En un fabuloso despliegue de destreza criolla durante la Expoagro, el presidente se mandó varios “bolazos”.


Así es señores! la Expoagro, como el Yaguarón y la Casa del Acuerdo, ya es nuestra, y forma parte de la fecha nacional de visitas obligadas con chacareros que sacan cuentas y campañas electorales en las que se habla mucho y se dice poco. En este festival del campo anduvieron el presidente y la gobernadora que requirieron de mucha custodia y no se animaron a mostrarse demasiado. Todos saben que un celular te filma, te escracha y si el producto no es bueno, te resta votos.


Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Ella estaba ensimismada en su papel, en el rol que debía desempeñar apenas apareciera a la luz pública. En la oficina que oficiaba de camarín quedaba la ropa lujosa, las joyas y el glamour que debían dar lugar al ponchito y las sandalias. La plebe es harto consumidora de imágenes y con las mismas se sacan conclusiones disparatadas pero que en un año donde el destino juega una partida impresionante, cada voto, aunque sea el más absurdo, vale.
María Eugenia juega con su sonrisa, la sabe radiante, conquistadora, enarbola la bandera de la lucha contra el mal, del enfrentamiento a lo abstracto, de la conjura de fuerzas oscuras que todos saben que quieren conquistar y devastar y que solo ella conoce sus puntos débiles pero, que “con la ayuda de todos” puede detenerse. Apuesta a ser la nuera que toda suegra adoraría, la mujer con la que cualquier argentino de bien, más si es campero, quisiera casarse y presentarle a la vieja. Tiene un papel que sabe jugar y que debe agigantar este año.
La macana está del otro lado, con el compañero pianta votos que no es muy ducho en estos asuntos. El show es en San Nicolás. Una ciudad que ella considera de mierda pero que servía para los votos con una intendencia partidaria y que pinta perpetuarse. Aun así San Nicolás tiene algo raro, algo que la intriga, que no alcanza a entender. The great Mauricio llega en el helicóptero señalando los autos y las casas, emocionado, lanzando chillidos cortos y agudos de felicidad. Lo llevan para la Expoagro, hacia San Nicolás, donde le prometieron que lo esperarían verdaderos amigos y que no permitirían que ningún trabajador zaparrastroso le arruine el discurso diciendo que tiene hambre. El funcionario ve bajar de un salto al presidente y habla con su secretario “Uy boludo, está pasado de rosca, fijate que le den un globo y un helado y que se distraiga. No permitan que se le acerque nadie que no sea de los nuestros”.
Mauricio recorre la expo exultante, le da una larga lamida al helado y se pierde con los colores de su maravilloso globo mientras saluda a todos lados en una lluvia de aplausos y vítores. Al primer lugar que lo trasladan es a una carpa donde lo espera un payador. Mauricio no da más de la emoción. El gaucho al verlo empezó a rasgar la guitarra: “Mauricio está en la expo y con esto le doy mi sangre, no le puedo dar nada más porque me hizo cagar de hambre” Enseguida un funcionario se acercó al payador y movió su índice de forma amenazante. No era lo acordado. El gaucho continuó, “Perdón por el exabrupto, ahí le sigo: “Macri en San Nicolás me hace que vibre la cuerda, pero si sigue cuatro años más se nos va todo a la mierda” Desde el fondo un largo bastón tomó del cuello al payador y lo arrastró detrás de bambalinas mientras los custodios se llevaban a Mauricio al momento menos esperado: el discurso.

El discurso
Los empresarios, los estancieros y los productores miraban de costado al presidente que le daba ligeros golpecitos al micrófono y repetía hola, hola, hola. Tomó aire, le pegó a los talones y empezó “Nicoleños, les hablo desde lo más profundo de mi corazón, yo se que vivimos tiempos difíciles, que Boca perdió en Madrid, que Thanos tiene el guantelete del infinito y todo lo demás, pero es el único camino a seguir. No es este camino” dijo señalando con ambas manos a la derecha “ni este camino” dijo señalando a la izquierda “sino este” expresó indicando su entrepierna y estalló en risas agudas “perdón, perdón, siempre quise hacer ese chiste” agregó. Durán Barba y los ministros se miraron apesadumbrados “Hay que detenerlo. ¿Tenés el rayo domesticador?”. Sí, comentó el jefe de prensa extrayendo de entre sus ropas una pistola azul con ondas rojas. “San Nicolás, ciudad de auténticos guerreros, cuna del Acuerdo, ese gran documento firmado en el año 1478 por el valiente Leónidas que con sus trescientos guerreros, ahí, en las costas del Paraná, le hizo frente a un ejército de un millones de realistas y no permitió que pasen, tan solo vestidos con largas capas rojas y shorts de baño. ¿Cómo no emocionarse ante tamaña epopeya?” comenzó el discurso el presidente en la Expo.
“Deténganlo ya” gritó un funcionario. Durán Barba no dudó y apuntó con la pistola de rayos ondulantes al mandatario cuyos ojos se tornaron blancos. “no te asustes” le dijo a un empresario “esta es la pistola conductivista. Es para este tipo de casos donde se puede echar todo a perder. Escuchalo ahora”. Mauricio cambió completamente su postura, hasta el tono de voz se volvió más grave “Argentinos este es el camino, no tengan ninguna duda. Hemos bajado considerablemente la pobreza, la inflación casi ya no existe y se han creado 75 millones de puestos de trabajo desde que asumimos. Sé que algunos, unos muy pocos, calculo que serán tres o cuatro, la están pasando mal, pero quiero que sepan que vamos mejorando, que el mundo nos admira y que si Messi no se caga, ganaremos la Copa América” expresó acompañado de una lluvia de aplausos, papelitos y fuegos artificiales. Qué pibe lindo.


FOTO: Aquí me pongo a cantar.