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San Nicolás de los Arroyos
sábado, 21 mayo, 2022

Edición N° 4055

EL WASHINGTON POST COMPARÓ LA ECONÓMIA DE EE.UU. CON LA DE ARGENTINA

Un artículo del diario norteamericano compara la situación de suba de los precios en ambos países y las estrategias para vivir de la sociedad argentina.



Estados Unidos registró el año pasado una tasa de inflación del 7%, la más alta en 40 años, lo que generó preocupación en el país. El periódico Washington Post realizó una nota donde invitaba a los estadounidenses a mirar la situación de Argentina donde la suba de precios es un “estilo de vida”.

“La inflación transforma la forma en que la gente gasta, ahorra y piensa. Eso es cierto ahora para algunos en Estados Unidos, donde los precios subieron el año pasado un 7%, el ritmo más rápido en casi 40 años”, comienza el artículo.

Esta, afirmó la nota, “ha sido la realidad en Argentina durante décadas, donde la inflación superó el año pasado el 50%, y se espera que sea igualmente alta en 2022”.



“La larga y obstinada marcha de los precios en esta nación sudamericana ha inspirado una serie de estrategias para limitar los daños”.

“Comprar productos básicos a granel puede parecer un ahorro de dinero. O mejor que ahorrar dinero, porque ahorrar dinero significa que se queda ahí mientras su valor cae”, explica el artículo.

Además afirma que la suba de precios tiene un “costo psicológico” por la “incertidumbre sobre el valor de los bienes y servicios, y el miedo a gastar más de la cuenta”.

En la nota se cita a la economista argentina Marina Dal Poggetto quien indicó que “en Estados Unidos se está gestando un proceso inflacionario, aunque desde niveles bajos”.



“En Argentina, venimos de numerosos años de alta inflación, lo que termina por torcer la mentalidad”, explicó

En la nota también citan a Guillermo Oliveto, que dirige la consultora de consumo W, quien habla de una “cultura inflacionaria”.

“Casi todo el mundo pierde con la inflación, y la gente está en guardia todo el tiempo”.

Una de las principales tácticas en este sentido es la acumulación de reservas de bienes, según la nota.

Al comparar ambas economías, el articulo indica que “los estadounidenses están familiarizados con la realización de pagos mensuales de casas, coches y electrodomésticos. En Argentina, los plazos se aplican a casi todo”.



“Sergio González, analista financiero, compró el mes pasado un tarro de pasta de maní por 300 pesos, menos de 3 dólares, y acordó pagarlo a plazos, sin intereses, durante los próximos 12 meses”, se comentó en la nota.

“Casi todo lo que podés hacer sin interés, lo hacés sin dudarlo”, dijo. “La idea es que aproveches la inflación ya que diluirá los pagos fijos futuros”, agregó González.

Con una inflación del 1 por ciento semanal -que suele ser superior a las tasas de interés de los depósitos-, el dinero que permanece en el banco pierde valor cada día. Eso es un fuerte incentivo para gastar lo que se tiene en cuanto se obtiene. “Estimula una cultura de consumo porque la sensación es que los pesos de hoy valdrán menos mañana”, afirmó Oliveto en la nota.

La nota explica que los sueldos se gastan rápidamente o los pesos se cambian a alguna moneda extranjera.



“En una economía de alta inflación, el mayor desafío podría ser hacer coincidir los ingresos con el aumento de los precios”, informa la nota.

La nota hace un repaso a la historia económica del país y recuerda que “a finales de los 90, con la inflación controlada, las tiendas de Todo x 2 pesos proliferaron; era el equivalente argentino del Five Below”.

“Y no sólo en las calles de la capital, sino en la cultura popular, inspirando chistes, letras de canciones y hasta un programa de televisión.

Sin embargo, desde 2002 “los precios al consumidor subieron, menos productos podían venderse de forma rentable por 2 pesos y el modelo de negocio se derrumbó. Las tiendas de Todo x 2 Pesos hace tiempo que se extinguieron”.

 El artículo enfatiza que “uno de los efectos más duraderos de la alta inflación crónica es la pérdida del sentido del valor”.



“Las empresas también se adaptan para sobrevivir. El desorden de los precios puede dar lugar a tácticas comerciales rentables: descuentos permanentes, en los que los comercios suben los precios regularmente para luego ofrecer rebajas”.

“Un supermercado puede ofrecer un 40% de descuento en vino los fines de semana; una tarjeta de crédito puede conceder un 20% de descuento en ropa los miércoles. Eso hace que los argentinos marquen los días en el calendario por los descuentos que habrá”.

“Todo el mundo sube un poco los precios porque sabe que puede ofrecer un descuento más tarde si se ha pasado”, afirmó Oliveto.



La nota también consultó a Jorge Centeno, un ciudadano estadounidense que lleva casi cuatro décadas viviendo en Argentina. “Ha aprendido la táctica. Todo el dinero que ahorra lo cambia por dólares estadounidenses. Hace acopio de toda la comida que le permite el congelador. Se esfuerza en buscar los precios más bajos.

“Vivo literalmente buscando ofertas y descuentos todo el tiempo”, señaló.

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