¿En qué anda el mejor equipo económico de los últimos 50 años?


Es ese sabor amargo que nos inunda cuando vemos cada vez más gente revolviendo en la basura, cuando montan carpas y piden comida en plena vereda, ese instante en que te rodean pibitos suplicándote limosna, o de todos lados te quieren vender algo para poder llegar al final del día. Ese pesar que te duele en el bolsillo cuando vas a comprar algo, ya aumentó de nuevo y ves que no te alcanza. Eso que sentís se llama crisis y volvimos a caer.


De la redacción de El Norte
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Contame cómo hiciste, porque la verdad aún no me la creo. ¿En serio pediste el préstamo más grande de la historia del FMI y ese mismo año entraste en default y el país te pide a gritos que declares la emergencia alimentaria? Deberías estar en los récords Guinnes sin lugar a dudas, vos y todo ese mejor equipo económico de los últimos 50 años. Se siente en el aire, está ahí rodeándonos, como una sombra sin nubes que genera cosquilleos, pero sobre todo angustia, mucha angustia, un dolor que sabe a lágrimas que gritan su escape sin explicación aparente. Se percibe en las esquinas con cada vez más gente revolviendo en los capachos, buscando, no solo porquerías para llevarse a la casa, sino especialmente algo para comer, para mentirle al hambre, como si existiera algo peor que eso. Qué ironía revolver en la basura, siendo que a pocos kilómetros hay extensiones de campos sembrados que se pierden en el horizonte... Pero bueno, la ley de mercado, las bondades del capitalismos y la suerte que te toca a la hora de nacer, en el lugar que debes ocupar en este mundo absurdo donde uno llega y ya todo tiene dueño. Así que seguí revolviendo, a ver si tenés suerte aunque sea en eso.
Se palpa en la calle, donde de todos lados se te arriman muchachos con bolsos tratando de vender lo que sea, señoras con cajitas ofreciendo los panes calentitos y hechos a mano, en la salida de los bancos donde mujeres con ojos muertos y chiquitos que juegan a la pobreza piden limosnas para llegar, no a fin de mes, sino al final del día con algo en el buche.

Duele
Se siente como un dolor en los huesos, una llaga profunda que arde ante esa masa de hermanos de miserias que se quedan sin laburo y enfrentan a la vida con una mano atrás y otra adelante, sin saber qué hacer, cómo llenar esas horas de mierda, de vacío, en las que no se trabaja, no se logra el sustento, en las que las noches de sueño son el terror a lo que vendrá en plena caída libre al abismo. En todos lados echan cada vez más gente y la calle es una selva que se los devora a todos. Se hace lo que se puede para subsistir. Algunos empiezan a robar con la vergüenza de un infierno prometido y el camino sin retorno con pasaje directo a la muerte. Para colmo, por ahí tienen la mala suerte de escuchar a algún viejo boludo que le gusta repetir a Lanata, decir que en este país no trabaja el que no quiere, porque aparte de ignorante tiene un dejo de hijoputez, de no mimetizarse con el otro, de no comprender el dolor. Eso sí que es bien argentino, el que nos chupe un huevo la miseria del otro.

Y mucho
Te explota en la yugular, te revienta de bronca cuando caminás por la ciudad y cada vez son más los negocios que cierran derribando sueños y esperanzas de la peor forma porque ya nada se vende, porque los precios aumentan desconsideradamente y algunos vendedores, a la hora de reponer la mercadería, se encuentran con que sale más caro al costo que como lo vendieron, perdiendo la ganancia y quebrando como este país de malos bichos. Te carcome las entrañas ver esas carpas de gente desesperada, cagadas de frío, que ruegan por ayuda alimentaria, por trabajo, ya ni siquiera piden que sea digno, solo algo de trabajo para no sentirse tan inútiles y poder pasar por esta vida con un poco de amor propio o, simplemente, sobreviviendo. Todas son señales en el cuerpo que desnudan la crisis, esa a la que los argentinos nos acostumbramos cada veinte años más o menos. Tiene olor a no da más, a que está todo podrido. Es esa sensación de que entramos en default, tanto económico como humano. Estamos en caída libre, ya no podemos pagar las deudas... ¿Qué pasó con la plata que nos prestaron? Y falta tanto todavía para diciembre...


FOTO: Los genios de la economía logran cifras récords.