El Congreso de fotografía más grande del país fue un éxito


“Hubo romance entre oradores y público. Y la sensación al concluir el evento, cuando la emoción hacía pico mientras todo el dinero recaudado se entregaba a entidades benéficas de la ciudad, fue la de que todos los participantes se retiraron amando la profesión un poquito más”, así definieron al encuentro que se desarrolló la semana pasada en nuestra ciudad.


Por Ezequiel Barreñada.

La última vez que las paredes del Teatro Municipal de San Nicolás vibraron al compás de una orquesta sinfónica fue en junio de este año con “Te Deum”, la obra cumbre de Marc –Antoine Charpentier compuesta en el siglo XVI. Dos meses después de aquella gala, las imágenes del primer Congreso Nómade de Fotografía y Video se colaron como notas musicales en las históricas plateas. Armónicos de colores y rostros coquetearon con las figuras danzantes de la cúpula, se propagaron por la cazuela y dieron qué hablar en la tertulia. Cada recuerdo, cada momento imborrable se fue acomodando en un pentagrama perfecto que terminó por emocionar a las más de 500 personas que colmaron el emblemático edificio de calle Maipú y De la Nación.
Maxi Oviedo llevaba muchos meses soñando su ópera prima. Se supo rodear de un grupo de trabajo tan heterogéneo como compacto. Pensó cuidadosamente a cada disertante no solo en términos de trayectoria, capacidad o proyección, sino también de amor. Un amor a la profesión que se sintió desde el primer día. Hubo romance entre oradores y público. Y la sensación al concluir el evento, cuando la emoción hacía pico mientras todo el dinero recaudado se entregaba a entidades benéficas de la ciudad, fue la de que todos los participantes se retiraron amando la profesión un poquito más.

Contenido de congreso, clima de concierto
Cuando Horacio Carrano y Rubén García inauguraron las disertaciones, la ovación que recibieron se pareció a la de los rockstars. “Cómo mantenerse vigente” fue la temática de estos referentes que colocaron la vara tan alta como el Paraíso, las ubicaciones que más se aproximan a la cúpula en este tipo de teatros similares al Colón. Y ninguno la bajó. Gabriel Machado, Catalina Ávila, Lázaro Casas, Ismael González (el cineasta de bodas) fueron algunos de los casi cuarenta disertantes que expusieron acerca de tecnología, negocios, marketing, videografía y edición. También de diferentes ramas de la fotografía como el Newborn, documental de familia, registro de parto, Fine art, entre otras. Incluso hubo para quienes alguna vez soñaron con enfrentarse al acecho de animales salvajes: Dante Apaza, cuyo material puede verse en National Geographic, introdujo al Auditorio en el peligroso pero apasionante mundo de la fotografía de naturaleza.

Emociones a flor de piel
“Aunque ustedes no lo crean, tienen en su cámara una herramienta muy valiosa para transformar la mirada sobre la discapacidad”. En tiempos de deconstrucción, la contundente frase retumbó en el teatro en boca de Selene Ramseyer, una joven fotógrafa de Santa Fe que logró refundar su vínculo con la fotografía desandando el camino de la inclusión. “Yo no contemplaba la posibilidad de que en una sesión infantil un niño no pudiera ver, no pudiera correr, no pudiera saltar. Tampoco que no pudiera salir en la foto sin su sonda o sillita postural”, reflexionó. Lejos de querer incentivar a los presentes a retratar a niños y niñas con discapacidad, simplemente invitó a correr un velo. No necesariamente la discapacidad tiene que ser el móvil si se entiende a la fotografía como una herramienta de transformación social. La fuerza de las imágenes con las que decidió terminar su exposición dio fe de ello. Tan diverso en emociones fue el congreso que hasta hubo una propuesta de matrimonio en vivo y en directo: cuando Marina y Daniel terminaron su divertida exposición acerca de las ventajas y desventajas de trabajar en pareja, Daniel colocó una rodilla sobre el piso de madera del escenario y exhibió un anillo. Maxi, en complicidad y a escondidas, se lo había pasado minutos antes mientras improvisaban una selfie. Ya no hacían falta palabras. Marina fue en busca de su abrazo y el público se unió en un grito eufórico que terminó por darle a la escena el marco perfecto.

El compás final
Al contrario de lo que ocurre con Netflix y su abanico de series que impuso la obsesión por los finales, ninguno de los presentes en el Congreso quería ver llegar el desenlace. Fueron muchos los momentos en los cuales Maxi insistió en la importancia de colaborar con las entidades benéficas a las que se destinaría el dinero recaudado. La Casa de Amparo Gabriel Brochero, la Fundación Rescate Equino, la ONG Mundo Patitas, La Casita de Tati, que brinda contención a adolescentes de entre 11 y 18 años y el Centro de Día “El Alero” fueron las organizaciones que recibieron una suma cercana a los 80.000 pesos. Con la “Semana Solidaria Nómade”, vigente mientras esta crónica era escrita, el equipo nómade busca llegar los 100.000 que se habían propuesto antes de comenzar el evento. Faltaba la frutilla del postre. La frescura con la que Maxi encaró la conducción del Congreso en una sala que albergó a más de 500 personas no estuvo ajena en su exposición. Luego de compartir tips y revelar técnicas que lo consagraron como uno de los mejores fotógrafos de Argentina, eligió un cierre acorde a su deleite por salirse de los libretos: invitó a una persona del público a posar para una foto en el escenario. En una mano, su cámara; en la otra, un celular. Con la intención de mostrar que siempre se puede hacer algo diferente si se observa bien el entorno y las posibilidades, combinó ambos artefactos para lograr una foto con efecto espejo que resaltó la imponencia del teatro iluminado solo por las luces de los teléfonos del público. Y llegó el final. Entre cables enrollados y hombres abocados a desmontar la ambiciosa estructura, alguien le preguntó a Maxi cómo iba a hacer para superar lo hecho el año que viene. Los que lo conocen saben que la satisfacción del deber cumplido no lo va a hacer relajar. Les recomiendo estar atentos a la próxima inscripción y que lo comprueben ustedes mismos.