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San Nicolás de los Arroyos
miércoles, 21 febrero, 2024

Edición N° 4696

La Emilia celebra hoy 131 años de vida

LA HISTORIA DE UN PUEBLO VALORADO POR SU PAZ Y TRANQUILIDAD

Aquella pequeña zona poblada del Partido de San Nicolás desarrolló una industria textil que la llevó a modificar la fisonomía del lugar, en una época donde aún no existían fábricas textiles en Argentina. Con el empuje de su gente, supo reponerse a distintas situaciones adversas. En la actualidad, con obras ejecutadas en los últimos años y las tareas de recuperación del viejo balneario, La Emilia es más que nunca un lugar tranquilo, seguro y en constante crecimiento.

Por Ricardo D. Primo

Hace 131 años, el 2 de octubre de 1892, comenzaban a funcionar primitivas y rudimentarias maquinarias de un nuevo establecimiento textil, ubicado sobre las ruinas de un antiguo molino harinero perteneciente a Bartolomé Sívori sobre la orilla del Arroyo del Medio en el Partido de San Nicolás. Los creadores de este nuevo emprendimiento eran dos hermanos, Leodegario y Quintín Córdova, junto con la esposa del primero, Emilia Benito. Eran inmigrantes españoles que habían llegado desde Arrecifes donde habían atendido un almacén de ramos generales.

Fabricaban mantas, boinas y hasta sombreros. El establecimiento estuvo alejado de San Nicolás, en una zona de quintas y campos inhóspitos, y fue creciendo con una única vía de comunicación, que era un camino de tierra aledaño al arroyo por el cual se ingresaba a la ciudad en la zona del barrio Bola de Oro. La producción aumentó y creció el personal empleado, por lo cual la familia Córdova comenzó a construir pequeñas viviendas para que se alojen los obreros y no tengan que desplazarse en carros o a caballo hasta su lugar de trabajo. Así en esas tierras comenzó a surgir un poblado que fue mejorando de a poco, al ritmo del crecimiento textil. La familia Córdova tenía hijos y los obreros también, por lo cual impulsaron la creación de una escuela primaria que fue la Nº 18, primera institución de la localidad y que funcionó, por supuesto, en un lugar prestado por la fábrica.

El poblado creció aún más con las dos Guerras Mundiales y a pesar de la crisis de 1930. Se instituyó un Club Atlético y un cine, se sufrieron las primeras inundaciones que destruyeron un precario tajamar que les proveía de energía hidráulica para el funcionamiento de las máquinas, pero así y todo la comunidad fue expandiéndose y creciendo en población. Por entonces no había leyes laborales, el trabajo de por sí ya constituía una bendición y todos se conocían en aquel lugar. Los obreros empleaban sus tiempos libres en el paseo por el arroyo, por el naciente monte plantado por los Córdova y en la práctica del fútbol, bochas y juegos de mesa como el dominó. Así surgió el primer plantel de fútbol que se cuenta entre los fundadores de la Liga Nicoleña de Fútbol.



Nuevo camino

La Segunda Guerra Mundial y el crecimiento de la empresa hizo que se creara gracias al apoyo económico de La Emilia Industrias Textiles, un nuevo camino ahora pavimentado rumbo a San Nicolás en 1944 dando lugar a la valorización de las tierras en sus márgenes, ocasionando el posterior loteo y el surgimiento de los barrios Villa Campi, Villa Riccio y Villa Canto. La prosperidad de la comarca se proyectó en un gran complejo deportivo y cultural llamado “Obra Social J. S. Córdova” con un Cine-Teatro para 1500 personas, gimnasio con piso de parqué (donde se luciría años más tarde el potente equipo de básquet campeón provincial en 1976), bowling, canchas de tenis, pelota a paleta, abierta y cerrada, bochas y una gran cancha de fútbol por la que pasaron grandes equipos nacionales. Además se construyó el primer autódromo del partido de San Nicolás, en la zona del monte cercana al arroyo (luego conocido como “La Playada”), el cual fue visitado por Fangio, Gálvez, Fuentes, Pedrazzini y otros grandes corredores.

Las inundaciones siempre estuvieron presentes en la localidad, y la sirena ronca de la fábrica acudía llamando a sus obreros cuando estaban en peligro las materias primas y producciones ante la llegada del agua. La gran inundación de 1966, recordada por muchos, quedó un poco opacada por la reciente del 2017, ya que en esta última oportunidad, sorprendió a la localidad totalmente asfaltada luego de esperar 120 años para ello y sin salida para el agua en virtud de que la obra de hidráulica proyectada por la Provincia no contemplaba esta posibilidad. Así y todo, la población enfrentó estos fenómenos como también la crisis de la fábrica textil, su convocatoria a acreedores en 1981 y posterior venta en 1985.



Más progreso

La Emilia hoy lucha por mejorar y crecer. Villa Hermosa, el barrio más carenciado y golpeado por las inundaciones, fue relocalizado en 2018 y su habitantes hoy tienen casas propias con todos los servicios en San Nicolás. El pueblo como sus barrios a partir del 2015 y hasta el 2017 fue totalmente asfaltado. La Policía local tiene su propio destacamento inaugurado en 2013 luego de funcionar toda su vida en un edificio de la fábrica textil, más tarde propiedad de Motomel. La ruta provincial que la une con San Nicolás sigue esperando de parte Vialidad provincial –a pesar de sus reiteradas promesas cada dos años– la reparación en toda su extensión, ya que por su antigüedad y tránsito pesado está terriblemente destruida. El pueblo tiene una avenida de ingreso que no tiene ninguna otra delegación del Partido, con amplio cantero central, iluminación led y garitas inteligentes. Hace un par de años se reinauguró la Plaza Gral. San Martín de La Emilia, que se inundaba por completo cuando llovía y ahora es moderna al igual que las de San Nicolás, con un sector de juegos infantiles e iluminación led.

En la zona antiguamente llamada “El Tajamar”, funciona un balneario municipal que vuelve a utilizar el sector donde funcionó allí hasta mediados de los 80 la misma actividad regulada por la fábrica. La gente de La Emilia recuerda este nuevo aniversario con nostalgia por los abuelos y padres que ya no están, pero con la renovada esperanza de continuar creciendo como lo viene haciendo los últimos años y disfrutando de una localidad que es conocida por todos como de paz y tranquilidad.

En la zona llamada “El Tajamar” funciona el recuperado Balneario Municipal.

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