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San Nicolás de los Arroyos
domingo, 14 agosto, 2022

Edición N° 4139

“PATO” BOTTAZZI: “HOY EL REMÍS ES COMO UNA CHANGA, NO SE PUEDE VIVIR DEL MISMO”

LA CRISIS EN EL SECTOR DE TAXIS Y REMISES

A pesar de que el mes pasado comenzó a regir el aumento en taxis y remises, las tarifas siguen muy desfasadas respecto a la inflación. Entre los faltantes de repuestos mecánicos, neumáticos y su elevado costo, el rubro de taxis y remises se encuentra en crisis, lo que redunda en que el servicio en San Nicolás sea deficiente.

Germán Rodríguez
redaccion@diarioelnorte.com.ar



A pesar de que el mes pasado comenzó a regir el aumento otorgado por el Concejo Deliberante tanto para taxis y remises, el mismo viene muy desfasado respecto a la inflación, y si a ello se le suman los faltantes en cubiertas y repuestos mecánicos, la situación en el rubro se ha vuelto crítica y sin soluciones a la vista. La bajada de bandera en los taxis se encuentra en $150, mientras que los remises están cobrado $75 el kilómetro. Estas tarifas no alcanzan para que el trabajador pueda sostener el trabajo y los problemas ocurren especialmente con el mantenimiento del auto.

“El problema es el ingreso y egreso, ya veníamos con una situación complicada y en este escenario el empobrecimiento es cada vez peor”, comentó a nuestro medio el referente de los remiseros, “Pato” Bottazzi.  “Este es un trabajo complementario de otro trabajo. El remís ya no es una fuente laboral genuina con la que pueda mantener a una persona y menos a una familia. No se puede ni arreglar el auto ni cambiar de unidad. El remís se va a convertir en un trabajo tipo changa, que uno podrá hacer en ratos libres para sumar un peso, pero nada más”, agregó preocupado por un rubro que está en plena caída.

En nuestra ciudad cada vez hay menos remises y en los días de lluvia o frío existen demoras de más de una hora para poder conseguir un servicio. Esto se debe a que el oficio se ha vuelto muy poco redituable y cada vez que se rompe un vehículo al propietario le cuesta mucho repararlo y ni hablar de cambiar de modelo.

“El servicio hoy es malo, no se consiguen remises, están en mal estado porque no es rentable. El que quiere vivir con el remís vive muy mal. Mantener el auto, que es lo que te sustenta la posibilidad de conservar el trabajo, se hace imposible. O comés, o pagás los impuestos de la casa, o mantenés el auto. Esto tiene que ver también con un desorden interno, pero la verdad es que hoy no se trabaja con el remís en San Nicolás. Si no hay un compromiso de las partes, que son la Municipalidad, los dueños de las agencias y lo fundamental, los dueños del auto, se va a empobrecer cada día más”, expresó Bottazzi.



“Hoy no se pueden comprar cubiertas, uno porque no se consiguen y otro por los precios elevados, entonces los trabajadores terminan poniendo cubiertas usadas. No se consiguen repuestos para autos y se cobra cualquier cosa. La situación empeora y eso se refleja en el servicio. Este aumento con el que estamos trabajando no nos cambia nada. El kilómetro está $75 y la inflación no para, no nos cambia. No podemos hacer beneficencia con nuestro capital, hoy un auto se rompe y es imposible arreglarlo. En los números te dicen de una inflación del 70% para el 2022, pero en la diaria se ve que es mucho más, que las cosas ya se fueron al doble”, completó.

Taxis

Respecto a los taxis la situación es similar y también el servicio va en declive ante la desesperación de los trabajadores. “Son ciclos los que se repiten, estoy del 96 trabajando como taxista y ya he pasado períodos críticos, pero este es el peor, hay muchas herramientas que juegan en contra de quienes tienen negocio por cuenta propia. Genera mucha angustia el no tener una economía estable. Aumenta el gasoil, suben las cubiertas, faltan repuestos. Tenés el auto parado hasta tres, cuatro o cinco días porque no podés arreglarlo, porque no se consigue un repuesto, lo que son días sin trabajar, que van en desmedro de nuestra economía”, comentó a EL NORTE Eduardo Martín, delegado de los choferes de Taxis de nuestro distrito.

La situación es límite y así lo refleja Martín. “La calidad de vida nuestra cayó un montón. Vivimos con mucha angustia, no podemos pagar deudas, uno recauda lo mismo, o menos plata, y la comida aumenta y nos endeudamos más y más. Es muy difícil sobrellevar esto para quien vive pura y exclusivamente del taxi, porque no sabemos si el mes que viene podemos poner un plato de comida en la mesa. No hay horizonte, no tenemos un panorama cierto de hasta cuándo va a durar esta situación que es grave, como vemos que le sucede a todos. En nuestro rubro se refleja más porque al final nos quedamos sin capital, sin auto, sin nada. ¿Quién va a comprar un auto destruido?”, expresó preocupado.



El año pasado se dieron a conocer los números de la cantidad de choferes que hay deambulando por la ciudad, que son un 60% menos que antes de la pandemia. Antes del coronavirus ya no era tan rentable tener un remís o un taxi, hoy es prácticamente insostenible.

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