El temor a lo desconocido


Cuando las luces de la victoria se fueron diluyendo y el aturdidor sonido de los cánticos se desvaneció, quedaron las preguntas, las dudas y esa maldita incertidumbre que corrompe el sueño. Once mil cortes de boleta fueron los que renovaron las chances de la reelección en octubre, pero los tropiezos a nivel nacional hacen que la oposición crezca y el nombre de Cecilia golpee fuerte en el palacio de calle Rivadavia.


Germán Rodríguez
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¿Qué es eso tan estremecedor que anida en el fondo de los corazones, que no sabemos describir con palabras, pero que nos produce ciertas sensaciones de angustia y temor a las que no podemos evitar? Le buscamos nombres a esa amalgama de pensamientos destructivos, a esa lúgubre oscuridad que nos devora el alma y que por la noche llega para invadirnos de pesadillas, que no son otra cosa que un grito desesperado del subconsciente, pero que nunca logramos pronunciar su nombre. ¿Qué hay tan negro en tus pensamientos? ¿Cuál es la fuente de tus temores? El festejo fue ensordecedor y alcanzó a tapar cualquier análisis frío por el momento. Pero una línea de alerta titilaba en el teléfono rojo, la cual en ese momento todos ignoraron, pero al pasar la semana fue creciendo como un gremlin que se cayó en la pileta.
Manuel descansa en su oficina, con la barbilla reposando en el puño al igual que lo reflejaron a Kennedy durante la crisis de los misiles con Cuba. Ya se habían ido los amigos del campeón y quedaban cuatro meses de pura incertidumbre. “¿Cuándo nos pasamos?”, le habían dicho en una broma con gusto a ‘andá viendo eso’.

Líneas
Las PASO fueron una victoria grande para las intenciones de Passaglia de perpetuarse en la intendencia, pero podría ser una victoria pírrica si el orden de los acontecimientos no vira su curso, cuestión que se antoja difícil. San Nicolás votó para presidente y gobernador a la lista de los Fernández, pero cerca de once mil votantes optaron por cortar boleta y darle su confianza a Manuel, quien venía en la sábana perdedora de “Juntos por el Cambio” que se hundía arrastrando a los radicales consigo, por más que Brandoni pida con lágrimas que los vuelvan a votar. El Pato Dileo y Pasqualin podrían también hacer alguna campaña al respecto acá, che, no lo dejen solo a Luis y sus tres empanadas. El análisis crudo dice que Cecilia Comerio, la candidata a intendenta por “Todes” viene segunda, pero en un caballo de comisario que gana carrera y que pinta levantar más de cara a octubre.

La oscuridad
Once mil votos es mucho y no es tanto, se dice Manuel quien va viendo como las pésimas decisiones de arriba van perdiendo votos de su lista y se dirigen a la de Cecilia. “Si seguimos así, nos van a empatar”, dijo alguno, pero no era nadie quien hablaba, solo la oscuridad. Esa maldita oscuridad. Es tan delgada la línea que nos separa del abismo, solo un paso y caeremos eternamente, perdidos en dimensiones de lágrima y risa. “Once mi votos se te caen con los que no cortan boleta y se pasan de ‘Cambiemos’ a ‘Todos’, es la nada misma”, siente desde las paredes vacías del despacho. “Never more, never more”, clama el cuervo del marco de la puerta. En español, por favor le piden. Desde la televisión el presidente, luego de disculparse de una semana catastrófica donde los caprichos de nene al que le quitaron el juguete, disparó una inflación del 25%, seguía embarrándola más. Esta vez con un nuevo ministro que no entiende qué hace allí. “Señor presidente, ¿por qué tiene un cucurucho en la frente?”, interroga un Majul disfrazado de Lanata que busca nuevos postores para la venta de sus principios, como decía Groucho Marx. La caída sigue y sigue. El teléfono rojo suena. ¿Habrá que llamarlo a Alberto? Mesiánica Era una visión, un sueño, tal vez las horas sin dormir que juegan trampas en la cabeza, que nos sumergen en laberintos de ensoñación y de tristeza, de nostalgia y de bronca, en el fondo de la oficina aparece de la nada una luz deslumbrante. Manuel se tapa con la mano cual visera mientras del otro lado la mujer con túnica blanca toma forma en su despacho. Es Lilita Carrió, la gurú del partido, la Mesías de Mauricio.
“Manuel, en un principio no había nada, solo oscuridad y planeros, hasta que Cambiemos dijo hágase la luz y la vida volvió a la Tierra, esa vida que se había perdido hace setenta años con el advenimiento de los filisteos peronistas. Hoy, cual los israelíes a la hora de cruzar el mar Rojo, huyendo de los egipcios y su esclavitud, tenemos esta sagrada misión de acompañar a María Eugenia y a Mauricio en sus tribulaciones. Como todos saben, yo estuve una bocha de días en el desierto siendo tentada por el diablo. Allí tuve una visión: negros augurios tiene Argentina, la bestia de siete cabezas emergerá de la grasa choripanera y volverá en forma de yegua para traernos el apocalipsis. Piensa lo que harás, hijo”, dijo la bendecida de los PRO para volver su halo de luz y extrapolarse a otra intendencia, donde las dudas nublan la visión de los intendentes oficialistas. Manuel, ¿qué vas a hacer ahora?


FOTO: El PRO apela a las artes místicas.