29.9 C
San Nicolás de los Arroyos
miércoles, 21 febrero, 2024

Edición N° 4696

“Dos opciones y una evaluación”

HE VENIDO PARA QUE TENGAN VIDA

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (Mt. 25, 31-46).

Por Monseñor Norberto Hugo Santiago
Obispo de la diócesis de San Nicolás

“Jesús dijo a sus discípulos: ‘Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y Él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquéllas a su derecha y a éstos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre; y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me alojaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo y me visitaron; preso, y me vinieron a ver’. Los justos le responderán: ‘Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te alojamos, desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte? Y el Rey responderá: ‘Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo’. Luego dirá a los de su izquierda: ‘Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; era forastero, y no me alojaron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron’. Estos, a su vez, le preguntarán: ‘Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento o sediento, forastero o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?’ Y Él les responderá: ‘Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo’. Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna”.
Palabra del Señor.



Primera opción

Hoy la Iglesia celebra a Jesucristo Rey del Universo, y el evangelio que nos propone es sobre el juicio final en el cual Dios evalúa nuestra decisión entre dos posibles. Una opción es la del egoísmo que parece un camino más realista y libre, más placentero, más atractivo, y consiste en pensar sólo en uno mismo; el egoísta tiene sólo compromisos que tengan que ver con sus intereses personales, piensa que en esta vida cada uno se las tiene que arreglar como pueda. El egoísta se desentiende del bien global y se hace “empresa multinacional” en la cual la casa común que es la creación, no es contemplada como una obra bella, nuestro hogar que hay que cuidar, sino como un lugar para explotar y sacar réditos aunque quede transformada en “tierra arrasada”, con sus consecuencias para el calentamiento global que nos perjudica a todos; el egoísta piensa que las demás personas, aunque tengan menos recursos y oportunidades, se las tienen que arreglar como cada uno se las arregla por sí mismo; el egoísta es pragmático, se inclina a pensar que Dios no existe y no tiene esperanza, entonces, para qué vivir esta vida según los mandamientos y valores que nos propone Jesucristo; todo terminará en la muerte y por eso hay que tratar de pasarla bien aquí, en esta vida. Ni se le ocurre visitar a las personas privadas de libertad como propone Jesús en el Evangelio de hoy, porque piensa que si las hicieron deben pagarla, ignora que la mayoría de ellos tiene su origen en la miseria y el descarte social y que hoy se encarcela a la pobreza; no es sensible para acompañar a un enfermo, salvo en una visita muy rápida, porque es un momento desagradable; piensa que si los hambrientos quieren comer y no han conseguido trabajo es cuestión suya, no de él; está convencido que los que necesitan contención deben ir al psicólogo, no tiene tiempo que perder escuchando problemas de los demás porque ya tiene los suyos. Estas son algunas de las características de esta opción de vida.



Segunda opción

Para los que han recibido el regalo de creer en Jesús y su proyecto -que Dios no niega a nadie-, la fe no es una cuestión de la conciencia individual que no incide en la vida cotidiana ni en la construcción de la sociedad; respecto de lo trascendente, consiste en creer que de verdad Dios existe; que el que tengo al lado es mi hermano, al cual Dios le ha regalado la vida como a mí, que la sociedad es un cuerpo donde cada miembro es necesario y tiene que estar constituido en dignidad para que el cuerpo esté sano y funcione, y que las cosas materiales son un medio para que “todos” tengamos una vida digna; algo así como una torta donde cada uno merece una porción y donde nadie puede tomar dos porque alguien se va a quedar sin su parte. En ese cuerpo hay gente que es más débil, ha tenido menos oportunidades, está “fuera del sistema”, y nos tenemos que ingeniar para que esas personas se levanten, estudien, trabajen y tengan una dignidad como los que hemos tenido más oportunidades. Además, hay enfermos, hambrientos, sedientos, peregrinos, presos, a los cuales hay que acompañar, saciar, acoger, visitar, porque son parte de nuestro cuerpo social; en ellos Jesús dijo que está. En fin, esta vida es una “chance” entre dos opciones y según el Evangelio de este domingo, Dios nos evaluará al final. Es bueno pensar de vez en cuando por cuál de ellas estamos optando mientras tenemos un poco de tiempo.

Buen domingo.

ÚLTIMAS NOTICIAS

error: ¡Contenido protegido!