Los angustiantes días que viven nicoleños varados en Ecuador


El drama de no poder regresar al país para estar cerca de la familia sorprendió a cientos de nicoleños en distintas partes del mundo. Se estima que solo en Ecuador hay 480 argentinos que desde hace casi dos semanas intentan regresar a sus hogares. Entre ellos se encuentran tres jóvenes músicos de nuestra ciudad que salieron de viaje en septiembre y hoy tienen cerradas las puertas de regreso a casa. “Parece que se han olvidado de nosotros”, cuenta Ignacio Malacalza, uno de los nicoleños varados.

El COVID-19 dejó varados en el exterior a miles de argentinos. Cuando la enfermedad aún no había sido declarada como pandemia por la OMS y el peligro se veía lejos, muchos concretaron sus programadas vacaciones en distintas partes del mundo. La veloz propagación del virus hizo que en pocos días se produjera un giro drástico. Los aeropuertos empezaron a cerrar, los hoteles también. Se estima que solo en Ecuador hay 500 argentinos que padecen el drama de no poder regresar a sus hogares. Recordemos que en este país la situación es alarmente y se han desbordado los hospitales (ver recuadro en esta misma página). Entre ellos hay varios nicoleños, como los músicos Ignacio Malacalza, Manuel Mesías y Federico Cortez, quienes en septiembre emprendían un viaje soñado mucho antes. Y que hoy se ha tornado en una pesadilla de final incierto.
Malacalza, Mesías y Cortez no emprendieron un viaje de vacaciones, sino una experiencia de vida. Su medio de subsistencia era a través de la música, lo que más les gusta. De Argentina cruzaron a Bolivia, donde la crisis política y social que terminó en la destitución del expresidente Evo Morales los obligó a dejar el país en virtud de que la violencia se había apoderado de las calles. Fue entonces que se movilizaron al Perú, otro de los destinos elegidos en la ruta de viaje. La pandemia del coronavirus los sorprendió en Ecuador. Y no solo los priva de volver al país sino también de ganarse el pan diario. El toque de queda vigente en aquel país les impide salir a la calle a tocar su música, con lo cual la subsistencia se hace todavía más complicada. La familia de estos jóvenes les ha enviado dinero, pero poco queda de ello. Las gestiones realizadas ante el Consulado argentino en Ecuador no han tenido sus frutos aún. “Hemos armado un grupo de Whatsapp para mantenernos informados de cada novedad que surja. Pero hasta el momento no tenemos más que incertidumbre. La única salida que vemos es mediante el envío de un avión sanitario. Acá somos 120 personas las que estamos en la misma situación. Parece que se han olvidado de nosotros”, se lamenta Ignacio desde Quito.
“Alquilamos una casa, pero ya se nos termina el plazo de alquiler. La poca plata que nos queda la gastamos en comida. Todo es incertidumbre. Confío en que alguna solución va a haber, pero al día de hoy no tenemos nada”, cuenta.

Carta de “los olvidados”
Un matrimonio nicoleño, que también se encuentra varado en Ecuador, le hizo llegar a EL NORTE un escrito que refleja el drama de 480 argentinos que no pueden dejar ese país para regresar junto a sus familias. Lo que sigue a continuación es el texto al que ellos mismos titularon “Carta de los olvidados”. «Es de nuestro mayor agrado presentarnos ante todos y, también, poder contarles nuestra delicada situación. Somos un 'puñado' –un puñado de casi quinientos– (como diría algún medio de por allá) de personas varadas en el exterior, en este caso, Ecuador. ¿Nuestra nacionalidad y punto en común? Somos argentinos. Algunos han llegado hace más de tres meses, otros no tanto; algunos vinieron buscando un cambio en sus vidas, otros por trabajo, otros solo de paseo. Pero hoy todos nos encontramos en Ecuador por la misma razón: el COVID-19. Hemos sido pasivos y comprensivos estas dos semanas de cuarentena porque entendemos la dimensión de la problemática que se presenta a nivel mundial (aunque también hemos recibido muchos agravios a distancia de nuestros compatriotas). Algunos de nosotros con dificultades médicas (recetadas), otros con hijos menores, otros sin techo, otros recibiendo abusos de la policía (porque no tenemos "CASA" en este país ni recursos como para pasar la cuarentena tan estricta que nos plantean), y otra compatriota con tratamiento oncológico, entre otros tantos casos. Será por nuestra comprensión y pasividad el motivo por el cual casi ningún medio nos nombra, o será por la ineficiencia de la embajada tal vez, que viendo como todos los demás países han repatriado a sus connacionales (mientras en Ecuador seguimos en cero) nos continúan pidiendo paciencia con el mismo fervor con el que nos piden endeudarnos con nuestras tarjetas de crédito o solicitando préstamos personales, así como exigiéndole a nuestras familias. Será la culpa de ambos quizás, ya que nombrar a las aerolíneas que nos han dejado tirados porque los vuelos (ya pagos) no eran "redituables económicamente" sería en vano. Pero entre tanto bagaje de información escasa y repetida vamos a hacer caso al último consejo que nos dio nuestra embajada, ya que, aparentemente, en otros países funcionó y la responsabilidad está en nuestras manos (y en tus teléfonos virilizándonos): "Hagan Lobby"».