Del potrero al cielo: Maradona y un feminismo conservador que no logra entender la emoción de un pueblo 


No se trata solo de una lectura sociológica pobre que han tenido muchos y muchas durante estos días históricos. Se trata, también, de expresar un desprecio por el clamor popular, digno de los sectores más conservadores y reaccionarios. Reaccionarias, arremeter el día de la muerte del ídolo mundial más grande de todos los tiempos, mal que pese, deja entrever una educación carente, no solo de sentido sino de bondad. Podés odiar a Maradona, estás en tu derecho. Alambicarlo el día de su muerte contra miles que lo lloran en las calles, es por lo menos humillante.


Manuela Fernández Nessi
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Maradona puede ser muchas cosas pero es, por sobre todo, Pueblo. Su muerte generó un corte dentro del feminismo. Bien nos recomendó la socióloga Dora Barrancos que es mejor “hablar de feminismos”. Esta nota intenta desmitificar la idea de que el feminisimo todo criticó a Maradona y a quienes lo lloramos, el mismo día que murió. Nunca va a faltar el machismo que se apropie de juicios desacertados que no caracterizan a un movimiento sino a personas sueltas, que a veces lo hacen por convicción y otras por seguir la regla del “deber ser”, y en el medio se termina cuestionando al colectivo entero y a todo el reclamo que las mujeres venimos haciendo durante muchísimos años.
¿Un feminismo alienado del sentir popular puede avanzar? Creo que la historia nos mostró que no. Que es hora de ir en pos de una idea superadora. Esta nota es pura opinión apoyada en anécdotas, expresiones de personajes conocidos y de los nadie. En la calle, en la radio y en las redes sociales, el lugar donde la vida se volcó en los últimos meses. Reúno expresiones que captaron mi atención. Como la foto que ilustra la infinita tristeza de un joven que llora no solo a su ídolo, ¿Cuántos mundos se moverán en esta imagen? Como dijo Fontanarrosa: “La verdad no me importa lo que Diego hizo con su vida, me importa lo que hizo con la mía”. Ojalá que la reflexión más aguda pueda ser la punta de un iceberg para las más jóvenes, que analicen el mundo fuera de las pantallas o los estereotipos de “esto se hace así. Esto está bien, esto está mal”, porque es justamente, de donde estamos pujando para salir.

Lloro a quién quiero
La rapera chilena, Ana Tijoux, referente del feminisimo en ese país expresó: “(…) Lloré tu partida y quería abrazar a mi papá. Por ese jugador de barrio, un pibe, orgulloso de serlo, de clase, levantándose contra todos ante los focos del mundo, hablando de Palestina cuando nadie lo hacía, por las abuelas de plaza de mayo, junto a Mercedes Sosa… Eso fue Maradona para mí. Parte de mi crianza en los 80”.Las reacciones del feministómetro acusador no tardaron en llegar. La varita del hada madrina iracunda pero perfecta la cuestionó por todos lados, como si el feminismo no estuviera formado por mujeres, imperfectas, con defectos y virtudes, personas, humanas, como cualquier otra. El derecho a decidir por nuestros cuerpos no es el único derecho que reclamamos, (porque si no todo se reduciría a una parafernalia de levantar pañuelos verdes), llorar a quien nos mueve el alma también: “Quieren honestidad a carnes abiertas. Acá abriéndolas”, respondió Tijoux: “Un grito en medio de una época de tibiezas, ver a mis 9 años, un cabro orgulloso de su clase, de donde venía me emocionaba. En un mundial donde América Latina gritaba justicia”. La cantante manifestó: “Ahora mi gente, la que me conoce sabe mejor que nadie que odio la droga. Nunca la he probado porque he visto sus secuelas en gente que amo. Eso solo lo saben mis cercanos en un lugar donde parece algo extraño en la industria cultural o del entretenimiento como le llamen. Jamás he defendido la violencia porque la odio. Eso menos. No podría jamás poner las manos al fuego con droga porque he sabido de gente que quería transformarse con ella. Incluso muchas veces he estado con amigos que ejercían violencia con sus mujeres en la intimidad y no supe. ¿No les ha pasado? Con sus vecinos, sus amigos, sus parejas… La droga y la violencia sacan lo peor de cada uno. Ahora…Se me ha dicho de todo en el lapso de 48 horas, hasta pedófila…. ¿De verdad? Me hablan de violencia. Y ¡wow! Solo he leído violencia y poco que me haga cuestionar. Me dijeron date cuenta hermana, patética, de cartón, vendida, insultos de todo tipo que ni escribiré, desilusionada, amarilla, vergüenza ajena, violadora, doble cara, populista, que no soy compañera, pésima, que doy vergüenza”.
Arremeter contra la tristeza del otro, de la otra, del otre, es en mi opinión de lo más conservador que vi durante estos últimos meses. No respetar el sentimiento ajeno, ¿Cómo se hace? ¿Guardás la empatía adentro de un baúl que lo cerras con faja de ´feminismo que todo lo sabe y todo lo condena´? No fracasemos como movimiento revolucionario. Porque eso fue Maradona, un revolucionario para la vida de muchos.

Idea superadora vs Feministómetro
¿Esto queremos como feminismo?, muchísimas de nosotras no. Saldríamos de ahí corriendo como lo hizo el Diego en el gol a los ingleses. Pero esto no es fútbol. Y él tampoco era solo eso. La periodista nicoleña Florencia Larrosa habló el jueves en el programa de radio Una y Mil que se transmite por Radio U (FM 89.9), y expresó: “Se trata de un feminismo que atrasa. Nosotras no nos reconciliamos con el Maradona que se equivocó, que abandonó a sus hijos, que tuvo mil errores pero que siempre los reconoció, incluso pudo cambiarlos durante los últimos años de su vida. Ese es un Maradona que debemos desterrar. Pero él no era solo eso. A mí, Diego me transporta a los domingos con mi papá yendo a comprar El Gráfico, a ver a mi tío haciendo un asado para compartir el fútbol en familia. Maradona es el tipo con conciencia de clase que amó por sobre todas las cosas a su pueblo, fue leal y lo defendió, llevando la bandera de nuestro país a lo más alto. Un tipo de Villa Fiorito que jamás se olvidó de sus raíces, ni renunció a sus convicciones”. Acertada. Malvina Silva, doctora en Ciencias Sociales, dijo a Latfem: “Me parece que el problema cultural que tenemos es pensar todo en términos de la grieta, es querer encontrar el consenso y la posición absoluta. Me parece que los feminismos necesitamos pensar por fuera de la cuestión dicotómica. Hay que ir a una idea superadora justamente abordando nuestras contradicciones. Sería interesante romper de alguna forma el feministómetro, la vara que mide cuánto feminismo tenés en sangre si te gusta Maradona, Arjona o la cumbia. El feminismo nunca puede ser normativo, no puede decirnos en qué debemos creer porque eso ya nos lo dice el patriarcado históricamente”.
Martín Córdoba, un artista argentino expresó: “La gente no odia a Maradona, La gente odia. Odia su vida, su mediocridad .Desde hoy ¿a quién odiarán?, ya aparecerá el nuevo centro de odio”. En un video viralizado en las redes, se ve a un hombre llorando desconsolado: "¿Sabes toda la felicidad que nos dio a los pobres?... Ni para comer teníamos". Sería interesante de ver surgir un feminismo que entienda y venga del barro.

Anécdota
“Estábamos cenando en La Stampa (Punta del Este). Entra un nene vendiendo flores. Cuando se acerca a la mesa de Maradona, Diego le dice, ´te compro todas, dale una flor a todas las mujeres del salón, y volvé que te pago´. Cuando el niño volvió a la mesa de Diego, Maradona no solo le pagó de más, sino que ya le había pedido al tano Felice Ambrosio un plato de pastas y sentó al nene a comer. Afuera lloviznaba. La limousine del Conrad en doble fila los esperaba para volver al hotel. Diego esperó a que el chico termine de comer mientras le hablaba todo el tiempo, haciéndolo reír”, contó una usuaria de Twitter. Miles de estas anécdotas dan cuenta que fue un tipo con conciencia de clase, irreverente, que jamás iba a deparar en si el dueño del restaurante uruguayo estaría de acuerdo con esa acción. Un hombre escribió: “Que cosa extraordinaria que es el amor colectivo. Es en ese lugar donde se desmorona la mediocridad, el moralismo trucho de los ´puros y buenos´. Algunos de los que dicen amar a la patria se están burlando de la muerte de su mayor ídolo. Qué sé yo, por ahí más que el amor lo que los mueve es el odio. Maradona fue un muy buen argentino. Jamás renegó de su patria, no comulgó con eso que ´somos un país de mierda´. Cuando no estaba, igual estaba: dictadura, Malvinas, jubilados, ningún tema del quehacer nacional le fue indiferente, no optó por la cómoda, tomó partido siempre. Repito, jamás despotricó contra la Argentina; todo lo contrario: la amó y la defendió siempre, de propios y ajenos. En tiempos en los que cualquier ´tilingo´ migra y te dice que Argentina es una mierda, ese gesto se me hace más enorme. Lo verdaderamente difícil, eterno, es haber seguido siendo siempre, durante toda la vida, inclaudicable, irreductible, entre ciénagas y oasis, con luces y sombras, con entreveros y brillos, con miserias y glorias. El Diego de Fiorito”. “Sólo los grandes hombres pueden tener grandes defectos” Le Rochefoucauld.

Infinita tristeza
“El pibe estaba desconsolado”, explicó a este medio Luis Martín, reportero gráfico autor de la fotografía que ilustra esta nota. “En medio del lío de aquel día me encontré con él llorando, a unos pocos metros de donde yo estaba. Nadie lo miraba. Me acerque, me agache para dejar el sol a sus espaldas y poder retratarlo bajo un contraluz que dibujara su figura de la mejor manera posible. Tome varias imágenes. Ni se enteró de la foto, estaba inmerso en su estado de congoja”, narró el fotógrafo. Un beso al cielo Diego, ojalá muchos de nosotros entendiéramos las raíces, el amor, la amistad, el pueblo. Y el límite, que cuando nos perdemos, también pierden todos los que nos rodean.

FOTO: LUIS MARTIN.