Preocupante: Empresarios y comerciantes de San Nicolás temen corte de cadena de pagos


El confinamiento obligatorio enfría la economía a nivel criogénico. Propietarios de pymes industriales y comerciales de San Nicolás advierten que la situación sólo empeorará y que las consecuencias para la economía serán muy graves en el corto plazo. En los barrios vulnerables crece el hambre por el corte de changas. Un escenario sombrío para una ciudad que registra altos índices de desocupación y pobreza.



Guillermo Insúa
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Muchos repiten el efectista slogan de «economía de guerra» para referirse a las consecuencias que genera el aislamiento obligatorio instrumentado en varios países del mundo como mecanismo para frenar el contagio del COVID19.
En la economía argentina, la cuarentena impacta con mayor agresividad que en países donde la desocupación, la pobreza y el hambre no son problemas a resolver.
Las restricciones impuestas (y extendidas hasta el final de Semana Santa) agravan el cuadro de situación en el sector productivo y de servicios. De hecho, empresarios y comerciantes de San Nicolás advierten que el panorama es muy difícil y sólo empeorará.
“La cadena de pagos se va a cortar porque lo que ya se cortó es la cadena de entrega. Hoy tenemos productos terminados que no podemos entregar”, le cuenta a este diario un empresario nicoleño del sector metalúrgico con planta industrial en el Parque Comirsa.
En el más importante polo productivo de la región, que emplea a unos 3500 vecinos de San Nicolás, el parate es casi total. Sólo están activas las empresas que producen insumos fundamentales, como Air Liquid, y las que –ocasionalmente- producen insumos de emergencia para Ternium Argentina. El resto están cerradas.
El corte de la cadena de pagos incluye el de los sueldos, obvio. De ahí la preocupación de empresarios y trabajadores.
Otro industrial nicoleño radicado en Comirsa lo graficaba del siguiente modo: “Tengo una pyme con 30 empleados. Necesito reunir dos millones y medio de pesos para pagar salarios, y tengo la empresa cerrada. ¿Cómo se hace?”, se pregunta. “Me ofrecen un crédito para pagar sueldos a personas que no trabajaron, lo cual en mi caso se traduce en una deuda de 2,5 millones de pesos. Esto profundiza una situación que ya era mala debido a las condiciones pre existentes”, explica.
En Comirsa, de acuerdo a los sondeos de este diario, el aislamiento aún no ha provocado despidos. Pero nadie los descarta.
“No sabemos hasta cuándo va a seguir esta situación. La pregunta que nos hacemos es cómo vamos a hacer para sostener las fuentes de trabajo si no se puede producir”, se cuestiona un conocido industrial metal mecánico.
Los empresarios consultados rechazan cualquier comparación que se haga con el conflicto de Techint por los despidos (luego cancelados) que anunciara el grupo que comanda Paolo Rocca. “Nosotros somos pymes, y no se puede comparar a una pyme con Techint. Eso es para la gilada. Nuestra situación es mucho más complicada, de ahí que necesitamos medidas de reactivación que no impliquen seguir endeudándonos. Hay que tener en cuenta que el 96% de las empresas del país son pymes”, dijo.

El comercio
“La situación es más que complicada. Las restricciones horarios para el funcionamiento de los comercios y la imposibilidad de circular han profundizado una crisis que ya era importante para el sector”, advierte Antonio Ponte, referente de la cámara que representa a los comerciantes del micro centro.
En rigor, el único rubro que mantiene actividad importante es el de alimentos. El resto se ve severamente afectado. “Tenemos la obligación de pagar el cien por ciento de salarios, servicios e impuestos cuando no se vende mercadería porque la gente no circula o no tiene plata en el bolsillo”, añadió Ponte.
Muchas familias que viven exclusivamente de un comercio hoy se sienten (valga el calificativo) aisladas de las medidas de asistencia que instrumenta el Gobierno.
La restricción en los horarios de funcionamiento también forma parte del abanico de quejas. Incluso hay comerciantes alejados del micro centro que ya se plantan en rebeldía ante la obligatoriedad de abrir sólo hasta las 17 que quedara establecida en el decreto 327/2020 firmado por el Intendente municipal, y que incluye a kioscos, despensas, supermercados, panaderías, verdulerías, entre otros. Sólo pueden funcionar fuera de ese horario a través del servicio de delivery. Las excepciones alcanzan a los comercios que venden alimentos y artículos de primera necesidad. Las farmacias, en tanto, funcionan bajo un esquema especial.

Informalidad y pobreza
“Hoy atravesamos un panorama más grave que hace un tiempo atrás”, resume Cristina, coordinadora de los más de 30 merenderos que el Movimiento Evita tiene distribuidos en distintos barrios vulnerables de la ciudad.
“La semana pasada hemos decidido que nuestros merenderos dejen de ser merenderos para convertirlos en comedores. Y empezamos a entregar comida en barrios donde la situación es extrema porque se frenaron las changas que le daban de comer a muchas familias”, cuenta.
Desde entonces, a las 18:30 se abre el comedor para que cientos de niños, jóvenes y adultos tengan asegurada una comida diaria.
“Lo que hacemos son viandas para que se lleven y así evitar que se rompa el aislamiento y se generen situaciones de contagio”, afirma Cristina. Por día, en zona norte se entregan unas 160 viandas, en zona oeste unas 220 viandas y en zona sur otras 290.
“A partir de hoy (por ayer) se abren otras tres ollas, en Virgen del Luján, Asonia y barrio Evita. La necesidad está creciendo”, sostiene la dirigente barrial.
Mientras tanto, en la ciudad y el país se fortalece el Estado policial. La extensión del aislamiento obligatorio es un remedio con serias contraindicaciones para la economía.
La instalación de la falsa dicotomía salud o caos económico sólo agrega más confusión.
La grieta abierta entre los héroes que se vienen bancando la cuarentena desde el inicio y los anti patria que viajaron al exterior y hoy vienen a contagiar COVID19 al resto del país muestra la avidez de la sociedad por encontrar siempre un modo de ruptura.
El team cacerolero, ansioso por medidas de control extremos, siempre tiene una sartén y cucharón a mano. El team palmas en los balcones se entusiasma con cada nuevo anuncio. Mientras la guerra contra el COVID19 se profundiza, cabe preguntarnos qué nos depara la economía de posguerra.