Rufina Cambaceres, la joven que murió dos veces


¿Pensaste alguna vez en la posibilidad de que te entierren aún estando vivo? ¿Te imaginás despertar y darte cuenta de que estás en un ataúd, con varios kilos de tierra encima? Este miedo ha acompañado al ser humano desde prácticamente la existencia de las civilizaciones, aunque las historias al respecto se vieron incrementadas hace aproximadamente 100 o 200 años cuando los médicos descubrieron que estaban diagnosticando como fallecidas a muchas personas que aún estaban vivas.

Si tuviéramos que elegir un lugar emblemático como para dar inicio a este sitio de Leyendas Urbanas muchos estaríamos de acuerdo que el lugar ideal tendría que ser el famoso y destacado cementerio de la Recoleta. Único y fabuloso por excelencia. Donde una chica de la aristocracia llamada Rufina Cambaceres toma el protagonismo de esta historia. Su historia se remonta al año 1822 cuando el ingeniero Próspero Catelín llevó a cabo el proyecto del Cementerio del Norte que a sus inicios solo sería destinado para los cristianos que, veinte años después por un decreto del Presidente Mitre, fue permitida la sepultura de otras religiones en la necrópolis. A pocos años de su bicentenario, el camposanto ubicado en la calle junín al 1700 posee entre sus muros un sinfín de amplios monumentos considerados – a mi criterio – bellezas de la arquitectura antigua y moderna.
Enterrados en sus bóvedas y nichos se encuentran personas emblemáticas de la historia de nuestro país: como Domingo Faustino Sarmiento, Raúl Alfonsín, Eva Perón y muchas figuras más de la literatura, la política y las familias de altas alcurnias de la época. Una de las historias más aterradoras que reposan eternamente en el lugar es la que rodea la horrorosa muerte de Rufina Cambaceres Bacichi quien, a sus 19 años, fue enterrada viva en su cripta familiar y encontrada días después dentro de su féretro en un estado horrible y de pesadilla. Rufina Cambaceres nació el 31 de mayo de 1883 en el seno de una familia adinerada en la ciudad de Buenos Aires, en Argentina.
Rufina fue creciendo en una época fuertemente marcada por la cultura victoriana procedente de Europa, convirtiéndose en una adolescente bastante querida tanto por familiares como por las personas del pueblo.
En el año 1902, a la edad de 19 años, Rufina se preparaba para salir con su familia a ver un espectáculo cuando se desplomó misteriosamente, sin explicación aparente. No obstante, existen quieren han señalado que la causa del desmayo se debió a la revelación de que su novio se acostaba con su madre, aunque obviamente no existen sustentos que avalen la historia. La familia llamó a presuntamente 3 médicos, que confirmaron su fallecimiento a causa de un ataque al corazón. La familia llevó adelante el funeral para que después el cuerpo de Rufina fuera puesto en un ataúd que fue llevado a un mausoleo en el cementerio de la Recoleta.
La historia de Rufina Cambaceres cuenta que, quizás una semana más tarde, un empleado del cementerio encontró que el ataúd se encontraba roto en algunas partes mostrando además señales de haberse movido. Temiendo que esta situación fuera obra de algún tipo de ladrón procedió a abrirlo, encontrando marcas de arañazos en la parte de adentro, observando después que las manos de Rufina estaban lastimadas. Los médicos confirmaron entonces que Rufina había fallecido nuevamente, quedando marcada en la cultura bonaerense como "la joven que murió 2 veces". La causa del error de los médicos fue una enfermedad llamada catalepsia, en la cual el cuerpo de una persona entra en un estado como de pausa sin mostrar signos vitales o movimientos, incluso mostrando rigidez, como si efectivamente hubiera fallecido.

La catalepsia fue la responsable
La persona que está en un estado de catalepsia puede estar consciente o inconsciente dependiendo de qué tan intenso sea el ataque. En la actualidad los médicos dicen tener muchas formas de confirmar que la persona a la que declaran fallecida no se encuentra en este estado, pero muchas personas siguen desconfiando, llegando incluso a solicitar que pongan teléfonos celulares de gran alcance en el ataúd o alguna forma de activar una alarma en el exterior para evitar que les pase lo mismo que a Rufina Cambaceres. En memoria de Rufina Cambaceres existe una estatua de tamaño completo en el cementerio, ubicada en el mausoleo en donde quedó atrapada, con una mano en la puerta mientras su mirada perdida busca explicaciones. Muchas personas han señalado incluso haber escuchado su llanto o haberla escuchado cantar, pero las probabilidades de que eso sea cierto son prácticamente inexistentes. Los médicos encargados de la investigación acerca de la segunda muerte de Rufina Cambaceres señalaron que probablemente murió de un ataque de estrés al notar su situación. Lo que es cierto es que, a pesar de haber muerto 2 veces, vivirá para siempre en la memoria colectiva de la ciudad de Buenos Aires. Frente a una historia tan terrible solamente nos queda reflexionar. Afortunadamente, vivimos en una época en donde los errores de este estilo han sido prácticamente eliminados, evitando de ese modo que se den estas situaciones terribles. Los avances medicinales sin dudas han sido una gran respuesta a la catalepsia. Sin embargo, nunca está de más tomar precauciones...