Marcelo Heinze y una historia de superación sobre dos ruedas


El ejemplar deportista galardonado con el PLUMI 2019 en Ciclismo, tuvo una temporada de importantes logros, después de dos años de inactividad debido a accidentes y lesiones sufridas en caídas en competencias. Se hizo acreedor de títulos nacionales y de otras índoles, contando siempre con el apoyo y estímulo de su señora e hija y de sus compañeros ciclistas, con los cuales lo une el esfuerzo, la dedicación y el conocimiento a través de los años.



Oscar Rubén Tello
deportes@diarioelnorte.com.ar

Fueron numerosos los deportistas que se hicieron acreedores al PLUMI otorgado por el Círculo de Periodistas Deportivos de San Nicolás el año pasado en su edición 35ta., y entre ellos se encuentra el ciclista Pablo Marcelo Heinze, de enorme dedicación y entrega a la disciplina deportiva que tantas satisfacciones le ha deparado y en especial en la temporada que finalizó hace muy pocos días. EL NORTE lo visitó en su domicilio del Barrio Alto Verde para saber algo más de su actividad deportiva, más allá de los informes que damos a conocer en esta sección deportiva de sus triunfos y primeros lugares en cada ocasión en que compite. Y estas fueron las preguntas y respuestas realizadas:

EL NORTE: ¿Cómo se inició en el ciclismo?
Pablo Marcelo Heinze: “A los 15 años comencé junto con Sergio Hueisel, a pedalear `despacito´ con una bicicleta común. Cuando lo encuentro le agradezco que haya sido mi compañero de trabajo y además con quien me inicié en el ciclismo. A través del tiempo, viajé mucho con `Topo´ Lizazú y otra persona a quién agradezco siempre es a Carlitos Martínez. Me llevaban a todas partes porque no contaba con vehículo y eso también me ayudó a continuar. Son recuerdos que mantengo vivos y que me hacen pensar que sin ese apoyo no se si hubiera seguido, a pesar de mi entusiasmo y ganas de entrenar y competir”.

- No existía aún el Club Ciclista...
- “No. Corríamos en el actual complejo Comirsa. Allí conocí, entre otros, a los integrantes del `Clan Velázquez´ y entre mis buenos recuerdos lo tengo a José Velázquez, que me enseñó la técnica de cómo debía doblar y otras. En aquella época de hace más o menos 30 años o más, viví cosas inolvidables y a los 20 me retiré porque ya tenía quebraduras por rodadas y retomé a los 30, cuando me casé; y no dejé más hasta ahora que tengo 51. En esos 10 años de inactividad ciclista hice mountain bike, padel y en fútbol participé en varios torneos de los gastronómicos para Café de la Plaza y Hotel Colonial”.

- ¿Cómo fue superándose en el ciclismo?
- “Antes no andaba muy bien, hasta que en 2012 y después de muchos estudios, descubrieron que soy celíaco. Ello hizo que mi existencia cambiara radicalmente y gracias a eso fui papá. Y en el plano deportivo desde entonces también fui mejorando. En ese entonces pesaba 60 kilos, estaba desnutrido aunque no sabíamos porqué y actualmente peso entre 80 y 82 kilos, lo que me permite tener el nivel que poseo”.

- ¿En qué consiste su entrenamiento y dónde lo realiza?
- “Se me hace difícil la preparación, porque mis jornadas laborales son de 12 horas. En esos días salgo a hacer una hora u hora y media en forma `tranqui´ y en los francos, entreno bien de dos a tres horas, con `piques´ y `pasadas´ con un sacrificio bárbaro pero es la única forma de adquirir un alto nivel de competencia. Los lugares los combino entre el Club Ciclista dos veces a la semana, y las otras dos, tres o cuatro jornadas semanales -mínimo cuatro días en total- pedaleo en la colectora frente al camping del Club Belgrano y en Dámaso Valdés, una especie de circuito que hacemos. No vamos a la ruta por razones de seguridad. Y cuando nos preparamos en forma especial para correr en pista -en lo que he logrado en 2019 los objetivos buscados- lo hago en el Club Ciclista con mucho trabajo en ciclismo y moto” (aclaración: “persiguiendo” esos rodados).

- ¿Qué triunfos le depararon más alegría?
- “Mis grandes logros deportivos los tuve el año pasado. Fui doble campeón argentino en noviembre en Mar del Plata. Uno de esos títulos fue en Velocidad Pura y el restante en Scratch que se corre a 30 vueltas. Fuimos 29 ciclistas y parece que ese día `me levanté bien´. También debo recordar mi participación en el Gran Premio Campagnolo, que se corrió en Buenos Aires el 8 de diciembre. Largamos cerca de 100 ciclistas, entre ellos la elite de la categoría Master C, y clasifiqué en el segundo lugar. Fue una de las competencias más importantes de Argentina”.

- Recordemos que en años anteriores habia conquistado otros títulos...
- “Así es. En 2016 en Mar del Plata fui campeón argentino en Velocidad Olímpica junto a Javier y Pablo Drascovich y subcampeón en Velocidad Pura. Y en la última competencia de ese año y por puntos tambien en aquella ciudad, tuve una caída en la que me fracturé cinco costillas. Me sobrepuse con mucha dificultad y a los cuatro o cinco meses en otra rodada me fracturé muñeca y codo. A eso le sumé otra lesión. 2017 y 2018 fueron dos años `para olvidar´”

- Y después llegaron los nuevos triunfos
- “Por suerte fue así. A fines de 2018 comencé a rodar con el pensamiento puesto en la temporada de 2019. Pero en una carrera San Nicolás-Fighiera `agarré´ una caida de 10 o 12 ciclistas y el resultado fue de tres costillas más fracturadas. Pero desde ahí Dios me ayudó, me afiancé y a pesar de que llegué a pensar en dejar, arranqué con todo el 1º de junio del año pasado. Lo hice despacio, tranquilo, sin apuro y con los consejos de mi entrenador Darío Pagliarisi de Junín -actual campeón del mundo en su categoría, título logrado en Manchester- que me `sacó adelante´ porque necesitaba `pulir´ mi técnica y tener ese apoyo invalorable, que lo consigo a través de la comunicación por e-mail de los entrenamientos semanales a concretar, luego de haberme realizado un test. He estado con otros entrenadores, pero con el que mejor resultado he tenido y más `frutos´ me ha dado, ha sido con Darío”.

- ¿Qué perspectiva tiene para esta temporada?
- “A pesar de que antes se llevaba a cabo en abril o mayo y que ahora comenzará el 19 de marzo, participaré en el Campeonato Argentino de Ruta en el Autódromo de Buenos Aires. Para eso estamos entrenando y el miércoles fueron 100 kilómetros que recorrimos como para `hacer un fondo´, es decir que pedaleamos tres horas y pico. No se si llegaremos bien porque `la hicieron´ muy temprano, pero vamos `a probar´ a ver lo que sale, porque todos estaremos en las mismas condiciones de entrenamiento. Y después por septiembre, octubre o noviembre, según la fecha porque aún no se sabe, en el velódromo de Rafaela estaremos en el Campeonato Argentino de Pista”.

- A quién o quiénes desea agradecer por brindarle el apoyo necesario para que Ud continúe en el ciclismo.
- (Muy emocionado) “Sin el pilar de mi esposa Florencia Guerrina y de mi hija Catarina no podría seguir en el deporte. Entre el trabajo, el entrenamiento y los viajes, dejamos de lado muchas cosas como reuniones familiares o con amistades, porque `hay que dormir temprano´ o `mañana compito´. Es un enorme sacrificio que hacen para acompañarme y apoyarme siempre. Mi agradecimiento a ellas es infinito. También quiero agradecer al Club Ciclista San Nicolás que en 2018 me asignó una beca que casi no la pude aprovechar por mis lesiones. A mi entrenador Pagliarisi y a Hugo Velázquez, compañero de la categoría Master C que corremos juntos, una persona muy buena, que ha sido mi guía y que está pasando por un problema de salud; a mis compañeros de ciclismo Adrián Haesler, Fabián Lescoulié, Pablo Drascovich. Javier Drascovich, ¨Garza¨ Lescoulié, `Pitu´ Grosso y muchos más que me deben perdonar por no nombrarlos, pero que forman parte del `pelotón de la colectora´ como le llamamos al grupo de WhatsApp que tenemos. Sin ellos no podría andar en la actividad. Competimos dentro de la pista pero dejamos de ser adversarios cuando finalizan las carreras y nos juntamos a conversar y disfrutar de la amistad”.