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San Nicolás de los Arroyos
sábado, 2 marzo, 2024

Edición N° 4705

Hidrovía: Milei planea ir hacia la concesión privada

SE TRATA DE UNA INICIATIVA DE INCIDENCIA PARA NUESTRA REGIÓN

Guillermo Ferraro, próximo ministro de Infraestructura, viene trabajando durante las últimas semanas para volver a privatizar la vía navegable troncal del Paraná por donde circula el 80% de las exportaciones argentinas. Hoy se encuentra en manos del Estado y es gestionada por la Administración General de Puertos S.E. (AGP)

Hidrovía Milei

De la Redacción de EL NORTE
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El gobierno entrante de Javier Milei tiene decidido concesionar a un operador privado el dragado y balizamiento de la hidrovía, principal ruta de salida de la producción granaria del país. Así lo aseguró el designado ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro. Se trata de una iniciativa de impacto para nuestra región.

En rigor, luego de estatizar en 2020 el manejo de la vía navegable tras el fin de la concesión privada que arrancó a mediados de los 90, el gobierno de Alberto armó todo el marco normativo para volver a licitar. Pero no avanzó por impericias propias y porque los organismos estatales buscaban mantenerse al control del estratégico corredor.

Prórrogas y déficit

“Las concesiones de los noventa se vencieron y los gobiernos no generaron condiciones para efectuar nuevas concesiones, y por eso se optó por realizar prórrogas. Entonces, desde los ferrocarriles de carga al puerto de Buenos Aires están con tenencia precaria de la infraestructura, y por eso no hay inversiones”, señaló Ferraro, en diálogo con la prensa.



“Como hace tiempo que no se piensa en grande, se prorrogan contratos. En cambio, nosotros vemos que las demandas, como pueden ser la necesidad de transporte de cargas, generan oportunidades de inversión. Y con un gobierno creíble y calidad normativa absoluta se generan las condiciones para que inversores privados quieran invertir en nuevos servicios o conseguir fondos de exterior para financiar obras de infraestructura”, agregó.

La opinión de Ferraro coincide con la visión del sector privado sobre las razones de déficit en inversión en infraestructura.

“Con la hidrovía se terminó la concesión y se la estatizó. Se la otorgó a la Administración General de Puertos (AGP), que se dio vuelta y contrató –por vía directa– a los mismos privados que venían prestando el servicio, sumándole costos y enturbiando todo; haciendo todo poco transparente”, se quejó Ferraro. El designado ministro fue por más y hasta dijo en declaraciones radiales que “la AGP es uno de los organismos autárquicos que no tienen sentido que existan”.



Fundamentos

Sin avanzar sobre el tema del futuro de la AGP y aclarando que no se cumplieron los temores iniciales de los usuarios privados de que se desvíen los fondos de la hidrovía (millonaria recaudación por peajes), Ferraro tiene argumentos que le dan sustento a sus críticas. Por ejemplo, el organismo estatal –al cual el Ministerio de Transporte le concesionó la hidrovía– no pudo (como se propuso) licitar el servicio de dragado, que lo contrata de manera directa a la belga Jan de Nul.

En paralelo, el gobierno saliente también falló en no poder armar en cuatro años un pliego de licitación de un operador privado, como dispuso por decreto al otorgarle transitoriamente la administración a la AGP.

Como sea, el gobierno saliente dejó todo el andamiaje listo para llamar a licitación privada sin necesidad de un nuevo decreto o ley, que podría ser impugnado en el Congreso.



Dietrich en escena

En ese sentido, el nuevo gobierno de Milei tendría que encarar (desde Infraestructura, con Ecovina o sin él) el armado de los pliegos. Según trascendió, desde el PRO le acercaron la documentación que había dejado Guillermo Dietrich, ministro del área en el gobierno de Mauricio Macri, para retomar desde allí.

Como resultado de la alianza entre La Libertad Avanza y el Pro, el exministro de Transporte Guillermo Dietrich volvió al escenario. En 2019 al finalizar su gestión en Transporte, Dietrich tenía listo un borrador de pliego para licitar la hidrovía confeccionado en gran parte sobre un estudio de casi 3000 páginas realizado por Latinoconsult, a pedido de la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC). Por falta de tiempo, la licitación pública nacional e internacional no llegó a lanzarse, aunque se dejó un data room armado para el gobierno de Alberto Fernández que comenzaba. Incluso se llegó a concretar una reunión entre directivos de la CPPC y el ministro de Transporte Mario Meoni en donde se abordó la necesidad de licitar la hidrovía en función del borrador de pliegos existentes. Ante el vencimiento de la concesión en manos de Hidrovía S.A., el Gobierno nacional, ya con Alexis Guerrera como ministro de Transporte, lanzó una licitación corta que fracasó debido a las impugnaciones presentadas. Finalmente, se decidió adjudicar la concesión a la AGP con lo que se produjo en los hechos una estatización de la hidrovía.

Ahora, sin embargo, llega otro tiempo y para la privatización de la vía navegable cobró vida aquel borrador de pliego de 2019, que durante estos cuatro años Guillermo Dietrich y su equipo de colaboradores fue puliendo y perfeccionando y que hoy se encuentra a disposición de las nuevas autoridades.



Impacto ambiental

Un tema central sería que esos borradores de Dietrich no dejaron encaminado el estudio de factibilidad ambiental que habilite nuevas obras en el río. En el último tiempo se hablaba de encargarle la tarea a un instituto de la UNL, que goza con el prestigio académico y el aval de los sectores privados, pero tampoco se dejó nada firmado. Así que en un tema estratégico, el nuevo gobierno sí deberá arrancar de cero.

El tema es que realizar un estudio de impacto ambiental puede insumir dos años de trabajo. Es por eso que una posibilidad para que los cuatro años de gobierno próximo no se consuman en procesos que, al no activar fuertes inversiones, dejen a la hidrovía estancada, una alternativa a mano -que se suele usar en estas obras- es encargarle al concesionario ganador de la administración la realización del estudio de las obras posibles (que luego debe ser aprobado y validad por el Estado).

Y el otro punto que puede demorar el inicio rápido de una licitación es el intento de buscar que la concesión de la hidrovía esté en un mismo plan integral que también contenga la licitación del puerto de la Ciudad de Buenos Aires, algo que puede complejizar el proceso.



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