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San Nicolás de los Arroyos
domingo, 14 abril, 2024

Edición N° 4747

Víctor Fernández, el nicoleño que disfrutó el básquet marplatense con las camisetas de Quilmes y Peñarol

LO MEJOR DE DOS MUNDOS

La estadística se hizo realidad el pasado 2 de febrero. Ese día, el base formado en Belgrano se calzó la del milrrayitas y pasó a los libros de historia, al convertirse en el 24° jugador en la historia de la Liga Nacional que vistió la casaca de ambas instituciones. “Lo importante es disfrutarlo al máximo del lado que te toque. En mi caso me llevo algo de cada uno, los dos clubes tienen su encanto”, manifestó Fernández.

Victor Fernández
Víctor Fernández en Quilmes (2019) y en Peñarol (2024).

Nicolás Fenley
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El mar, la rambla, el lobo marino y su famoso alfajor, todas referencias que te trasladan inconscientemente a un solo destino: Mar del Plata. No obstante, entre tantas características que distinguen a la localidad bonaerense el básquet no puede faltar, el fervor por la naranja se siente en todos los rincones y puede compararse –salvando las diferencias demográficas–  con el de nuestra ciudad. Tal como sucede aquí con Belgrano y Regatas, en la localidad balnearia los fanáticos de este deporte se dividen en dos veredas muy marcadas: Peñarol y Quilmes.

Sin embargo, la rivalidad no impide que existan quienes visten y han vestido la camiseta de los dos clubes. En números, tan solo 24 jugadores representaron ambas instituciones durante las 40 temporadas de Liga Nacional. Entre tantos exponentes como Juan Esteban de la Fuente, Selem Safar y Román González, incluso extranjeros de la talla de Josh Pittman y Byron Wilson, se cuela uno nacido y criado en el parquet de San Nicolás: Víctor Fernández.

“Si hay algo que al jugador le gusta, son los desafíos y las cosas nuevas, así que le di para adelante”, expresó el jugador surgido en la cantera belgranense sobre su segundo arribo a La Feliz, tras desvincularse de Riachuelo de La Rioja.



Saber disfrutar

Uno lo vio debutar en el profesionalismo y convertirse en una premiada revelación, el otro goza de su presente, mientras tanto Fernández saca provecho. “Lo importante es disfrutarlo al máximo del lado que te toque y en un caso como el mío, llevarse algo de cada uno porque los dos clubes tienen su encanto”, aseguró en diálogo con EL NORTE.

Aunque el nicoleño logró meterse en la reducida lista el pasado 2 de febrero en el duelo entre Peñarol y San Martín de Corrientes, fue el 28 de ese mismo mes cuando la Copa Mar del Plata provocó una reedición especial del clásico, a 150 años de fundarse la ciudad.

“Jugar un clásico así es una experiencia inolvidable porque es un Polideportivo prácticamente lleno, con dos hinchadas grandes y una ciudad paralizada por un partido de básquet”, detalló. “Lo viví con felicidad, tenía muchas ganas de jugarlo, vivirlo de nuevo me puso contento. Creo que todo el que lo juega se guarda un lindo recuerdo”, agregó el ex Belgrano tras jugar por primera vez el duelo marplatense con la del “milrrayitas”.

Para dar cuenta del clima con el que convive, Víctor hace el paralelismo con su hogar: “Al igual que San Nicolás, es una ciudad basquetbolera de sangre, de raíz. Los clubes se matan por jugar, la gente lo vive con intensidad y un fanatismo tremendo. Se respira básquet y está bueno porque te mantiene motivado, atento y queriendo dar lo mejor siempre”.



Cruzar la vereda

En este tipo de cambios, a pesar de los años de diferencia entre cada paso (en Quilmes jugó hasta 2019), pueden generarse algunos roces con los hinchas. Empero, en este caso no fue tan turbulento como podría imaginarse. “No me pesó haber pasado por Quilmes. Si bien hay gente que es fanática, como pasa con Belgrano y Regatas. Más allá de eso, esto es deporte y un trabajo. Puse la cabeza fría y tomé la decisión”, sostuvo Fernández sobre su arribo a su nuevo equipo. “Acá en Peñarol me recibieron excelente, la gente me trató bien y me hicieron sentir muy cómodo. De Quilmes, más que algún mensaje por Instagram diciéndome que no se imaginaban verme con otra camiseta no pasó. Nunca me insultaron ni nada por el estilo. La mayoría entendió que es básquet, es laburo y no hay ningún problema”, explicó Fernández, sin dejar de lado que la diferencia de categorías es un factor importante: “También no tener un enfrentamiento constante apaga las cosas. Lo único fue la Copa Mar del Plata”.

A pesar de estos leves cortocircuitos, el base no escatima en elogios para las dos instituciones. “Estoy agradecido con los dos clubes. Primero con  Quilmes porque me dio la posibilidad de mostrarme y abrirme un montón de puertas en la Liga Nacional. Ahora con Peñarol contento, con muchas ganas y la mente puesta en clasificar para los playoffs. Tenemos muchas chances”, afirmó.



Para concluir, Víctor analizó  su actualidad y agradeció el lugar hasta el que llegó. Un presente construido a base de esforzarse en lo que ama. “Cuando entrás a Peñarol ves las banderas, los trofeos, los cuadros, las remeras firmadas y te das cuenta de dónde estás. Este club es histórico, jugó probablemente el mejor base que tuvo la Selección. Ahí tomás dimensión y al menos a mí me pone feliz, porque yo no dije voy a jugar y llegué hasta acá, trabajé un montón, me pone contento. Creo que puedo dar más, pero estoy feliz de mi presente”, sentenció.

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