TECHOS VERDES PARA MEJORAR LAS CIUDADES

La solución de incluir plantas en el techo todavía es vista con cautela por algunos arquitectos y urbanistas, siendo considerada una solución costosa y difícil de mantener. Otros, sin embargo, argumentan que los altos costos de ejecución se amortizan rápidamente con ahorros en climatización y que, por sobre todo, ocupar la quinta fachada del edificio con vegetación es una alternativa racional.

Un techo verde consiste en una losa de cubierta que recibe una capa de tierra y vegetación sobre una superficie impermeabilizada, que puede ser plana o ligeramente inclinada. El grosor de la capa de tierra influirá en el tipo de vegetación que se pueda plantar, y puede ir desde los 15 centímetros hasta más de un metro. De manera constructiva, bajo la tierra, se insertan varias capas de materiales, con variaciones que dependen del diseñador a cargo.

Debajo del sustrato se suele incluir una manta de geotextil, que dejará pasar el agua, pero mantendrá la tierra contenida. Más abajo se ubica una capa de drenaje, donde quedará almacenada el agua y se instalarán drenajes para su circulación. Incluir una capa antirraíces es importante para evitar que se introduzcan en la estructura y provoquen infiltraciones. Por debajo, la estructura de losa, impermeabilizada de alguna manera, completa el sistema.

Cubiertas, sistemas y ventajas

Hay proveedores y fabricantes de cubiertas verdes. Es importante, siempre que sea posible, incluir la asesoría de técnicos y expertos en el proceso de diseño para realizar una especificación adecuada en relación con el desempeño térmico, drenaje, carga y otros factores. Existen sistemas modulares prefabricados, por ejemplo, que incluyen todas las capas e incluso plantas listas para crecer.

Cuando se construyen, se diseñan y se mantienen adecuadamente, los techos verdes tienen más ventajas que desventajas. Para los ocupantes del edificio, la vegetación refleja la mayor parte de la luz solar directa en lugar de absorberla, y la humedad presente en la vegetación y el sustrato evita la ganancia de calor de la estructura, entregando ahorros de energía en enfriamiento. En climas áridos, el aumento de la inercia térmica, debido al sustrato, aumentará el confort, reduciendo las fluctuaciones de temperatura en el interior. Además, un espacio verde es extremadamente agradable y potencialmente utilizable.

Pero las ventajas no son solo privadas. Especialmente en ciudades grandes y densas, la creación de techos verdes puede mitigar algunos problemas relevantes, entre ellos, reducir las islas de calor urbanas.

Agricultura y biodiversidad

Actualmente, los techos tradicionales solo tienen impactos ambientales adversos y también son espacios degradados y descuidados.

Otro tema crucial es que los techos verdes también ayudan a controlar la retención de la lluvia. En ciudades densamente construidas, el sellado del suelo es un problema grave. El medio de cultivo y el material vegetal del techo también actúa como un filtro y ayudan a neutralizar la lluvia ácida, atrapando el polvo y las partículas en el aire.

Otro potencial interesante de las cubiertas verdes son la posibilidad de generar espacios para la agricultura urbana y, sobre todo, un nuevo hábitat para plantas y animales, contribuyendo a incrementar su biodiversidad. Los techos verdes pueden ser extremadamente beneficiosos para las esferas públicas y privadas.