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San Nicolás de los Arroyos
domingo, 22 mayo, 2022

Edición N° 4056

UN AVIÓN NO PUDO ATERRIZAR EN NEUQUÉN A RAÍZ DE LOS FUERTES VIENTOS



Un avión no pudo aterrizar en Neuquén como consecuencia de las fuertes ráfagas de viento que había en la provincia que imposibilitaron que pueda llevar adelante un arribo seguro y debió desviarse hacia Mendoza.

La aeronave perteneciente a JetSmart debía bajar en el aeropuerto neuquino Juan Domingo Perón, pero no logró aterrizar en la pista a raíz del clima ya que se registraron ráfagas de más de 100 kilómetros por hora, lo que provocó que el vuelo se extienda por casi seis horas.



“El viaje fue horrible, interminable y lleno de incertidumbre”, relató una pasajera en diálogo con LMNeuquén, a la vez que dijo:

“Salimos de Buenos Aires a las 14 por la empresa JetSmart. Hasta la mitad del viaje venía todo bien hasta que arrancó la turbulencia. Se movió bastante la aeronave. Cuando estábamos por aterrizar, dicen que nos pongamos el cinturón. Miro por la ventana y no se veía nada, solo se veía tierra”.

El normal funcionamiento del aeropuerto de Neuquén se vio interrumpido y fueron tres vuelos los que intentaron descender en la capital, pero solo dos pudieron porque el tercero quiso hacerlo y tocó con una de sus ruedas la pista de aterrizaje, pero tuvo que volver a elevarse en una maniobra inesperada.

“Escuché el ruido de las ruedas abrirse y seguía sin ver el piso. Ahí nos empezamos a acercar. Pega una maniobra brusca y vuelve a tomar vuelo. Pasaron 15 minutos y la gente estaba tensar y nerviosa. Había gente grande muy asustada. A los cinco minutos de no saber qué iba a pasar, nos avisan que no pudieron aterrizar en Neuquén y que nos íbamos para Mendoza”, dijo la pasajera.



La tripulación y el comandante a bordo indicaron que la aeronave debía ir a cargar nafta a Mendoza y también desde allí podrían conocer cuándo volverían a intentar aterrizar en Neuquén.

Cerca de las 18, el vuelo de JetSmart partió a la ciudad de Neuquén y la mujer indicó: “Fue una hora más, llena de miedo y de turbulencia. Intentábamos estar todos tranquilos, pero había cierta tensión. Estábamos todos expectantes, mientras el avión se seguía moviendo porque la turbulencia no cesaba”.

“En el primer intento de aterrizaje, no vi nada. Fue como si nos metimos en una nube de polvo y pegamos contra el suelo sin ver nada”, expresó, a la vez que señaló que el clima dentro del avión fue de gran tensión porque “nadie estaba tranquilo” y culminó diciendo: “No le deseo a nadie lo que vivimos”.

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