ECOS DEL GRITO DE SAN NICOLÁS

El #9J marcó la cancha. La manifestación ruralista que tuvo lugar la semana pasada en nuestra ciudad, apoyada notablemente por la oposición, reverdeció las tensiones entre el campo y el Gobierno de Alberto Fernández. Los dirigentes de la Mesa de Enlace expresaron su rechazo a las medidas restrictivas que solo le permiten al sector distribuir un cupo del 50% de carne para la comercialización internacional, que se suma a la presión impositiva y otras medidas intervencionistas del Estado.

Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), asegura que “padecen una retención encubierta” ya que “la diferencia entre el precio del dólar al que exportan y el precio del dólar al que compran funciona como un impuesto nacional”.

“Hay un componente ideológico, sin duda. Todas las medidas que se tomaron este último año y medio desde que asumió este Gobierno tienen un tinte ideológico porque buscan la confrontación con el campo. Buscan una situación de fricción. La visión que tienen del campo es equivocada y buscan posicionarnos ante la sociedad con una imagen bastante negativa”, señala.

En la misma línea se expresó Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), quien manifiesta que “hay un ala del Gobierno más dura que impone ideología” y que percibe “que repiten recetas del pasado” –en referencia al expresidente Néstor Kirchner con la restricción a la carne y a la expresidenta CFK con la resolución 125- “que no tuvieron resultado”.

También el presidente interino de Coninagro, Elbio Laucirica, detalla que “hay una decisión política por parte del Presidente que no se condice con la realidad que ellos ven” y agrega que se lo plantearon “a los ministros y gobernadores que tienen una idea de lo que les explican”. El referente de la Mesa de Enlace aclara que solo se exporta entre un 25% y 30% de carne vacuna y que, de esas exportaciones, el 70% son vacas de reserva que se venden al mercado chino.

“Este tipo de carne no se consume en el país, no es apetecible al paladar de los argentinos. Es una vaca que está al fin de ciclo de producción y que exportamos a buen precio”, expresa una fuente del Gobierno. Quien señaló, además, que no solo se pierde de exportar este tipo de carne, sino que “al corto plazo se pierde el ingreso de dólares” y al largo plazo “se corre peligro de perder a estos mercados que actualmente nos exportan y se ven afectados”.

 “El campo es necesario como motor de economía y como fuente de ingreso de dólares. Se tomaron decisiones que no pasaron por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca”, indica.