Ni los telos se salvan


Toda crisis económica impacta con fuerza en el sector de servicios considerados «no esenciales» en virtud de que son los primeros en la lista de los prescindibles a la hora de ajustar los gastos corrientes. En particular, el rubro Moteles es uno de los más afectados, de acuerdo a lo que sostienen sus propietarios.

“El cliente prioriza otros gastos a la hora de consumir. Para peor, nuestros costos son cada vez más altos lo cual configura un panorama definitivamente malo para el sector”, le explicó a EL NORTE la propietaria de un conocido motel de la ciudad.
“La clientela cae mientras nosotros pagamos cada vez más cara la luz, el gas y el salario de los empleados. Cuando la demanda sube un poquito tomamos algo de aire pero lo cierto es que desde hace ya unos años viene cada vez menos gente”, agregó la dueña del mismo hotel alojamiento.
El escenario se complica en esta época del año puesto que enero y febrero es considerado «temporada baja» para el rubro. “Ni siquiera los fines de semana largo son buenos ahora. En diciembre tuvimos un pequeño repunte, pero enero volvió a ser muy bajo el nivel de demanda”, aseguró la dueña de otro tradicional motel de la ciudad.

¿Cuánto cuesta un turno? Bien, los cuatro moteles más conocidos tienen tarifas similares en virtud de que se ponen de acuerdo en establecer un piso en el precio base. Así, una habitación estándar por el lapso de dos horas puede costar entre 660 y 750 pesos. Entre las estrategias para mantener la actividad, algunos brindan turnos reducidos de una hora. Lo interesante es que al no haber mucha demanda se flexibiliza el tiempo de cada turno. “Trabajamos sin mucho control de horarios. Eso de las dos horas (el turno) ya no corre más, porque si tenemos que elegir entre tener el motel vacío o regalar un poco más de tiempo, preferimos tener gente y trabajar más”, remarcó. Hay habitaciones de costo más alto en virtud de que disponen de algún servicio adicional.
Aunque, en rigor, no sólo la cuestión económica impacta en la caída de la demanda. También influye el cambio de hábitos de la juventud en virtud de que hoy hay más permisividad en los hogares o los jóvenes viven solos. Es decir, que los moteles quedan para los padres de esos chicos que son matrimonios de muchos años o que no tienen tiempo o un espacio para ellos.

Costos
Ante la consulta de este medio, los propietarios de moteles de San Nicolás centran el foco del problema en los altos costos. “Ahora que llegó el verano nos vienen tarifas de gas altísimas. Y cuando viene el invierno pagamos boletas de luz muy caras. La situación es muy difícil para nosotros porque no se puede prender el aire acondicionado o la calefacción cuando se ocupa una habitación sino que el cliente tiene que tener la habitación aclimatada mucho antes”, cuenta la encargada de otro conocido motel.
“También el costo laboral es muy alto para el nivel de demanda que tenemos. Hoy trabajamos para pagar los gastos y no despedir a los empleados. Pero la rentabilidad es cada vez más chica”, cuentan en coincidencia las personas consultadas por este medio.