El voto en blanco, la tercera fuerza en San Nicolás


Si los resultados de las primarias se repitieran voto por voto en las generales del 27 de octubre, las diez bancas de concejal que se ponen en juego en San Nicolás irían 6 para Juntos por el Cambio y 4 para el Frente de Todos. Una estimación grosso modo sugiere que para pelear por una representación en el Deliberativo local, el umbral que hay que superar es el de los 9000 votos. Acaso algunos menos, dependiendo de la cantidad de votos afirmativos que se formulen.

En las PASO del domingo, la tercera fuerza más votada –Consenso Federal– reunió bastante menos: 5626 votos, sumando los que fueron para cada uno de las dos listas de la interna, la de Ouakim y la de Frangolini.
Pero, siempre de acuerdo con el recuento provisional de resultados con el 98,63% de las mesas escrutadas, entre los 44,85 puntos de Juntos por el Cambio (pasando por los 33,63 del Frente de Todos) y los 6,15 de Consenso Federal, hubo otra expresión: la de los nicoleños que no se sintieron representados por ninguna lista local, la del voto en blanco.
En total, 8291 electores del distrito optaron por depositar en la urna un sobre que no contuvo boleta alguna para los cargos de Intendente, concejal y consejero escolar. En puntos porcentuales, esa expresión se ubicó en 9,05%, consolidándose como la tercera alternativa detrás de los sellos de la polarización, de la grieta, o como se la quiera llamar. La distancia a una banca, un puñado de votos. Es más, el voto en blanco no solo superó por casi 3 puntos a la tercera fuerza más votada, sino que representa una porción más grande que la de las últimas cuatro fuerzas sumadas entre sí: esa suma da 6,28%. Otra vez, casi 3 puntos de diferencia.

En la media
En términos históricos, es la tercera marca de indefinición más alta desde la implementación de las PASO en 2011. La más alta expresión del voto en blanco se había producido en las primarias de 2015 (10,24%). En 2011 fue de 9,84%. Las demás primeras rondas mostraron una incidencia del voto en blanco más baja que la del domingo: 8,4% en 2013 y 7,79% en 2017.
Un curioso denominador común: el voto en blanco nicoleño es más alto cada vez que hay que elegir precandidatos a Intendente en unas PASO; cuando se trata de un turno electoral legislativo, el número decrece.
De todas maneras, la categoría de cargos municipales no fue la de mayor apatía el domingo. El número de los nicoleños que optaron por no optar fue más alto en el rubro ‘Diputados Nacionales’: en esa categoría los votos en blanco fueron 9110, con una incidencia de 9,99%.
Por el contrario, fueron pocos los nicoleños que dejaron pasar la posibilidad de elegir candidatos a Presidente de la Nación: apenas 3295 (3,57%). En cuanto a la categorías ‘Gobernador y Vice’ y ‘Senadores Provinciales’, el voto en blanco estuvo en 7% y en 8,52%, respectivamente.

Evolución histórica
La actual marca de 9,05% indica además un salto y un cambio de signo respecto de las dos anteriores elecciones, producidas en 2017: en las PASO de aquel año la expresión en blanco sumó 6,76% y en las generales descendía a 5,28%. En las PASO de 2013 la incidencia del voto en blanco local fue del 6,32%, y desde allí creció a 8,40% en las generales de 2013, a 10,24% en las PASO de 2015 y a 11,48% en las generales de ese mismo año.
En esa elección en que Ismael Passaglia se consagró por segunda vez consecutiva como Intendente, el voto en blanco constituyó una marca histórica: la más elevada desde la vuelta de la democracia en 1983.
La segunda marca histórica más elevada se produjo en 2001 (1,26%). El voto en blanco suele ilustrar estados de ánimo social, y en aquel 2001 el no pronunciamiento por candidato alguno fue la forma de expresar en las urnas el ánimo de aquellos desencantados que un tiempito atrás habían encontrado una expresión lingüística irrevocable en aquella recordada demanda que pedía, que exigía, que rogaba “que se vayan todos”.