En Ramallo, un viernes bastante prolijo dentro de la desprolijidad nacional


Luego de un par de semanas los bancos volvieron a abrir sus puertas, pero solamente para atender a jubilados. En este caso, para pagar sus sueldos a los abuelos que no tienen sus tarjetas de débito o directamente no lo quieren hacer por cajero automático.
Desde muy temprano se podía observar en cercanía de las sucursales de los Banco Nación de Villa Ramallo y Provincia de Buenos Aires de Ramallo y Villa Ramallo, más de una cuadra de abuelos que estaban esperando que se abran las puertas para poder ingresar y cobrar. “Estoy desde las siete y media, porque prefiero terminar temprano para meterme rápido en casa. Si todos respetamos la cuarentena, vamos a salir más rápido de esta situación”, le contaba un abuelo a EL NORTE, mientras desde lejos charlaba con otro abuelo que asentía con la cabeza.
Personal policial e integrantes del Cuerpo de Bomberos Voluntarios estuvieron en la puerta de los edificios desde antes de las 8.00, y desde su lugar ayudaban a que la espera no sea tan caótica como los medios nacionales mostraban que ocurría en diferentes ciudades del país. Quienes formaban la cola eran separados por una distancia cercana al metro y medio, e ingresaban a la sucursal que le correspondiese de acuerdo con la cantidad de cajas que estuviesen funcionando y con sus documentos en la mano para agilizar el trámite.
“Muy temprano estuvimos en contacto con los empleados del banco para conocer la metodología de trabajo que iban a implementar, y posteriormente se la hicimos conocer a la gente que estaba formando la fila. Separamos a quienes iban a cobrar de quienes tenían que extraer dinero del cajero automático; los primeros se formaron por la Avda. Mitre, y los segundos hicieron la cola por calle Eva Perón, y también se tomaron las medidas de seguridad para minimizar el contacto entre ellos”, informó el comisario Juan de Dios Medina, titular de la Policía Comunal Ramallo Primera. Para las 12.30 del mediodía, las colas que se veían por la mañana temprano ya eran un recuerdo y solo se veía el ingreso de casos puntuales que habían elegido ese momento del día para ir. Donde también había aglomeración de personas, pero a decir verdad en mucho menor medida que en los bancos, fue en las sedes de Correo Argentino de ambas ciudades. En esos lugares cobraban los beneficiarios de la AUH, cuyos DNI terminaban en 0,1,2 y 3. Transcurrió todo con una absoluta normalidad.