“La búsqueda por la restitución de identidades nos mantiene muy fuertes”


Pocas horas después de confirmarse el hallazgo de la nieta #129, EL NORTE dialogó con Delia Giovanola, una de las doce fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo. “La noticia de un nuevo nieto recuperado no sólo se celebra en todo el país sino que el mundo entero festeja que una familia pueda reencontrarse luego de tantos años”, cuenta, con voz emocionada. A los 93 años, Delia se mantiene muy activa en la defensa de los Derechos Humanos. “No buscamos revancha. Nuestra lucha es por la verdad, la memoria y la Justicia”, asegura.


Guillermo Insúa
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Imposible no sensibilizarse con las historias de recuperación de nietos apropiados por la última dictadura cívico militar, algo que se ha repetido en 129 oportunidades a partir de la lucha de un grupo de mujeres que –en plena dictadura- inició la búsqueda de jóvenes y bebés secuestrados por fuerzas públicas al servicio de los jefes militares que implementaron el terrorismo desde el Estado.
Esta semana se confirmó la aparición de la nieta #129, quien durante 42 años fuera incansablemente buscada por su padre, Carlos Solsona, esposo de Norma Síntora, secuestrada en 1977 cuando se encontraba embarazada de 8 meses.
“La felicidad que sentimos por la restitución de una identidad apropiada es algo que no podemos describir. Nos ha pasado en 129 oportunidades, y nos va a seguir pasando porque detrás de cada nieto o nieta recuperada hay una historia de lucha, de tristeza, de búsqueda, de necesidad de restituir lo que fuera arrebatado”, cuenta Delia Giovanola una de las doce fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo.
En diálogo con EL NORTE, Delia mostró la calidez de una Abuela que no busca revancha sino justicia y algo de paz para quienes nunca claudicaron en la búsqueda de familiares desaparecidos en dictadura.
“La noticia de un nuevo nieto recuperado no sólo se celebra en todo el país sino que el mundo entero festeja que una familia pueda reencontrarse luego de tantos años de búsqueda. Para nosotras, las Abuelas, es algo muy fuerte, que nos llena de energías para avanzar en la restitución de más identidades”, afirma.
“Hoy somos pocas las Abuelas que estamos con vida, lógicamente, pero hay mucho personal abocado a la recuperación de nietos. Hay hermanos de desaparecidos, también nacidos en cautiverio, que no abandonan la búsqueda sino que le imprimen todavía más fuerza. Y que viven cada restitución como si fuera la del familiar que están buscando. El compromiso es buscarlos a todos, de ahí la felicidad indescriptible que sentimos con cada uno de los recuperados”, agrega Delia.

Lo que sigue
Delia estuvo muy cerca de Carlos Solsona durante el proceso de búsqueda. Y compartió con él la alegría de anunciar la confirmación del hallazgo de la nieta #129, de 42 años y residente en España.
“La buscó toda la vida, de ahí la emoción al confirmarse la noticia. Él (Carlos Solsona) se encontraba en Chile cuando se le comunicó que su hija finalmente había sido encontrada. Inmediatamente se tomó un avión a Buenos Aires para abrazar a su hijo Marcos, quien lo acompañó en todo momento durante la búsqueda. Pero también para abrazarse con las Abuelas que lo esperábamos para hacer pública la noticia”, contó Delia.
“Yo soy muy optimista en cuanto a la relación que la nieta recuperada comience a construir ahora con su papá y hermanos. La experiencia nos dice que nunca se dan dos casos iguales en ese proceso. Cada uno necesita su propio tiempo de elaboración. No es fácil, pero la experiencia nos dice que más temprano que tarde se construye una relación de familia muy unida. El factor común es que en los 128 casos anteriores siempre se produjo una integración afectiva muy fuerte”, destacó Delia.

La confirmación
La nieta #129 ya se comunicó telefónicamente con su padre y hermanos, y “se mostró profundamente emocionada”, reveló la Abuela Giovanola, quien a sus 93 años sigue muy activa en la causa nacida en 1977. De hecho, esta misma semana dio charlas en el sur y norte del país. “Aprovecho ahora porque cuando sea grande tal vez me falten fuerzas”, bromea Delia, quien sobre su espala montó la búsqueda de su nieto Martín, cuya identidad fuera restituida en noviembre de 2015.
Se trata del nieto #118, quien hoy sigue de cerca la búsqueda por recuperar identidades. “Fue él quien me dio la noticia de que el ADN de la hija de Carlos coincidía en un 99,9% con el de su padre. Es que los nietos recuperados están conectados entre ellos, y se pasan todas las novedades que van surgiendo. Incluso Martín estaba tan excitado como todas nosotras con la noticia de esta nueva restitución”.

Legado asegurado
Sólo seis de las doce Abuelas que fundaran la institución siguen con vida. Pero el legado de continuidad de la lucha está garantizado en las generaciones venideras.
“Todos los nietos recuperados se han sumado a la lucha de las Abuelas, de una u otra manera. Algunos a la distancia, como mi nieto Martín, que vive en Estados Unidos. Otros desde la Comisión Directiva de nuestra institución. Lo concreto es que por sus venas corre la necesidad de hallar la verdad tal como lo sentimos todas nosotras”, concluyó Delia.
La voz de una Abuela de Plaza de Mayo sensibiliza de manera especial la piel de quienes entendemos que son ejemplo de lucha. Porque la búsqueda de los familiares desaparecidos comenzó en plena dictadura, y nunca claudicó. El mundo entero las reconoce no sólo por la defensa de los Derechos Humanos sino por su búsqueda pacífica de la verdad, desprovista de sentimientos de revancha.