Comerciantes pueden optar entre horario de atención cortado o de corrido 


De manera confusa, se informó el jueves que a partir del lunes 5 de octubre la atención al público en los comercios de la ciudad volvía a implementarse en el tradicional modo de «horario cortado». Aunque ello quedó a criterio de cada comerciante entre un margen que va de las 8:00 hasta las 20:30. “Entendemos que para el empleado es más cómodo el sistema corrido, pero nosotros debemos pensar en la supervivencia de nuestros locales”, apuntan los comerciantes que priorizan la atención desdoblada.


El Municipio informó el jueves que a partir del lunes 5 de octubre se modifican los horarios de atención al público en los comercios de la ciudad. Desde entonces, "los comercios abrirán sus puertas en de 8.00 a 13.00 y de 16.30 a 20.30 horas", expresaba el parte de prensa oficial.
En rigor, lo que sucederá a partir del 5 de octubre es que los comerciantes podrán optar entre abrir de corrido o bien en horario cortado, siempre en un margen que va de las 8 hasta las 20.30. Así la postura de los propietarios de comercio termina imponiéndose al de los empleados, quienes se expresaron en favor de trabajar en horario corrido.
"Hace ya un largo tiempo que veníamos dialogando cómo instrumentar el horario de los comercios a fin de que sea una decisión que tenga consenso y no perjudique la actividad más de lo que está hoy perjudicada”, explicó Antonio Ponte en el programa «Pila y Media» (Radio U, FM 89.9).
El referente de la Cámara de Comerciantes del Microcentro contó que en las reuniones de comerciantes con funcionarios de Gobierno, concejales y representantes gremiales “estábamos viendo que para la temporada de verano se hace necesario modificar el actual sistema de horario en virtud de que en horas de la siesta n o hay gente circulando por las calles, y ello impacta de lleno en nuestra actividad”.
"Hay rubros para los cuales el horario corrido puede ser una buena opción, como el de electrodomésticos. Pero para muchos otros lo mejor es la atención de cortado. Fue así que se propuso establecer una franja horaria, y que cada comercio abra sus puertas de acuerdo con su conveniencia. Entonces convenimos que se podrá abrir desde las 8 hasta las 20.30, y cada rubro o comerciante podrá optar hacerlo de corrido o cortado”, confirmó Ponte.

Supervivencia
“Lo hemos conversado con el Sindicato de Empleados de Comercio. Nadie duda de que al empleado le conviene trabajar de corrido porque así se evita tener que venir dos veces por día al centro. Lo entendemos. Pero también hay que entender que el comercio vive del movimiento de gente en las calles. Y si no hay personas circulando, entonces nuestra subsistencia se complica todavía más. Sobre la larga crisis de consumo que atraviesa el país desde 2018 se sumó la pandemia de coronavirus. Esto está siendo fatal para nuestra actividad, y lo concreto es que si el negocio no factura, tampoco vamos a tener los recursos para sostener a los empleados. Yo entiendo la postura de los trabajadores, pero si no cuidamos al comercio, entonces tampoco habrá forma de sostener a los empleados”, añadió Ponte.
En ese mismo sentido se expresó Rubén Cavaleri, propietario de un comercio dedicado a la venta de indumentaria deportiva. “Somos conscientes de que el horario cortado no es lo más cómodo para los empleados, pero más preocupante es la situación de pérdida de puestos de trabajo por el cierre de negocios a causa de la caída de las ventas”, dijo.
"El comerciante de San Nicolás hoy no tiene otra que achicarse por el lado del empleado. Yo mismo tuve que dejar de emplear a una persona porque los costos no dan”, agregó antes de incluir una variable importante en este escenario.
"Hoy la venta online nos está permitiendo equilibrar algunas cuentas. Las publicaciones en redes están funcionando muy bien y eso representa hoy una modalidad de ventas que antes no estaba tan fuertemente posicionada”, añadió Cavaleri.

Cierres y despidos
En San Nicolás la pérdida de puestos de trabajo en el sector comercio no se ha detenido en los últimos meses, una parte importante como consecuencia del masivo cierre de negocios. Y otra parte por despidos directos. Ahora bien, si está vigente un DNU que prohíbe despidos... ¿qué está haciendo el Sindicato de Empleados de Comercio para defender a esos trabajadores despedidos?
La postura del comerciante se aferra no solo a una cuestión de supervivencia sino también a lo que los asesores legales les aconsejan: prescindir de los servicios del empleado en virtud de que hoy la Justicia está virtualmente paralizada, y un juicio laboral no tarda menos de tres años. De nuevo, ¿dónde está el sindicato?
Hoy un empleado de comercio cobra unos 34.000 pesos de bolsillo. El empleador, además de ese salario, paga otros 18.000 pesos en concepto de cargas sociales. En tres meses el empleador que despide a un trabajador «se ahorra» 150.000 pesos. Con las dificultades que existen para conseguir un nuevo trabajo, ese empleado en seis meses termina desistiendo del juicio y aceptando una propuesta indemnizatoria por mucho menos dinero que lo que percibiría si avanza con una acción judicial que se extendería por años. Esta es la realidad. Otra vez, ¿y el sindicato?