Lucas Andrín: “El arte es como dibujar sonrisas sobre las muecas del dolor” 


Escribe desde que tiene 9 años y ya publicó de manera independiente tres libros de poemas. El 13 de diciembre a las 20.30 en el Sportivo Nicoleño, Maipú 164, presentó su cuarto libro en formato ebooks (digital) en la página Smashwords, en una puesta que mezclara el teatro, la música y la poesía. Participaron actores, músicos y escritores. El libro lleva como título “A la hora de la bestia” y tiene las intenciones estéticas de la cultura rock, los poetas simbolistas franceses y la poesía oriental. Ingresando a www.smashwords.com/books/view/993962 se puede descargar el libro y profundizar en su universo.


“La poesía es por naturaleza vanguardista”.
Javier Tisera -¿Básicamente a dónde apunta el universo del libro?
Lucas Andrín -A la alineación que el sistema económico y social posmoderno ejerce sobre la inteligencia emocional de la humanidad, eso es la Bestia.

J T -¿Y los demás personajes qué significan en el universo del libro?
L A -El que toma los cinco apuntes que componen el libro se hace llamar el Feo, quien encarna la idea del poeta que busca romper con cierto tedio de la lírica clásica. Va tomando apuntes por un pantano que en cierta manera es el contexto narrativo donde sucede la batalla, entre la Bestia, el Cíclope y el Centauro, dos alternativas a esa Bestia alineadora. El Centauro encarna las constantes búsquedas estéticas del lenguaje para romper con una realidad obsoleta, el Cíclope es una búsqueda espiritual empapada de poesía oriental con la cual me obsesioné bastante.

J T -Es un libro estética y líricamente distinto al resto de la poesía que se puede leer.
L A- Los criterios creativos son decisiones que en este caso tienen que ver con la cultura rock, suena platinado, a chasquido. De hecho, el apunte cuatro titulado “Los poemas del Centauro” me requirió un esfuerzo de muchos años, porque intenté crear poemas que también llevarán los vehículos de la canción, pero la canción se hace con ideas y la poesía se hace con el inconsciente, lo que me significó desestructurarme para no caer en escribir poesía con ideas, pero que a su vez tengan herramientas del escritor de canciones. Otra cuestión a destacar es la musicalidad que tiene el libro, sus líricas flotan entre gaitas, guitarras eléctricas y violines.

J T -Siempre te las ingeniás para hablar de política en tus libros de poemas... ¿Por qué?
L A -Será porque milito, porque soy periodista, porque el poder organiza por medio de los tejidos políticos los órdenes del mundo. En mi forma de ver, hacer eso que llaman arte y no rozar la política es olvidarse de una parte tan importante como las demás: la muerte, la vida, el amor, las obsesiones.

J T -¿Y vos qué rescatas del libro?
L A -Marina Hachmann es la artista plástica que pintó los cuadros que son la ilustración del libro; ella cuando lo leyó eligió la representación de la mujer como resistencia, el único hombre que aparece es justamente la bestia, el malo de la película. También rescato otro cierto sentido profético, ya que al libro lo escribí en el año 2015 y el poemario Memorias del Pantano es el marco narrativo o contexto del libro que en cierta manera es una geografía del neoliberalismo o el liberalismo.

J T -¿Cómo surgió la idea de la presentación y publicación?
L A -La publicación, gracias a Pablo Rozadilla, quien publicó su novela en formato e-book y quien fue el que me ayudó a publicar este libro en formato digital. La presentación es una motivación de todos, es una presentación colectiva y en lo personal coincide con la fechas en que el año pasado no sabía si me estaba muriendo o no, cuando me sacaron un tumor de los intestinos que después resultó ser benigno. Entonces es una forma también de devolverle a los seres queridos que me cuidaron aquello por lo que me valoran y reconocen, que es escribir. Llegamos a contar 73 personas en siete días que duró todo ese mal, recuerdo. Fue un punto final y el comienzo de una nueva vida. No me daba miedo morirme, me daba miedo no poder estar para acompañar el crecimiento de mi hija en este mundo perverso, pero mejor cambiemos de tema porque ya estoy por aflojar.

J T -¿Por qué insistís en escribir poesía a los 40 años?
L A -Porque escribí los primeros poemas a los 8 años y porque es la madre de toda belleza, de toda arte, la poesía es por naturaleza vanguardista y coquetea con la filosofía. Y porque lo único que he hecho constantemente en mi vida es escribir y escribir incansablemente.

J T -¿Qué es la poesía para vos?
L A -Un accidente del inconsciente donde actúan las lecturas realizadas, los gustos estéticos, la memoria, la música, la carencia y la exuberancia. Con la diferencia de que en este tipo de accidente no se lastima nadie ni nadie muere, por el contrario explota la vida.

J T -¿Podrías vivir sin escribir poesías?
L A –Sí, pero todo costaría mucho más, los que creamos eso que llaman arte (piezas que no existían), generalmente se nos pegan los dolores o los sucesos de la gente, de la sociedad, por lo que extirpamos escribiendo o pintando o haciendo música creativa, no copia. Si algo me aburre en mucho de estos tiempos es el refrite o la copia, hay mucho bla bla pero poca creatividad. Como me dijo Ana Santillán, “para ser escritor también hay que tener coraje”.

J V -¿No existe más la rebeldía?
L A -No sé si no existe más, lo que sí entiendo es que se confunde con “ser piola y tener onda” y no en andar como el salmón. Hoy ocurre que el mercado le pone un código de barra a la estupidez y te la venden en el súper o por las redes, en forma de seudoarte, en forma de fármaco o en falsas pasiones, como la Bestia. Es un tren donde no te cobran pasaje para subir, en el primer vagón te hacen creer que los hippies son tololitos que vivían drogados, en el segundo vagón transforman en moda las búsquedas espirituales, en el tercero te cuentan que tener compromiso y leer es para tontos, en el cuarto ridiculizan al amor y a la sensibilidad, en el quinto ya perdiste los sueños y los objetivos, el resultado es la falsa libertad que te pega tarde o temprano una piña. Prefiero caminar y transitar por el camino del héroe, hacer el hábito de vivir, de exponerme a experiencias por fuera de la cajita musical. Es lo que comparto mucho con mi amigo Daniel Dorado, a quien admiro y quiero mucho, es un intrépido, un lanzado a la vida. Espero que el cuerpo nos acompañe y nos deje seguir.

J V -¿Te considerás un artista, un poeta o un escritor?
L A -Me considero un tipo que hace y vive de lo que le gusta, un poco por psicoanálisis y terapia; en verdad no se disfruta tanto cuando se está pariendo. Es bastante doloroso llegar a cumplir ese papel. A diferencia de otras personas, no me parece una gracia pavonearse con el título de “artista”, el arte es como dibujar sonrisas sobre las muecas del dolor. Me reconozco mucho en las palabras que dijo Folkner en el café de las letras de París: “Yo no soy escritor, soy un granjero que en las horas libres escribe”. Te imaginás la cara de los letrados...

J T -¿Qué significó para vos la convocatoria de Mario Verandi para que recites en la presentación de su cuarto libro?
L A -Una alegría y una gran responsabilidad, el reconocimiento de tu maestro es como un saco que nunca te queda bien, o te queda grande o te queda incómodo. Digo grande porque es difícil estar a la altura del maestro y digo incómodo porque si bien la poesía o la literatura no calan de manera inmediata en las sociedades, el tiempo y la memoria vuelven sí o sí a sus fuentes para contarle sobre otros tiempos a la generaciones por nacer. Es lo que sobrevive un poco más en el tiempo, aunque todo es del olvido, como diría justamente Mario Verandi.

J T -¿Estás trabajando en los demás libros?
L A- En marzo presento otro de poesía en prosa que se llama “La casa de los insectos”, quien Ana Santillán me dio su mirada de editora y psicoanalista; después ya está listo otro que se llama “Mitad despierto, mitad dormido”, “Poemas para ser leídos en tu WhatsApp”, otro llamado “Tornario”, un híbrido de textos que se llama “La pequeña París” y una novela que se llama “La máscara”.

J T -¿Qué pretendés para un futuro con respecto a la poesía y a la literatura?
L A -Seguir escribiendo para poder experimentar de a ratos la felicidad, para, sobre todo, descubrir y poder cambiar la forma de ver la realidad hasta los últimos minutos de vida. La empatía es el sentimiento que puede salvar al mundo.