La Casa del Acuerdo y nuestro duelo generacional


Y un día la Casa del Acuerdo amaneció con numerosas pintadas, con consignas feministas que desde la historia le gritan al mundo que ya es tiempo de cambiar. Algunos aplaudieron la idea, para otros fue una patada en el tujes. Las cuestiones generacionales juegan su partida en el monumento pilar de nuestra identidad pero del que la mayoría entiende poco y nada. ¿Cuántos son los que realmente saben de qué se trató el famoso acuerdo?


Germán Rodríguez
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

La Casa del Acuerdo es el monumento histórico, distintivo y representativo de la ciudad, lugar señalado como uno los pilares de la fundación de la Argentina, constructor de nuestra identidad, piedra fundamental de la creación de nuestra Constitución y bla, bla, bla. Seguramente si realizamos una encuesta entre todos los nicoleños, probablemente más del 90% (y siendo generosos) no tiene idea de qué se trató el famoso acuerdo firmado. Es fácil decir que el Acuerdo de San Nicolás es un acuerdo firmado en nuestra ciudad, ante la incógnita de algún turista, ya que el título así lo menciona. Alguno más avispado dirá qué tiene que ver con el fin de las guerras entre unitarios y federales, pero nuestro sobrevalorado documento duró menos que los precios cuidados y tras otra batalla en la que el héroe patrio de nuestro acuerdo, el archifamoso Urquiza, perdió por abandono y fue tildado de traidor, se firmaron nuevos documentos y la Argentina siguió siendo el cambalache que conocemos hasta nuestros días (¿ustedes en serio creen que todo tiempo pasado fue mejor?).
La historia Argentina es menos entendible que lo que quiso hacer Scaloni cuando lo puso a Tagliafico de volante y a Mercado de líbero en el papelón ante Venezuela. Hoy este indescifrable símbolo de San Nicolás está repleto de pintadas -en realidad frases pegadas con plasticola- con consignas feministas, algunas que mucho no se entienden como esa que dice que “el carnaval no es un acuerdo cualquiera” que probablemente tenga que ver con la “Murguita cualquiera” que tocó en el lugar pero que los que no estuvieron no saben. Estas pegadas están sobre paredes descascaradas y un monumento histórico venido a menos pero sobre el cual se prometen prontas obras, esperamos.
Sea como sea la aparición de las numerosas frases despertó diversas emociones en los nicoleños que van desde la indignación, la ira, el agrado, la indiferencia y el festejo. Obvio que no fueron muchos los que las observaron ya que la cuadra está cortada por obras y apenas hay dos pasillitos para pasar caminado.

Baby boomers
En fin ¿Por qué las pintadas en el monumento nos afectan de formas tan variadas? Seguramente tenga que ver con una cuestión generacional y sobre cómo interpretan la realidad los nicoleños y por ende el mundo en su globalizado conjunto. Vamos a dividir las generaciones en cuatro partes (ojo esto está comprobado científicamente, tan caradura no soy). Tenemos los baby boomers, nacidos entre 1945 y 1965. Esta camada es post Segunda Guerra Mundial, cuando la gente pensaba que el fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina. El nombre de esta generación refiere al “Baby boom” (repunte en la tasa de natalidad- de esos años). Fue algo así como a reproducirse que se acaba el mundo. Esta generación entiende el trabajo como la razón y el modo de existir. El laburo debe ser estable, a largo plazo, adictivo, no necesariamente de lo que aman hacer. Existe el ideal de la familia tradicional aunque se empiezan a romper estructuras. Las mujeres en su mayoría son amas de casa pero varias empezando a asomarse al mercado laboral. Estos nicoleños que se reían con Pepe Biondi y atestiguaron los primeros almuerzos de Mirtha Legrand, en gran parte se horrorizaron con lo que le hicieron a la Casa del Acuerdo, lo sintieron como una afrenta, como un: ¡¡¡A nadie le importa nada acá!!! Generación X Nacidos entre 1966 y 1982, con una infancia y adolescencia signada por los canales 3 y 5 de Rosario que era lo único que se veía, adoptamos las mismas series y películas que se repiten cada tanto con añoranza (Brigada A, Rocky 4, División Miami, Mac Giver). Como generación X quedamos en el medio de todo, vimos el fin de la guerra fría el nacimiento de Internet y los videojuegos, el mundo cambió como nunca en miles de años de evolución y se nos quemaron todas las libretas. Para colmo somos padres de una generación tecnológica y muy distinta a la que es imposible seguirle el ritmo y mucho menos entenderla desde parámetros que todavía no comprendemos. Fue el fin de las relaciones duraderas y los trabajos comenzaron a ser más precarios e individualistas. Para esta generación lo que sucedió en la Casa del Acuerdo generó posturas diversas y contradictorias. Sentimos como que algo patriótico fue mancillado, pero también se nos confunde la idea de Patria. No sabemos si nos gusta o no. Millenials Nacidos entre 1983 y 1998. Recontra adaptados a la tecnología donde la vida virtual es una extensión de la vida real. Pasaron por todas las etapas desde ser usuarios de los Cybers, SMS, Whatsapp, reproductores de CD, MP3, MP4, DVD, Blue Ray y lo que sea que esté. Duran en sus trabajos un promedio de dos años, a diferencia de la generación X y los "baby boomers", se aburren rápido. Es por eso que las empresas enloquecen armando políticas de "fidelización". De ellos dicen que son la peor generación, no se comprometen, son consumistas, egoístas, locos por la imagen, deben fotografiar y reflejar lo que hacen, adictos al reconocimiento. En fin son un terrible lío y para ellos lo que pasó en la Casa del Acuerdo les importa poco y nada. De emitir opinión dirían que es copado y se tomarían una selfie, seguramente sin saber qué es lo que funciona allí. Centennials Nacidos de 1998 hasta la actualidad. Son los chicos tecnología, están sobre informados de todo y su nivel de interés no pasa de los cinco segundos. Comparten todo el contenido de sus vidas privadas y aspiran a ser Youtubers. El éxito en la vida se mide en “compartidos” y “likes”. De ellos se dice que son la generación que salvará al mundo. Son más idealistas, les preocupa la ecología, la igualdad y desconocen las cuestiones patrias que tanto han enfermado a este mundo durante miles de años. A ellos seguramente les encante lo que se hizo en la Casa del Acuerdo y apoyen la lucha de las mujeres por sus derechos. pie de foto: Me voy corriendo a ver, qué escribe en mi pared.