La estructura criminal de la banda de secuestradores

CRIMEN ORGANIZADO

Siguen conociéndose detalles de la organización y operatoria de la banda de secuestradores bonaerenses desbaratada días atrás. Asaltos millonarios tipo “comando”, piratería del asfalto y secuestros extorsivos se cuentan en el raid delictivo perpetrado al menos desde 2021, en las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires.

De la redacción de EL NORTE
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La investigación sobre Claudio Daniel Coto, considerado el líder de la organización que fue desbaratada sobre finales de diciembre pasado, revela que se trataría de un delincuente profesional formado en hechos de delitos complejos como asaltos al estilo grupo comando y piraterías del asfalto, además de los secuestros extorsivos descubiertos que lo llevaron tras las rejas junto a otras cinco personas luego de varios operativos llevados a cabo por las fuerzas federales.

Coto, de 62 años, nació en Banfield pero vivía en la localidad náutica de Beccar, en el partido de San Isidro. Alternaba su perfil delictivo con una vida económica holgada y de alto nivel. Tenía antecedentes por falsificación de 08 de automotores, documentos y robos millonarios a mano armada que revelaban un alto manejo profesional en los momentos previos a los golpes, durante la ejecución y en las etapas posteriores. Al momento de la detención no lo encontraron en su casa, sino en una propiedad de alquiler temporario del Gran Buenos Aires, donde estaba resguardándose tras cometer un asalto en la localidad de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, en el que la banda obtuvo un botín de 40.000 dólares.

La mano derecha de Coto, Néstor Santabaya, de 59 años, domiciliado en Wilde, ya estaba preso y operaba desde la Alcaidía Nº 1 bis donde se encontraba alojado desde el 30 de noviembre pasado por el robo de 700 millones de pesos a una empresa de apuestas de la Ciudad de Buenos Aires, hecho del que huyó en una ambulancia que posteriormente fue incendiada.

Compleja logística

La banda, en el caso de los secuestros, operaba sobre personas de las que por alguna razón ellos consideraban que no querían caer en la mira de la Justicia y que, por lo tanto, no denunciarían.

Se manejaban de manera muy profesional con métodos sofisticados y una muy buena inteligencia acerca de las víctimas y de los encargados del pago. A las personas con las que negociaban el rescate les hacían llegar varios aparatos de teléfono que éstos debían atender aleatoriamente cuando ellos llamaban. Se trataba de celulares analógicos de tecnología vieja para que no pudieran ser rastreados, a los que previamente les arrancaban la membrana de la pantalla para que no pudiera verse de dónde provenía la llamada y le rompían los puertos para que no pudieran recargarse. Los aparatos tenían chips prepago a nombre de las víctimas, pegados con pegamento de contacto, y tenían sus enchufes multiusos rotos para evitar por un lado su recarga y por otro que se le pudiera conectar un dispositivo que permitiera tener acceso a información del teléfono. Cada vez que la banda cambiaba de jurisdicción modificaban las patentes de los vehículos que utilizaban para evitar ser detectados.

La casaquinta de alquiler temporario de barrio Avamba’é en el que eran retenidas las personas cautivas había sido rentada por Claudio Coto bajo una identidad falsa y con un documento apócrifo. 

La organización criminal fue dada por desbaratada casi en su totalidad el pasado martes 19 de diciembre, al cabo de una redada de la Policía Federal en la provincia de Buenos Aires. La División Antisecuestros efectuó 16 allanamientos y detuvo a los seis integrantes de la banda que fueron procesados por el juez federal Carlos Villafuerte Ruzo. Todos están acusados de integrar una asociación ilícita para cometer delitos, secuestro extorsivo agravado, amenazas, robo, extorsión y tenencia de arma. El hijo de uno de los cabecillas recibió la falta de mérito en los expedientes por los secuestros, pero quedó ligado a la asociación ilícita. Los detenidos son Claudio Daniel Coto (62) y Néstor Adrián Santabaya (59), procesados como líderes de la banda. También quedaron detenidos con prisión preventiva Emiliano Mario Andrés Acuña (37), Sebastián Ezequiel Pugliese (45), Silvia Beatriz López (42) y Nicolás Adrián Santabaya (30), hijo del cabecilla. Entre las medidas adoptadas también se ordenaron embargos millonarios.

Los secuestros

El primero de los secuestros extorsivos conocidos ocurrió el 20 de junio de 2021 en Rosario. La víctima elegida fue un agente de bolsa de Rosario, de 74 años, quien se encontraba investigado en una megacausa inmobiliaria. Lo interceptaron cuando caminaba en la costanera rosarina y con una falsa citación judicial se lo llevaron para mantenerlo cautivo, hasta que sus socios pagaron un rescate de 80.000 dólares y 1.200.000 pesos, tras lo cual fue liberado en Empalme Villa Constitución.

Dos años después, el 10 de octubre de 2023, secuestraron en una cochera a una mujer y a su hijo de 13 años cuando salían en auto de su departamento en Rosario. Antes habían efectuado dos intentos fallidos a la misma familia perteneciente a un empresario vinculado al rubro droguería. Fueron traídos a San Nicolás a una casaquinta alquilada en barrio Avamba’é. Fueron liberados luego en una zona rural de Campos Salles sin que se pagara el rescate de 3.000.000 de pesos solicitados, presuntamente alertados de que quien debía abonar había dado aviso a la policía. 

Unos meses antes, el 24 de enero, en Villa Ramallo secuestraron al hijo del fallecido empresario y expiloto Gustavo Degliantoni, a quien también tuvieron cautivo en el mismo lugar de barrio Avamba’é. Por su liberación habrían recibido unos 600.000 dólares. 

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