Un cambio de paradigmas que apunta a revalorizar la lactancia materna


En los últimos años, se produjo un cambio de paradigma en lo que sucede con la lactancia materna en el mundo. Es un proceso natural y la continuidad del ciclo sexual de la mujer luego del embarazo y el parto. Por distintas causas, en las últimas décadas, se ha perdido la cultura del amamantamiento, pero es preciso destacar que actualmente se está recuperando. Es importante volver a la conexión natural y entender qué pasó.


Manuela Fernández Nessi
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

Hay muchos mitos instalados en relación con la lactancia. Esta nota intenta revelar algunas falacias y a la vez dar luz a información actualizada, para que las mamás finalmente decidan en libertad.
“Amamantar puede y deber ser una experiencia placentera y gratificante. De no ser así, las mujeres pueden pedir ayuda, informarse desde el embarazo o una vez nacido el bebé. Asimismo, pedir al pediatra una derivación con una puericultora. Desde allí, se trabaja de manera interdisciplinaria, con el objetivo de solucionar las dificultades que pudieran surgir en la lactancia, alimento fundamental de la especie humana”. Así comienza el texto que recibo de Gisela Herrera, puericultora de San Nicolás.
En diálogo con Carolina Alva, fonoaudióloga y puericultora de carrera, marcamos algunos datos relevantes.

La mano del mercado
Desde los años 50, con atención en los 70 y 80, hubo una industria por detrás de la lactancia materna que intentaba desmerecer el valor de la misma, y se llevaba el foco a las leches de fórmula. De fondo, había un gran interés económico por detrás. Una gran industria que movilizaba, no solo la venta de leche, sino todo lo que acompaña. Es decir, mamaderas, tetinas, chupetes, etc.
Lamentablemente, hasta muchas personas se convencieron de esto creyendo que era lo mismo una cosa o la otra. Entonces, el sentido común es “mamá, dale pecho pero te doy fórmula para complementar”.
“¿Qué pasa con esto? Cuando un bebé empieza a recibir fórmula a la par de la teta de su mamá, va bajando el estímulo, por lo tanto disminuye la producción de leche. Entonces, se produce una hipogalactia natural, es decir una baja, porque la ecuación es ‘a menor estímulo, menos cantidad’. Una mamadera más es una toma de leche materna menos”, describe Carolina Alva, puericultora de San Nicolás.
“Uy, no tengo más leche” o “tengo poca leche”, son las frases por las que acuden mayoritariamente las mamás al consultorio. En ese sentido, Carolina explica: “No desaparece por arte de magia, baja la producción porque bajó el estímulo por haber incorporado fórmula. Esta es una de las principales causas por la que se abandona la lactancia materna”.

La leche de fórmula
Otro de los riesgos de incorporar fórmula es que el bebé comienza a hacer una succión diferente. En la mamadera succiona una vez, y la leche cae por gravedad. En el pecho materno, tiene que hacer una succión mucho más compleja, que implica un patrón rítmico de succión. Entonces, ¿qué pasa? El bebé que toma mamadera varias veces al día, aprende esa forma de succión que va con mayor caudal, y cuando cambia a la teta, succiona una vez y espera un resultado que no ocurrirá. Se empieza a enojar y rechaza la teta, por lo tanto, la mama cree que es por falta de leche propia, cuando el motivo es otro. La mujer pierde confianza en ella y su alimento. “Esto pasa hace décadas y sigue hoy en día. Hay mucha desinformación”, apunta Carolina. Es importante delatar los falsos argumentos, y una vez que las mamás los conozcan, decidan con absoluta libertad. Por supuesto, existen diversas historias y cada mamá hace lo que siente o puede, a veces en situaciones adversas donde ‘no queda otra’. El espíritu de esta nota es disminuir la desinformación.
Refiriendo al cambio de paradigma, la leche de fórmula es sumamente pesada, antes se hablaba de leche maternizada, y esto es un error. En realidad es leche de fórmula, es decir leche de vaca modificada en un laboratorio. La leche de vaca está diseñada para el ternero, hijo de la vaca. Es decir, un mamífero de 300 kilos, que necesita muchas proteínas. Al bebé humano le cuesta entre 3 y 4 horas digerir la fórmula, en cambio la leche materna, como está diseñada para el cuerpo del bebé y es de alta digestibilidad, la asimila en 40 minutos.
¿Qué sucede entonces? Llega el argumento más común: “Mi leche no alcanza”. Y en contraste: “Con fórmula queda lleno”. Carolina aclara: “Al bebé no hay que llenarlo como a una taza. Con la mamadera el pequeño no puede regular lo que consume, porque la leche por la tetina cae y él solo frena con la lengua el caudal de leche, para no ahogarse. En cambio, en la teta, el bebé regula lo que come, nunca va a comer de más. La mamadera tiene el riesgo de sobrealimentarlo. El estómago se estira. Por eso duermen más, ya que les cuesta digerir”, concluye la puericultora.
El riesgo aquí es que la mamá parte de una premisa falsa: su leche no es buena y no alcanza. Lo que ocurre es que desconoce esta cuestión de la digestibilidad y de la composición de la leche de fórmula. “Eso no significa que el bebé va a tomar cada 40 minutos siempre, pero sí en las primeras tomas, hasta que se regulariza la lactancia. Un tiempo después aprenderá a sacar más cantidad en menos tiempo. El bebé nace con el estómago del tamaño de una cereza, con una capacidad gástrica de 5 mm. No necesita mucha cantidad de leche para llenarse, por eso el calostro, primera leche, aparece en muy pocas cantidades. Tiene un alto contenido de proteínas y sales minerales y un gran valor inmunológico”, detalla Carolina, y resalta que la naturaleza es sabia, la leche materna va aumentando la producción y cambiando la composición en función de las necesidades nutricionales del bebé.

Cambio de paradigma
Es muy importante que las mamás y su entorno accedan a la información correcta. Hoy se habla de leche de fórmula, antes se decía leche maternizada. Se considera un medicamento que debería venderse únicamente en farmacias y bajo receta médica. Es decir, el mercado influyó fuertemente en la producción de leche de la mujer.
Somos mamíferos, y lo que nos permitió sobrevivir como especie siempre fue el alimento producido por la mamá. Cada especie tiene una leche diseñada de acuerdo con las necesidades de su cría. Lo que nos diferencia es el sistema nervioso central, que nos da la posibilidad de pensar y hablar, la leche materna tiene componentes exclusivos para esto.

Beneficios
Desde el punto de vista inmunológico, la única leche que actualiza defensas constantemente porque es una sustancia viva, es la leche materna. Se dice del calostro, que es la primera ‘vacuna’ que el bebé recibe. La mamá pasa a través del líquido todos los anticuerpos necesarios para el bebé. Y esto se actualiza constantemente, por eso se recomienda seguir dando de lactar después del primer año, aunque el bebé ‘coma de todo’.
Socialmente, a pesar de que hoy por hoy esté cambiando la forma de mirar, es cuestionada una mamá que da pecho en público.
Libre demanda es estar atento a las necesidades del bebé. Al principio será más seguido, y luego habrá más margen de tiempo.
Hasta el primer año de vida, el alimento más importante es la leche materna. Se recomienda lactancia exclusiva hasta los primeros seis meses. Desde allí, empezar con la alimentación complementaria, que es eso, un complemento de la leche materna para que el bebé comience a explorar y a familiarizarse con los gustos, texturas y el acto de comer. Se recomienda continuar hasta los dos años, para beneficiar el desarrollo inmunológico.
Un bebé de un año que camina toca todo y se lleva cosas a la boca porque es la forma que tiene de conocer el mundo, está en contacto directo con gérmenes, bacterias y virus. Por su puesto que la demanda será distinta y habrá menos tomas. Pero, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef y la Asociación Argentina de Pediatría, la lactancia es hasta los dos años, y se puede continuar, si es este el deseo de ambos, no hay contraindicación para esto.

Recomendaciones
Muchas veces, cuando el bebé pide teta, lo que pide simplemente es estar con su mamá, y esto está bien. La lactancia es una reconexión de la mujer con su naturaleza. Es importante volver a la conexión natural y entender qué pasó. La semana de la lactancia para este año propone resignificar el poder de la mujer. La lactancia materna, está dentro del ciclo reproductivo de la mujer.
Respecto al uso del celular durante la lactancia, Carolina sugiere: “Mi mirada es que la lactancia no es solamente un momento de alimentación, sino que es un encuentro donde se establece un vínculo y una comunicación entre la mamá y el hijo”. En los primeros días, el único contacto nítido que el bebé logra hacer desde su visión, es con la distancia justa desde los brazos de su mamá para con los ojos de ella. ¡Extraordinario! “La idea es que sea un momento de encuentro, en lo posible”. Por esto sugerimos que las primeras horas de vida sean exclusivas entre los papás y el recién nacido, para que se genere esta conexión. Las dos primeras horas del bebé son cruciales, luego se duerme y es difícil despertarlo. El contacto con la teta debe ser en esas dos horas. Y en general, no solo en los primeros días, hay que estar siempre atentas cuando empieza a buscar manos o algún indicio de que quiere alimentarse, para no esperar el llanto con una señal tardía de hambre.
Cuanto más succiona el bebé, más bajada de leche se produce. Cuanto más seguido tome, es mejor tanto para el bebé como para la mamá.
Es fundamental la buena prendida al pecho, una correcta posición entre el bebé y la mamá, ‘panza con panza’, como así la ‘prendida’ de la boca en la areola y el pezón. Para que pueda hacer una succión nutritiva grande, rítmica y profunda. Si la prendida es errónea, puede lastimar el pezón de la mamá, además de alimentarse de manera incorrecta. “Amamantar no duele”, asegura Carolina. Una vez que esté correctamente prendido de la teta, puede tomar todo lo que quiera de un pecho. La leche cambia la composición, al principio tiene más agua que calma la sed del bebé y después llega la parte grasa. El reloj y la lactancia no son buenos amigos. Carolina señala que si se cumple una rigurosidad horaria como ‘10 min de uno y 10 min de otro pecho’, se puede correr el riesgo de perder la leche más “rica nutricionalmente hablando” para el bebé. Lo ideal es que tome todo lo que quiera de un pecho, hasta que lo suelte solo.

Acompañamiento
Es muy importante que los papás, las abuelas y el entorno se actualicen, informen y conozcan los fundamentos principales de la lactancia, porque la mamá que amamanta necesita sentirse acompañada por su red emocional. Sola es muy difícil. Muchas veces los consejos generales no son los adecuados. Es de vital importancia que los entornos estén actualizados en cuanto a información sobre qué es lo mejor para el bebé y la mamá.
Si arrancó mal la lactancia o se produce una crisis por algún motivo, se puede regenerar. Siempre. Hay un montón de recursos para relactar. Bebés que toman fórmula, pueden volver a la lactancia materna con el acompañamiento e información adecuada. Hay situaciones difíciles y a veces no queda otra que la leche de fórmula. Y está bien. Pero es preciso destacar que “hay maneras” que según las herramientas recibidas, pueden relactar al bebé.
En este momento hay ayuda para las mamás, tanto en el ámbito público como en el privado. Carolina Alva trabaja con Valeria Vanni, ex líder de la Liga de la leche argentina. Coordinaban un grupo de acompañamiento para lactancia materna que se llamaba “Panza con panza”. Trece años de ejercicios.

Contacto
Carolina es fonoaudióloga y puericultora de carrera. Trabaja en Salud Pública y realiza cotidianamente talleres en la sala de espera; las mamás la conocen. Las consultas pueden ser en el CEMPRE (Pellegrini 111) los lunes y martes por la mañana o los días jueves en el hospital de Zona Norte de 7.30 a 12:30.
También realiza charlas y capacitaciones para profesionales, desde enfermeras a pediatras y público en general. En lo privado se pueden contactar vía Facebook, donde comparte las actividades que realiza.
Gisela Herrera aportó datos en la materia, y trabaja junto con Carolina. La pueden contactar vía dirección electrónica gise.herrera@mail.com