Bullying: la historia de una madre que luchó por el bienestar de su hija


Juli es una nena muy estudiosa, con 10 años de edad habla tres idiomas y leyó más de 200 libros. Su mamá tuvo que cambiarla de colegio por el hostigamiento que recibía de parte de sus compañeros. El establecimiento educativo, lejos de solucionar el problema, lo profundizó. ¿Qué hace falta cambiar en la educación?


Manuela Fernández Nessi
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Bullying es una palabra inglesa que significa ‘intimidación’. Son innumerables los casos de persecuciones y agresiones que se detectan en las escuelas y colegios, en consecuencia, muchos estudiantes viven situaciones verdaderamente aterradoras.
Mariana, mamá de Juli, sintió la necesidad de dar a conocer el caso de su hija: “Quiero destacar el gran trabajo que está haciendo el Colegio Americano, una vez que pude cambiar de establecimiento a mi hija, transformé su vida”, confió a EL NORTE una madre que tuvo la suerte elegir la acción correcta y llegar a manos fraternas que supieron mejorar la cotidianidad de su hija.
De un día para el otro, Juli comenzó a presentar movimientos anormales en sus brazos, luego en sus manos hasta que todo su cuerpo se movía de manera involuntaria. Con 10 años de edad, momento en que suele despertarse esta rara enfermedad, le detectaron el síndrome Corea de Syndeham, infección causada por una bacteria (Streptococcus) que produce alteraciones en el sistema nervioso central, produciendo trastornos en el movimiento, involuntarios y no repetitivos, que desaparecían en el tiempo. Hoy, está medicada y las alteraciones son más leves que al comienzo del tratamiento, pero está fuertemente ligada a su estado emocional, ya que las situaciones de irritabilidad o inestabilidad pueden generarle nuevos episodios. La evolución es variable y difícil de precisar, un entorno adecuado parece de vital importancia.

Educación
En plena rehabilitación, Mariana cuenta que su hija está muy bien, que mejoró su estado emocional y la enfermedad está contralada. Da las gracias al Colegio Americano Integral por el recibimiento que Juli tuvo allí, donde aseguró que la llenaron de abrazos, de contención, que volvió a estudiar y a leer, actividad que tanto le gusta. Hace unos meses la historia era otra. Juli estudiaba en otro privado donde vivió “un verdadero infierno”.
“Había una nena que siempre la molestaba, se reía de ella o la burlaba, siendo muy agresiva, a veces acompañada por otros nenes y con la indiferencia total de las maestras. Cuando mi hija comenzó con estos episodios que alteran su movimiento, todo fue peor. Era hostigada constantemente, volvía del colegio con mucha tristeza, hasta llegó a encerrarse en el baño para que no la molestaran”, describió Mariana. “No sabía cómo actuar, mi hija estaba sufriendo no solo por su enfermedad, sino que padecía el acoso escolar. Fui a hablar con las autoridades y no me dieron respuestas, fue un desinterés absoluto y brutal, una forma violenta de actuar. Las maestras tampoco ayudaban, la nena no rendía bien y no hablaba con sus compañeros. Hablé con la madre de la nena que hostigaba a mi hija y tampoco tuve una respuesta. Por suerte, una amiga me recomendó cambiar de colegio, y funcionó”, una de las frases que Juli escuchaba por parte de su compañera de aula era «no se junten con ella o se van a morir», también imitaba los movimientos que hacía involuntariamente y todos se reían.
Resulta escalofriante pensar que las autoridades de la institución no tomaran cartas en el asunto, pero, lamentablemente, sucede con frecuencia. Aunque el bullying parezca una tontería no lo es, y es muchísimo más habitual de lo que podemos entender. Los nuevos compañeros de Juli la recibieron entre abrazos, y la incluyeron como una nena más, “mi hija no está incapacitada para relacionarse, ni tener vínculos, es una nena normal que tiene una enfermedad, nada más”, manifestó Mariana.
“Me di cuenta de que en la sociedad falta mucha empatía, muchas personas me dieron consejos con cuestiones de fe, si yo dejaba esto que pasó con mi hija como una prueba divina, sin accionar, estaría viviendo una pesadilla”. Hacen falta políticas públicas, para dar una vuelta de tuerca a estas situaciones, que las maestras, profesoras y profesores estén capacitados, trabajando por la inclusión.

Violencia
El bullying se refiere a todas las formas de actitudes agresivas, intencionadas y repetidas, que ocurren sin motivación evidente, adoptadas por uno o más estudiantes contra otro u otros.
¿Cómo saber si tu hijo es víctima de un acoso o un acosador? Un empujón que se repite. Un apodo que denigra. Un insulto recibido cada vez que debe pararse frente a la clase. En la escuela o en el club existen muchas formas de ejercer y sufrir violencia entre iguales y muchas formas de tratar de acabar con ella. Es una responsabilidad conjunta de la comunidad educativa, los padres y los compañeros, evitar que el acoso escolar siga existiendo.
El acoso tiene efectos negativos en la salud física, el bienestar emocional y el rendimiento académico de los niños y niñas, especialmente si dicha violencia se repite en el tiempo o es severa, además de influir en el clima escolar del centro educativo.
La persona que ejerce el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones o vejaciones, y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de meses e incluso años. La víctima sufre callada en la mayoría de los casos. El maltrato intimidatorio le hace sentir dolor, angustia y miedo, a tal punto que, en algunos casos, puede llevarle a consecuencias devastadoras como el suicidio.
¿Cómo prevenirlo? Abrir los ojos y escuchar. Respetar, no restar importancia a los sentimientos o malestar de los niños. Trabajar la temática del acoso en clase, enseñarles a actuar, a tener respeto, a ponderar las diversidades, a ser empáticos y solidarios. Estar atentos a lo que sucede fuera de las aulas, hablar con las familias de ambos lados, fomentar la empatía intensamente.
Cualquier niño puede ser víctima de bullying. De hecho, el acoso escolar tiene más que ver con la personalidad del victimario que de la víctima. Si investigamos un poco los casos más conocidos de acoso escolar, vemos que el maltrato apunta a rasgos diferenciales, es decir que podemos hablar de discriminación racista, sexista, homófoba. Pero no solo eso, puede ser víctima de acoso una niña por linda, al igual que un joven por estudioso o uno que no es bueno en los deportes.