Dany Colella, "el jefe de la manada"


Hace 25 años que viene dando “la vuelta al perro”. Un trabajo que comenzó de casualidad a los 19 años y se fue convirtiendo en su pasión, a tal punto que se emociona cuando piensa que algún día debería dejar de hacerlo. Para él “sus” perros son amigos con los que pasea todos los días viviendo experiencias que le llenan el corazón.


Daniel M. Gatti
danielmarcelogatti@hotmail.com

Dany Colella tiene 44 años. Nació en Oliveros, provincia de Santa Fe, pero llegó a San Nicolás junto a su familia cuando tenía 5 meses, vivió con sus padres en Zona Norte. Su padre era herrero “un herrero muy reconocido, entre sus trabajos por ejemplo estaba el puente de la zanja de Doña Melchora que iba a la Náutica, también trabajó en Somet muchos años”, con la debacle de Somisa se fueron a vivir un tiempo a Ramallo. “Mi relación especial con los animales ya venía desde hacía muchos años” recuerda Dany pero siendo muy joven, mientras trabajaba de vendedor ambulante en la calle encontró su destino. Un muchacho (Paulo Rodríguez) me paró y me ofreció trabajo”. Sin saber que esa decisión le iba a marcar hasta estos días y como tenía tiempo dijo que sí, pero preguntó “¿de qué tengo que trabajar?”. “Entonces me dijo que la tarea era bañar perros. Miré y tenía un Renault 4 lleno de perros. Me quedé desconcertado porque nunca había hecho ese trabajo, pero como tenía tiempo acepté”.
A partir de ese momento bañaba entre 12 y 14 perros por día, y “le agradezco porque gracias a él empecé con esto y luego con el paseo de perros”. Por entonces lo dejaban en una quinta desde las siete de la mañana hasta las cuatro de la tarde con perros. “Había aprendido muy bien el oficio, pero finalmente me orienté hacia el paseo de perros”. “En los comienzos durante un año tuve un solo perro para pasear, pero perseveré, insistí y así se fue abriendo y sumando perros”. Ahora se dedica exclusivamente a pasear perros: “he paseado más de 150 perros diferentes en estos 25 años, y he paseado alguna vez hasta 15 perros juntos, ahora por la edad ya no lo puedo hacer. En los tiempos de jefe de gobierno de De La Rúa en Buenos Aires se aprobó una ley en la que se establece que los paseadores no pueden llevar más de 10 perros, pero eso a San Nicolás no llegó”. “Me acuerdo que una vez estaba De La Rúa en Augustus y yo le grité que saque el impuesto a los paseadores de perros, se rieron todos” se ríe Dany.
Dany pasea perros todos los días. Están los que salen tres veces por semana, y los que lo hacen dos veces. Lo que salen por la mañana y por la tarde, aunque en verano pasea solamente a la mañana bien temprano porque más tarde se calienta el cemento y perjudica a los perros. Normalmente un paseo es de 30 cuadras, lo que implica que Dany entre una cosa y la otra camine unos 15 kilómetros por día.

La convivencia
Una de las grandes dificultades es disciplinar a los diferentes perros para que puedan convivir en la manada durante el paseo, Dany reconoce: “es muy difícil, por eso cuando la gente me ve por la calle me felicita, porque es difícil y hay mucha responsabilidad. Tengo diez responsabilidades en la mano”. Sin embargo una vez que el perro sabe que sale a pasear cambia de actitud. “él ya sabe que cuando sale de la casa tiene una hora para disfrutar y cambia la mentalidad con la que está en su casa. Yo al perro primero lo saco solo varias veces y lo voy trabajando hasta que lo subo al grupo. Una vez que lo subo al grupo el perro se hace parte de la manada y convive. Es un grupo de amigos que disfrutan de ese momento. Es más, el perro tiene memoria fotográfica. El grupo ya sabe cómo es el recorrido para buscar a los otros perros. Dobla en donde tiene que doblar y se detiene solo frente a la casa del perro que estamos buscando”.
Hoy hace 25 años que es paseador de perros, “el jefe de la manada” o “el rey humano” porque en cada grupo además hay un perro Alfa. Dany se emociona cuando habla de “sus” perros y de sus clientes. En este cuarto de siglo ha perdido a muchos, y cada vez que eso ocurre sea el perro o su dueño, ese día no sale a pasear por respeto a esa persona o al animal que ya no está. No es nada fácil andar por la calles de San Nicolás, las veredas son angostas, y también las calles. Así que debe ir por las calles y en la recorrida muchas veces “molesta” al tránsito, que como todos sabemos no se caracteriza por la caballerosidad ni la paciencia en nuestra ciudad. Otro factor que incide y genera no pocos problemas son los perros de la calle, una situación que polémica más o polémica menos, sigue pendiente de resolución en nuestra ciudad. Porque nadie puede decir que así como están las cosas están bien. “El tema de los perros en la calle es un gran problema -reflexiona Dany- hay que proteger a los perros pero también hay que tomar conciencia de que en la calle generan un peligro. Pueden morder a las personas, hacer caer a gente mayor, corren los autos, para los motociclistas y ciclistas es un problema constante, yo veo a diario lo que sucede. He tenido varios problemas con perros de la calle que nos salen a atacar, y me han mordido a perros de clientes con todos los problemas que esto origina. El tema de los perros de la calle tiene solución y debería hacerse algo”.

Una idea
“Una vez planteé que se hicieran caniles como en Buenos Aires, así los perros hacen sus necesidades en un solo lugar y la gente no tiene que convivir con los lugares en donde los perros han hecho sus necesidades” Dany va con bolsas y junta todas las heces que van haciendo sus perros durante el paseo tanto en la calle como en las plazas pero como sabemos eso no lo hacen todos.
Dany está orgulloso de su trabajo, y tiene muchas anécdotas. Por ejemplo cuando sin darse en cuenta el dueño le da para que saque a pasear una perra en celo, eso va generando durante el recorrido un trencito de perros que se van sumando o siguiendo, hasta que la perra vuelve a su casa, entonces todos los perros se quedan en la puerta de la casa de la perra, algo que luego se transforma en un problema para el dueño”. A pesar de tantos años con ellos “día a día me sorprenden por su comportamiento, las cosas que hacen. Y por sobre todo el amor incondicional que demuestran. He tenido muchos trabajos, pero de solo pensar que en algún momento tener que dejarlo me agarra nostalgia, en algún momento tendré que dejarlo por la edad, pero hoy es una parte tan importante de mi vida, un lazo tan fuerte, para mi cada día salgo a caminar con amigos que me demuestran un amor indescriptible” se emociona Dany.

¿Manada o Jauría?
Aunque lo más apropiado es referirse a un conjunto de perros como jauría, ya que es el término específico que lo designa, también es posible el uso de la palabra manada con este sentido, ya que puede ser usado como término neutro, según el DLE, para referirse a un ‘Conjunto de ciertos animales de una misma especie que andan reunidos’.