Sus propietarios, dos jóvenes jugadores de fútbol de 17 y 20 años, las habían dejado estacionadas en la puerta del domicilio.

De la redacción de EL NORTE
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Nuevamente la localidad de Conesa fue el blanco elegido por los delincuentes para cometer sus ilícitos. Cuando todavía no se recuperan de la conmoción padecida por dos hechos recientes de inseguridad que mantuvieron en vilo a la comunidad vuelven a ser noticia por un hecho de robo. En la noche del lunes, un grupo de jóvenes jugadores de fútbol del club de Conesa se reunieron en la casa de uno de los compañeros dejando las motos estacionadas en la vereda. Al salir comprobaron con amargura que dos de los rodados habían sido robados.
La denuncia radicada en sede policial da cuenta de que dos jóvenes, uno de ellos de 17 años residente en el pueblo y otro de 20 oriundo de San Nicolás, dejaron sus motos estacionadas afuera de una vivienda ubicada en calle Lavalle al 200 de Conesa, donde compartían un encuentro de amigos.
Al salir alrededor de las 4 de la mañana advirtieron que los ciclomotores ya no estaban. Se trata de una moto marca Honda, modelo XR 190, de color rojo, propiedad del joven de 17 años, y de una Honda modelo New Titan 150 cc, de color negro, ambas con el trabavolante colocado. Los desconocidos sin ejercer violencia sustrajeron ambos vehículos. Ninguno de los dos estaba asegurado.
Reclamos por seguridad
Desde hace un tiempo las delegaciones del partido vienen padeciendo repetidos hechos de inseguridad que alteran la habitual tranquilidad de los pueblos. Las más castigadas por los embates de la delincuencia fueron las localidades de Gral. Rojo y Conesa, que se unieron para reclamar mayores controles y un compromiso más sólido de parte de la Justicia. Los vecinos manifestaron en ese momento que entienden que la lejanía con la ciudad cabecera los vuelve vulnerables y advierten un corrimiento del delito hacia los sectores más alejados y desprotegidos.
Dos hechos de amplia difusión desbordaron la paciencia de los coneseros en los primeros días de diciembre. El caso Leonel Blanco, que tras comprobar que habían violentado la puerta, ingresado a su casa y robado la moto, persiguió a los delincuentes mientras llamaba a la policía para recuperar el rodado y terminó colisionando su vehículo contra el ciclomotor en el que se desplazaban los malhechores que terminaron heridos. Blanco fue detenido y los vecinos del pueblo se manifestaron por su libertad.
El otro caso que enardeció a los habitantes del lugar fue el de Guillermo Landoni que fue asaltado en su casa, golpeado, maniatado y encerrado junto a su pareja mientras le robaban los ahorros, el televisor y el vehículo. Hechos estos que se sumaron a otros ocurridos con anterioridad. “Nos sentimos desprotegidos”, había manifestado Landoni a EL NORTE a poco de cometido el asalto que lo tuvo como víctima.
Cansados, los vecinos de Conesa cortaron la Ruta Nacional 188 para pedir seguridad, mejoras en la iluminación y mayores controles. Marcelo Raul Mattiozzi, vocero de la protesta, manifestó: “Esto es tierra de nadie, no estamos acostumbrados a lo que está pasando, nosotros nunca cerrábamos las puertas de nuestras casas. Pedimos la colocación de cámaras de seguridad y mayores controles policiales. Queremos vivir tranquilos, nos lo merecemos, somos gente de bien”.
Algo similar ocurría en General Rojo. El jueves 8 de diciembre los vecinos se reunieron y publicaron una nota en redes bajo la consigna “¡Conesa y el Pueblo de General Rojo exigen seguridad!”.

