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San Nicolás de los Arroyos
miércoles, 28 septiembre, 2022

Edición N° 4185

SE CUMPLEN 172 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DEL GENERAL DON JOSÉ DE SAN MARTÍN

El prócer máximo argentino y libertador de la Argentina, Chile y Perú falleció el 17 de agosto de 1850, en su casa de Boulogne-sur Mer (Francia), rodeado de sus seres queridos. Sus restos fueron repatriados en 1880 y actualmente descansan en un mausoleo construido dentro la Capilla Nuestra Señora de la Paz. En este día bien vale recordar las frases del Padre de la Patria.



El 17 de agosto se cumple un nuevo aniversario del deceso del General San Martín, el Libertador de América. En Argentina se le reconoce como el “Padre de la Patria”. En Perú, se lo recuerda libertador de aquel país, con los títulos de “Fundador de la Libertad del Perú”, “Fundador de la República” y “Generalísimo de las Armas”. En Chile su ejército lo ha destacado con el grado de Capitán General.

Pero más allá de su gesta libertadora, San Martín es una pieza fundamental en la construcción de nuestra identidad nacional.



A partir de su célebre figura y heroico proceder, se construye esa gran narración que nos explica como país. Por eso, rememorar su vida a partir de un nuevo aniversario de su muerte es recordar ese relato que escuchamos en los actos escolares de nuestra infancia, esa gran narración que nos conformó como comunidad y que debemos pensar y reconsiderar en nuestro camino hacia una patria justa, libre y soberana.

 “Los hombres de acción o de pensamiento que, como San Martín, realizan grandes cosas son almas apasionadas que elevan sus pasiones a la potencia del genio y las convierten en fuerzas para obrar sobre los acontecimientos, dirigirlos o servirlos. Obran sobre su tiempo como una acción eficiente o se lanzan en las corrientes permanentes, y de este modo su influencia se prolonga en los venideros como hecho durable o como pensamiento trascendental”.

Sus frases célebres

Serás lo que debas ser o no serás nada.

La biblioteca destinada a la educación universal es más poderosa que nuestros ejércitos.

El hombre bajo todo gobierno será el mismo, con las mismas pasiones y debilidades.

Al Ejército de los Andes queda la gloria de decir: en 24 días hicimos la campaña, pasamos las cordilleras más elevadas, concluimos con los tiranos y dimos libertad a Chile.

Un buen gobierno no está asegurado por la liberalidad de sus principios, pero sí por la influencia que tiene en la felicidad de los que obedecen.

Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver al país enteramente libre o morir con ellas como hombres de coraje.

No hay revolución sin revolucionarios.

La patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes.

Si hay victoria en vencer al enemigo, la hay mayor cuando el hombre se vence a sí mismo.

En defensa de la patria todo es lícito menos dejarla perecer.



Uno debe saber vivir con el dinero que tiene.

No esperemos recompensas de nuestras fatigas y desvelos.

Solo quiero tener leones en mi regimiento.

Una derrota peleada vale más que una victoria casual.

La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien.

Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas.

Cuando la patria está en peligro todo está permitido, excepto no defenderla.

Si somos libres, todo nos sobra.

Mi nombre es lo bastante célebre para que yo lo manche con una infracción a mis promesas.

Hace más ruido un hombre gritando que cien mil que están callados.

La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder.

Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos.

Mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles; mi edad mediana, al de la Patria; creo que me he ganado mi vejez.

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