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San Nicolás de los Arroyos
miércoles, 24 abril, 2024

Edición N° 4757

Analizan que la causa palestina podría representar un arma de doble filo para los gobiernos árabes autoritarios

Gobiernos de países árabes reputados como autoritarios permitieron el derecho a la protesta a favor de la causa palestina, pero eso podría volverse en su contra

Un medio occidental analizó que agunos gobiernos de países árabes reputados como autoritarios permitieron el derecho a la protesta a favor de la causa palestina, pero eso podría volverse en su contra.

Bahrein, Egipto y Túnez, son algunos de los ejemplos del muestreo publicado este lunes.

El gobierno de Bahréin prohibió las protestas desde 2011, pero permitió que se llevaran a cabo manifestaciones propalestinas durante el mes pasado.

Fueron las más grandes desde las de la “Primavera Árabe” allí, y los informes de los medios revelaron que algunos de los participantes portaban carteles que mostraban al rey de Bahréin tomado de la mano del líder israelí Benjamin Netanyahu.



Así fue como los antidisturbios acabaron dispersando la protesta.

A finales de octubre, a los egipcios se les permitió hacer algo que no se les había permitido hacer durante años: protestar.

El autoritario gobierno del país no defiende el derecho a la libertad de reunión, informó la DW.

Pero hace unos quince días, el Ejecutivo de Egipto, encabezado por el presidente Abdulfatah al Sisi, permitió que se llevaran a cabo manifestaciones propalestinas bajo estrictas condiciones y sólo en determinados lugares.

Algunas de las protestas de Egipto fueron claramente promovidas por las autoridades, informaron observadores.

Los manifestantes fueron transportados en autobuses y corearon consignas en apoyo de Al Sisi y de Palestina.

Pero otras fueron más espontáneas y algunas se descontrolaron.



En un momento dado, algunos manifestantes se dirigieron a la Plaza Tahrir, el centro simbólico de las protestas de 2011 en Egipto, enmarcadas en el movimiento prodemocracia bautizado entonces como “Primavera Árabe” y que acabaron derrocando al dictador egipcio Hosni Mubarak.

Mientras estaban allí, los cánticos pasaron de referirse a los palestinos a repetir un estribillo habitual en 2011 y dirigido a las autoridades egipcias: “¡Pan, libertad, justicia social!”

“Una puerta de entrada a la política”

“La causa palestina siempre ha sido un factor de politización para la juventud egipcia a lo largo de generaciones”, explicó Hossam el-Hamalawy, un investigador y activista egipcio que ahora vive en Alemania y escribe un boletín periódico sobre política egipcia.

Siguió explicando: “De hecho, para muchos activistas políticos egipcios –ya sean los que lideraron la revolución [de 2011] o estuvieron involucrados en protestas anteriores– su puerta de entrada a la política fue la causa palestina. El levantamiento de 2011 en Egipto fue literalmente el clímax de un proceso que comenzó con la segunda intifada palestina una década antes”.



Para evitar que alguna protesta propalestina más se convierta en una manifestación antigubernamental, las autoridades egipcias reprimieron aún más duramente a la disidencia, arrestando a más de 100 y reforzando la seguridad en las plazas públicas, informó el-Hamalawy.

Los líderes de la región “siempre han visto la causa palestina como una forma para que la gente desahogue su ira”, explicó Joost Hiltermann, jefe del programa para Medio Oriente y Norte de África del International Crisis Group, un grupo de expertos.

“Pero es un arma de doble filo: cuando las circunstancias en un país son muy malas, las protestas bien podrían tomar un giro interno y convertirse en una crítica al régimen gobernante”, acotó.

Como resultado, los líderes autoritarios debieron entrar en un “juego muy delicado para no perder el control de las protestas, repetidas en varias capitales árabes, y al mismo tiempo decir lo que sus ciudadanos quieren oír”.



En Túnez también se registraron grandes protestas propalestinas y el cada vez más autoritario gobernante, Kais Saied, practicó visiblemente equilibrios sobre la cuerda floja al abordar el tema.

Utilizó la empatía de los tunecinos hacia los palestinos para sus propios fines, en un intento de reforzar su popularidad.

La situación “expone lo débiles que son los regímenes árabes, incluido Egipto; su incapacidad para influir en lo que está sucediendo, para proteger a los palestinos y para lograr un alto el fuego”, opinó el-Hamalawy.

“Y esto está provocando un descontento generalizado. Lo ves en todas las redes sociales: la gente está compartiendo con avidez noticias de Palestina, así como memes, caricaturas y chistes que ridiculizan a Al Sisi y a otros gobernantes árabes”, completó.

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