y uno grave en Carbajo’. Hay muchas mentiras”.

Respecto a las circunstancias previas al choque, la acusación entiende que hubo un seguimiento de dos cuadras, hasta que llega un audio al handy de Moresco en el cual ordena: «¡Cortame la moto, cortá la moto!». Ulises y Ezequiel habrían entrado por la mano derecha de Carbajo y el móvil de Pablo Moresco por la contraria, según procesan las pericias mecánicas realizadas por el experto Geretto, quien tiene antecedentes en casos complicados, como el del siniestro vial del obispo Ponce de León. “Ellos dejan pasar Piaggio y ahí se le tiran encima. Ulises y Ezequiel nunca supieron que era un patrullero, porque venía sin balizas, sin nada. El patrullero quedó con luz de posición”, amplía Sandra Corbalán.



Esclarecer

Para las familias de Ulises y Ezequiel no es solamente Moresco quien debe enfrentar consecuencias por su accionar, sino que también “hay mucha gente involucrada. Lo que pasa es que son jefes que estuvieron en la noche, ahí”. Lo que buscan esclarecer, con las escuchas y pericias telefónicas como principal elemento, es si existieron vías de encubrimiento para desviar la gravedad de la situación que afecta a, al menos, un efectivo de las fuerzas de seguridad. “Después, seguramente, los abogados se van a encargar de ir por ellos. Primero quisieron hacer parte por parte e ir por esta, el conductor, que es la principal”, refirió Sandra en diálogo con EL NORTE.

Los chicos que -se presume- fueron embestidos de sorpresa, se encontraban comiendo un asado en grupo. Habían salido a comprar bebidas en un supermercado ubicado en Av. Illia, cuando fueron interceptados por efectivos, dado que no se podía circular en ese momento, salvo por circunstancias de tareas esenciales. Sin embargo, los acusantes comprenden que la violación de aquel decreto de necesidad y urgencia no es motivo válido para arremeter contra dos vidas: “A nadie se lo mata, ni a un chorro. No estaban haciendo nada los chicos, habían cortado un DNU, no más”.

Sandra regresa a esa noche y cuenta: “Estamos luchándola desde el día cero, cuando me llamaron y me dijeron que mi hijo había desacatado una orden policial. Fue todo mentira. Fuimos engañadas. En el transcurso del tiempo, golpeando puertas y averiguando, llegamos a la verdad: a los chicos los mató el patrullero, los asesinaron y los dejaron tirados”.



Además, denuncian que “hubo cambio de escena. Levantaron a Ulises sin un fiscal, a Ezequiel me lo levantaron 45 minutos después con la gravedad que tenía. La ambulancia salió de barrio Las Flores, siendo que teníamos el Hospital Zona Norte cerca…”, afirmó.

Justicia

La palabra que más repite Sandra Corbalán desde aquel primero de junio es «justicia». Cuando acompañaba a su hijo, quien quedó herido de extrema gravedad y agonizó en el Hospital San Felipe durante cinco días, pudo esgrimirle por primera vez ese deseo de lucha a Ezequiel. “Le pido a Dios justicia y al pueblo de San Nicolás que nos pueda acompañar. También pedimos lo mismo al doctor Darío Giagnorio, quien está al frente de la causa como fiscal. Porque la pérdida de un hijo no tiene reparación con nada: ni con cárcel ni con dinero. Pero yo le prometí a mi hijo cuando lo llevaba que exigiría justicia. Es lo único que quiero”, expresó Sandra a EL NORTE.

“Hoy es mi hijo, pero mañana puede ser el tuyo. Porque el policía estaba para cuidarme… Yo nunca dije que no tenía que pararlo, pero hay formas. Y no es tirándole el auto encima”, reflexiona. Y, con el dolor de madre, Sandra cuestiona: “Desde el principio Moresco tendría que estar preso. ¿Cómo puede estar en su casa, si mató a dos personas? Si lo tiene más que claro Giagnorio, que pidió todas las pruebas y se las presentaron”.

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