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San Nicolás de los Arroyos
lunes, 15 agosto, 2022

Edición N° 4140

SHIGERU BAN, EL ARQUITECTO DE LAS EMERGENCIAS

PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS DE LA CONCORDIA

El japonés ha dedicado la mitad de su carrera a enseñar a construir arquitecturas para alojar a damnificados por catástrofes naturales. Hacia 2050, el 75% de la humanidad vivirá en ciudades. La problemática radica en darles una vivienda digna a esas personas. Caso contrario, habrá un problema social y medioambiental importante. Los proyectos de Ban volcados en la sostenibilidad están siendo observados por el mundo.



Hacia 2050, el 75 por ciento de la humanidad vivirá en ciudades. La problemática radica en darles una vivienda digna a esas personas. Caso contrario, habrá un problema social y medioambiental importante. El arquitecto japonés Shigeru Ban (Tokio, 64 años), conocido por sus proyectos volcados en la sostenibilidad, la ayuda frente a las emergencias y el impacto social, ha obtenido el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2022, como acaba de anunciar la fundación responsable de los galardones. El veterano creador corona así una trayectoria que ya le llevó a recibir el Pritzker, el mayor reconocimiento de su disciplina, en 2014.

Ban se ha dedicado a reconstruir. No la arquitectura, sino la vida de la gente. La mitad de su carrera, y de su producción como arquitecto, ha consistido en inventar sistemas de construcción ligera y rápida para alojar a quienes, tras un terremoto, un huracán o catástrofes nucleares como la de Fukushima, lo han perdido todo. Y necesitan refugio. Los desastres son su escuela de vida.

El trabajo de Ban pasa por ponerse en la piel de otro. Y no consiste solo en diseñar. Tras el terremoto de Christchurch, en Nueva Zelanda, el 80% de los inmuebles tenían daños estructurales. Hubo que rehacerlo todo. Y Ban construyó una catedral de cartón porque la gente se sentía más amparada por lo ligero que bajo ladrillos. Cuando la ciudad se reconstruyó, decidieron mantener la catedral temporal. Convertirla en su templo.



Enseñar a construir

Comenzó trabajando con estructuras de tubos de papel cuando tenía 26 años. Viendo imágenes de los refugios que la ONU construía en Ruanda, se dio cuenta de que los tutsis se congelaban. Hizo una propuesta: construir con papel. La ONU repartía plásticos, que sujetaba con postes de madera. El sistema tenía poco futuro con dos millones de refugiados. Contrataron a Ban para hacer tubos de cartón estructurales. Luego ha enseñado a hacerlos en Kobe, Turquía o Haití. A eso se dedica, pro-bono, la mitad de su tiempo: enseña a construir su sistema durante emergencias. El resto del tiempo lo ha dedicado a levantar algunos de los grandes museos del mundo, como el Centro Pompidou de Metz. La tercera pata de su hacer se basa en la experimentación doméstica. Casas con paredes textiles y con habitaciones móviles —sobre ruedas—. Ahí también hay concordia entre todas las facetas de un arquitecto: la investigación, la que contribuye a la cultura del mundo y la que refuerza su humanidad.

Sin desperdicio

Ban odia el desperdicio. Antes de que comenzara a hablarse de sostenibilidad, en 1986, ya le parecía de sentido común: en las emergencias sobra lo que no es necesario.
En Madrid, donde ha levantado un pabellón con cubierta de tubos de cartón en el jardín del Instituto Empresa, declaró: “Los arquitectos tenemos un conocimiento que puede ser útil a mucha gente. No solo a los ricos”. Eso es lo que hace desde su ONG VAN (Voluntary Architects Network). Era muy joven cuando, desarrollando su propio sistema estructural, aprendió que la solidez de un edificio no tiene que ver con la fortaleza de los materiales con que está construido: el hormigón puede ser destruido por un terremoto y el papel puede sobrevivir a ese mismo terremoto.

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