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San Nicolás de los Arroyos
viernes, 3 diciembre, 2021

Edición N° 3886

INTENSA JORNADA DE ADORACIÓN EUCARÍSTICA EN DON BOSCO



Con gran emoción unas 60 personas (laicos, sacerdotes, religiosos) vivieron el desarrollo del encuentro de adoradores eucarísticos, jornada presidida por el obispo, Mons. Hugo Norberto Santiago. Los organizadores presentaron una crónica de dicha jornada.



1) Motivación del encuentro 

A este encuentro se llegó desde tres vertientes confluentes. Por un lado, la particular circunstancia de la existencia de grupos de adoración en varios lugares del norte bonaerense, que deseaban encontrarse para intercambiar experiencias. Por otro lado, muchos adoradores manifestaron la inquietud de querer encontrarse con otros, dado que la adoración es de a una o dos personas por hora y, por tanto, cuando unos llegan, los otros ya se han retirado, y escasamente los adoradores se encuentran entre sí.

Una tercera razón estuvo dada por el hecho de que, por no tratarse de algo masivo, en muchas parroquias la adoración eucarística resultó ilesa, total o parcialmente de las prohibiciones sanitarias.



2) La organización 

Ante la primera convocatoria para coordinar la organización del encuentro, espontáneamente varias personas de parroquias donde había adoradores se convocaron y comenzaron a reunirse. Se formaron varias subcomisiones a cargo de un responsable: recepción, publicidad, economía, animación musical, testimonios personales y milagros eucarísticos. Todos trabajaron al unísono y muy pronto quedó señalada la ruta para llegar al fin deseado.

3) La exposición central del Sr. Obispo, Mons. Hugo Norberto Santiago, centró su exposición en los cuatro elementos constitutivos del pueblo judío, de manera directa e indirecta presentes en la última cena: la ley principal, es decir, los diez mandamientos; la alianza de Dios con su pueblo; el sacrificio del cordero pascual que recuerda la Pascua judía, y la comida. Dichos elementos tienen luego su paralelo en el nuevo testamento, en la última cena de Jesús con los apóstoles; los cuales, además, se verifican en cada misa. Luego, durante una hora, se realizó trabajos en grupos, tratando de discernir sobre diversos aspectos, entre ellos, la relación entre la eucaristía y la vida ética del cristiano. También se preguntó acerca de “¿qué adoras cuando adoras?”.



4) Los testimonios personales

Unas 15 personas dieron su testimonio personal acerca de lo que significaba en su vida la hora semanal de adoración. Dentro de los emocionados relatos, a veces acompañados de llantos, mencionamos algunos: “La adoración eucarística cambió mi vida”. “Cuando hago adoración, se agranda mi corazón para que entren los demás, y así incluyó a mis seres queridos y al mundo entero”. “Llegué en estado deplorable y ahora yo misma me asombro de lo bien que estoy”. “Encontrarme con el Señor me produce paz interior”. “No podemos solos. Se necesita la ayuda de lo alto, y en la eucaristía yo la encuentro”. “A través de la adoración, Dios me va transformando”. “En la adoración eucarística siento que puedo entregar todo lo que viví en la semana”. “Siento que en la adoración aprendí a escuchar al Señor en el silencio”. 

5) Hora santa de adoración

Luego de las reflexiones, trabajo en grupo y testimonios, se llevó a cabo una hora de adoración, que fue como un corolario para todos los presentes.



6) Los milagros eucarísticos

Se recordaron varios milagros eucarísticos a partir del ocurrido en la localidad de Lanciano, en el siglo VIII. Se trató especialmente el denominado milagro eucarístico de Buenos Aires, ocurrido en 1994, cuando Mons. Jorge Bergoglio, luego papa Francisco, era arzobispo de Buenos Aires. Se declaró su autenticidad tras varios años de estudio.

7) La Santa Misa final

A las 15.00 uno de los sacerdotes presentes celebró la Santa Misa conclusiva.

Otro de los sacerdotes pronunció la homilía, centrándose en dos aspectos vinculados a la jornada: ¿por qué Dios, siendo Dios, se hizo hombre?; ¿y por qué siendo hombre quiso hacerse pan?



8) Nuevos grupos de adoración

Cuando un párroco tenga la iniciativa de iniciar un grupo de adoración eucarística, o bien, que se lo propongan sus fieles, es necesario designar a un coordinador por cada día, y luego el mismo se aboca a obtener adoradores, de modo que al menos esté inscripto un adorador por hora, pudiendo tratarse de horas diurnas, o bien, de horas nocturnas. El coordinador de cada día forma con los adoradores del mismo una cadena de comunicación, de modo que, cuando algún adorador no puede asistir, avisa al coordinador y este consigue quién lo haga.

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