La conmovedora lucha de Abril


Abril Semilla continúa internada en el Hospital Italiano de Buenos Aires tras ser retrasplantada de corazón, el 6 de diciembre pasado. La niña de 13 años pelea cada día por salir adelante, rodeada del amor de su familia.


De la redacción de EL NORTE
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

La larga e inclaudicable lucha de Abril Semilla por superar las adversidades es fuertemente conmovedora. Y -a la vez- fortalece la esperanza de quienes asisten con admiración a una batalla que empezó hace ya diez años y que transitara episodios límite, a los que la niña nacida en nuestra ciudad enfrenta con fortaleza infinita.
Abril Semilla hoy tiene 13 años. Tenía 3 cuando le detectaron la primera anomalía en el corazón, y a los 4 años debió ser sometida a su primera operación importante en la Fundación Favaloro.
Su corazón estaba fallando y la pequeña luchaba contra eso, sin que su familia lo supiera. A partir de esa primera intervención, que fue muy seria y duró siete horas, el corazón de Abril empezó a funcionar con una válvula mecánica, que exigía un cuidado particular en su vida cotidiana.
“Durante dos años hicimos controles en Favaloro, pero lamentablemente su ventrículo no agarraba fuerza. Fue así que desde la Fundación decidieron derivarnos al Hospital Italiano para que empezara a hacerse controles antes de ingresar a lista de trasplante porque su corazón en algún momento iba a empezar a fallar, no iba a responder”, cuenta Laura, su mamá, en un sitio de Facebook donde relata el día a día de la lucha de su pequeña Abril, quien durante años llevó adelante intensos tratamientos hasta que el trasplante de corazón pasó a ser la única alternativa.
Abril seguía creciendo y llevaba una vida relativamente normal. Debía cuidarse específicamente de los golpes, pero concurría a clases y tenía actividades recreativas como cualquier niña de su edad. Paralelamente, seguía realizándose rigurosos estudios para ingresar en la lista de trasplantes, algo que finalmente consiguió en carácter de Urgencia (un rango medio de prioridad entre Emergencia y Electivos) el 30 de octubre de 2016, ya con 10 años. “Ella estaba estable, tratando de llevar una vida lo más normal posible en San Nicolás”, recordó su mamá en una nota publicada el año pasado por este medio.

Primer trasplante
El 22 de mayo de 2018 Abril recibió un primer trasplante de corazón en el Hospital Italiano de Buenos Aires, luego de estar un año y siete meses en lista de espera. El corazón llegó a las 5.55 de la madrugada “bajo un operativo impresionante”, describe Laura.
La operación duró ocho horas. Fue una intervención sumamente complicada porque al corazón le costaba responder. Tras la operación Abril fue directamente a Hiperterapia, una sala para cuidados prácticamente extremos, dentro de la terapia intensiva. La volvieron a intervenir 48 horas después porque tenía mucho sangrado, y lo hicieron ahí mismo porque era demasiado riesgoso moverla hasta el quirófano. Así de grave era su estado de salud.
Pero, lejos de darse por vencida, Abril reaccionó favorablemente y a la semana siguiente comenzó a despertar. Al corazón aún le faltaba fuerza, pero la biopsia dio negativo, por lo que el organismo parecía no haberlo rechazado.
Su estado mejoraba cuando debió ser nuevamente intervenida por un derrame pleural que complicaba la función pulmonar. Poco más de un mes después del primer trasplante, Abril era trasladada a terapia intermedia. Entonces se le reactivó un virus que volvió a complicar las cosas. El antiviral específico que le colocaban no hacía efecto, por lo que los médicos tomaron el riesgo de bajar un poco los inmunosupresores, esos que dejaban a la pequeña casi sin defensas pero que -a su vez- impedían que el organismo rechazara el corazón nuevo. Y Abril respondió.

Complicación
Dos meses y medio después del trasplante, recibió el alta ambulatoria. Con su mamá, su papá y su hermanito, se instalaron en un departamento frente al Italiano para seguir con la recuperación. El trabajo se focalizó en la rehabilitación y en seguir peleando contra el virus, que se fue debilitando hasta desaparecer.
Todo andaba bien cardiológicamente, hasta que en la madrugada del martes 13 de noviembre pasado, Abril se descompuso. La llevaron de urgencia a la Hiperterapia. Hizo un paro cardiorrespiratorio que necesitó de masaje durante dos minutos para poder salir.
La biopsia seguía dando negativo, pero de todas maneras Abril volvió a la lista para un retrasplante de corazón. Mientras tanto seguía en Hiperterapia conectada al ECMO, una compleja máquina que ayudaba a la circulación de la sangre.
“Ella fue despertando de a poco y mostrando mejorías que sorprendieron a todos en la Hiperterapia del Italiano. En la prueba de fuego para ver si el corazón respondía… respondió. Después de dos semanas en emergencia nacional, Abril experimentó una mejoría en sus parámetros clínicos y salió tanto de la Hiper como de la lista”, cuenta su mamá en Facebook.

Otro corazón
El 5 de diciembre pasado, los padres de Abril fueron informados sobre la posibilidad de otro operativo de trasplante. A las 7.10 de la mañana siguiente, Abril se dormía rodeada de prestigiosos profesionales médicos, esperando despertar con una nueva esperanza. Después de once horas, Abril salía de quirófano. “Fue una intervención muy complicada para todo el gran equipo médico. Respondió bien durante las horas del trasplante, pero el pre y posquirófano supuso altos riesgos. Los superó y sigue luchando”, escribió su mamá Laura en la red.
El sábado 21 de diciembre, el relato en Facebook seguía: “Han sido y siguen siendo tiempos de mucha cautela y muchísima más paciencia de la que nunca dejamos de tener de un año y medio a esta parte. Tuvimos que atravesar intervenciones postrasplante que no esperábamos en estos días y que ha llevado mucho debate entre todo el equipo médico de distintas especialidades. Entre otras cosas, sumar a especialistas nuevos (como si no fueran suficientes todos los que ya la conocen), y todavía cada paso se sigue reevaluando en equipo. Con el retrasplante solo podemos mencionar por el momento que no ha sido nada fácil en las once horas de quirófano, donde las últimas cuatro horas fue un trabajo más que extraordinario del excelente ya conocido equipo de cirujanos, cardios y asistentes, haciendo lo posible para que Abril siguiera con nosotros ese 6 de diciembre”.
El 31 de diciembre, Laura escribía: “Nuevamente, de la extrema gravedad a verla como si nada, como una montaña rusa a casi un mes de tu segundo trasplante de corazón”.