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San Nicolás de los Arroyos
lunes, 6 febrero, 2023

Edición N° 4314

GOLPE DE CALOR EN LOS PERROS Y GATOS: PREVENCIÓN, SEÑALES DE ALERTA Y PRIMEROS AUXILIOS

SALUD ANIMAL

El Servicio Meteorológico Nacional indica para la semana entrante una nueva ola de calor en gran parte del territorio Norte bonaerense. Ante este escenario, la médica veterinaria Verónica Rabadá explica que es crucial intervenir ante la sospecha de golpe de calor en las mascotas: “A pesar de los primeros auxilios que podemos realizar, es vital llevarlos al veterinario, donde se valorará el estado general y las repercusiones que podrían afectar a tu perro o gato”.

Es esencial el monitoreo del estado de las mascotas. Foto: Oscar Rabadá


Carolina Mitriani

redaccion@diarioelnorte.com.ar

En el ingreso a una nueva temporada de verano, el calor no da tregua. Esto no repercute sólo en los seres humanos, sino que también afecta a los animales, pudiendo ocasionar graves daños en su salud y hasta llevarlos a la muerte en caso de que no se dé una rápida intervención.

La médica veterinaria Verónica Natalia Rabadá (MP 12789) explicó en diálogo con EL NORTE que “cuando la temperatura corporal de tu mascota sobrepasa los 40ºC, y este aumento es causado por condiciones externas, estamos frente a un golpe de calor. Es una urgencia veterinaria con una elevada mortalidad del 50-56%, en aquellos que lo sufren”. Para que tenga lugar esta emergencia animal, señaló, “no son necesarios largos periodos de tiempo expuestos a elevadas temperaturas. Son suficientes tan solo 10-20 minutos en condiciones adversas. Cuando la temperatura supera los 42ºC, se producen graves consecuencias orgánicas”.

Alertas

Es importante prestar atención a los signos del golpe de calor, que serán según los sistemas más afectados en cada caso. En el caso del tracto gastrointestinal, la especialista explica que aparecen vómitos alimenticios, líquidos o sanguinolentos, diarreas con sangre fresca o digerida (melena); a nivel renal: daño renal agudo; circulatorio: coagulación intravascular diseminada (CID); cardiovascular: taquicardia, mucosas congestivas, azuladas o amarillentas, arritmias, estado de shock, etc.; respiratorio: síndrome de dificultad respiratoria aguda, taquipnea (respiración rápida y superficial), disnea (sensación de ahogo); nervioso: aparecen sobre todo con temperaturas mayores a 41ºC, convulsiones, ceguera y alteración estado mental.

“En los casos más graves, según avanza el daño en los tejidos, desarrollarán un síndrome inflamatorio sistémico, que genera una respuesta inflamatoria con dolor, rubor, debilidad, y finalmente un fallo multiorgánico y la muerte”, resaltó la titular de VR Veterinaria.

Contexto

La médica veterinaria enumeró los distintos factores que pueden llevar a que las mascotas corran riesgo: ejercicio intenso, o realizados durante las horas de mayor calor; ambientes muy húmedos (disminuye la eficacia evaporativa); confinamiento en zonas mal ventiladas o zonas reducidas (departamentos, patios de cemento sin sombra); privación de libre acceso al agua, limpia y fresca; capacidad respiratoria disminuida, como ocurre con ciertas razas braquicefálicas (bulldog inglés o francés, carlino, pekinés, bóxer, persas, etc); obesidad y algunas otras patologías específicas. “Los animales geriátricos (mascotas de edad avanzada) y los pediátricos (cachorros) son más sensibles y necesitan mayores cuidados por parte de sus tutores responsables”, diferenció, agregando que “existen varias causas que pueden aumentar la temperatura por encima de los valores fisiológicos, ya sean de origen infeccioso, inflamatorio o inducido por fármacos, pero los mecanismos que lo producen son diferentes y es necesario diferenciarlos del golpe de calor”.

Prevención

Teniendo en cuenta el alza sostenido de temperaturas, es esencial conocer cómo evitar este problema de salud para conservar el bienestar de nuestras mascotas. Para ello,Rabadá explica qué medidas se deben tomar especialmente en estos meses: “como primera medida, fundamental, llevar siempre agua si tenemos que salir. Dejar a disposición durante todo el día bebederos, que pueden ser varios, en la misma casa o patio, con agua limpia y fresca, para que puedan beber a discreción (como debería suceder todo el año). Podes ofrecerle alimento distribuido 3 o 4 veces al día, en porciones reducidas; de todas maneras, suelen disminuir la ingesta por si solos. Evitar los paseos y el ejercicio intenso en las horas pico, más aún si no son de dar paseos frecuentes, no comenzar a hacerlos en este momento del año. Preferir las primeras horas del día y al final de la tarde, en zonas verdes, donde se conservan temperaturas más bajas, para su mejor bienestar”.

Otra cuestión de importancia es “nunca dejarlos dentro de un vehículo bajo ninguna circunstancia, ni siquiera con las ventanillas algo bajas, ni estacionados a la sombra en verano, mucho menos con temperaturas altas en el exterior”, ya que “en el interior del vehículo la temperatura puede dispararse rápidamente pasando a valores insoportables para tu mascota en un brevísimo lapso de tiempo, por lo que puede convertirse en una trampa mortal”.

Igual de importante es “no dejarlos en espacios reducidos (patios o terrazas) sin sombra. O departamentos y habitaciones cerradas, aunque parezca estar más fresco que afuera, si no son ventiladas”. Cuando se estuviera en espacios cubiertos, es importante tener aire acondicionado y ventiladores para mantener los ambientes frescos”.

En cuanto al corte de pelo, algo que suele masificarse por esta época, Verónica Rabadá señaló que “no es para todos los animales”, explicando: “El pelaje les permite protegerse del frio y del calor, formando una pequeña cámara aislante de aire entre la piel y el medio ambiente, por lo que cortarles el pelo para que estén más fresquitos, sobre todo en verano, puede ser un error. Algunos de forma natural en las épocas de más calor, pierden una capa de «subpelo» favoreciendo esa cámara de aire protectora. Otros ya están acostumbrados a ir a la peluquería a pelarse desde pequeños. Serán casos particulares”.

Cómo actuar

En caso de que el animal presente efectivamente un golpe de calor, o se sospeche de ello, la médica señala que “lo primero que debemos hacer es llevarlo a un ambiente y/o superficie más fresca y comunicarnos con nuestro veterinario. Usaremos agua de la canilla a una temperatura ambiente para refrescarlos, humedeciendo la cabeza, la lengua, zonas inguinales, cuello, abdomen y las patas. Nunca aplicar agua muy fría o bolsas de hielo de forma directa, ni sumergirlos en agua de forma súbita, ya que provoca una vasoconstricción periférica (estrechamiento de los vasos sanguíneos que puede enlentecer o bloquear el flujo de sangre), lo que provoca menos disipación de calor y complica el cuadro. La bajada de temperatura debe ser gradual”.

Aunque se considere que se atenúan los síntomas, es importante acudir inmediatamente a una clínica veterinaria o solicitar asistencia a domicilio. “A pesar de los primeros auxilios que podemos realizar, es vital llevarlos al veterinario, donde se valorará el estado general y las repercusiones que podrían afectar a tu perro o gato. En la gran mayoría de casos puede ser necesaria su hospitalización, así como la aplicación de tratamientos específicos para las diversas consecuencias que pueden tener lugar al sufrir un golpe de calor”, señaló la especialista en salud animal.

¿Cómo funciona el organismo animal?

A diferencia de las personas, que generamos sudor para liberar el calor corporal, tanto perros como gatos cuentan con glándulas sudoríparas en unas zonas muy concretas, “por lo que no sudan por toda la piel. Regulan su temperatura principalmente a través del jadeo y con glándulas sudoríparas ubicadas en las almohadillas, y en menor medida, y sobre todo los gatos, también en barbilla, ano y labios. Esto provoca que su sistema de eliminación del calor no sea tan eficiente como el de los humanos, por lo que son más vulnerables a las altas temperaturas ambientales”, detalló la veterinaria nicoleña.

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