¿Qué onda, viene una pandemia, tenemos plaga de mosquitos y se abren las aguas del Paraná? 


No es por ser alarmistas ni andar creando paranoia, pero ¿No será que cuando tradujeron las pirámides de los mayas en vez de anunciar el fin del mundo en el 2012, en realidad estaban mal puestos los números y era 2020? Con este tema de que los mosquitos están cada vez más violentos, que la pandemia hace estragos en el mundo y que en cualquier momento se puede ir a la isla caminado, es como que a uno le agarra cuiqui.



Germán Rodríguez
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Me reconozco como uno de esos escépticos que en el 2012 se cagaba de risa de todos los que andaban enloquecidos con el tema de que era el fin del mundo, que se terminaba todo porque ya lo habían dicho los aztecas o los mayas, no sé muy bien quién, hacía como quichicientos años y que estaba así escrito en una pirámide, lo que me parecía insostenible por dónde se vea.
Primero, ¿con qué tecnología se animaban a tanto barullo?, después, andá a saber lo que interpretó el arqueólogo que dijo que estaba escrito eso, un montón de datos agarrados de los pelos que solo sirvieron para tener a todos -incluyéndome- hablando del tema y una película bastante mala pero con muchos efectos especiales y explosiones que es lo que buscamos en el cine. Pero… siempre hay que tener un huevo en cada canasta y por las dudas estar atentos.
Empezamos con el dengue, que eso pasaba en el norte nomás y que acá todo tranquilo, que ya llegan los primeros frescos y los bichos esos se mueren. Tomá que se mueren, están cada vez peor los hijos de puta y dejan unas ronchas terribles. En San Nicolás ya hay un montón con dengue y estos calorcitos los reproducen. No hay peor horror, pesadilla más insoportable, noche escalofriante, que apagar la luz y sentir ese zumbido al lado de la oreja. He escuchado testimonios de gente que se ha flagelado tratando de cazarlos en medio de una crisis de nervios y sin poder pegar el ojo. Aparte es sabido que al prender la luz en horas del madrugada tratando de atraparlos, los mismos permanecen guarecidos en lugares desconocidos para el ojo humano y obvio dejan de zumbar los desgraciados.

Cuarentena
Después el coronavirus que todos conocimos, primero con el chiste de las cervezas y más tarde cuando nos enteramos que los chinos hicieron un hospital en tres días para combatirlo, que nos reíamos de que acá tardan años y nunca lo terminan, pero hasta ahí seguíamos felices, de joda, terminando las vacaciones y los últimos días de pileta, muy relajados y panchos por la vida y muchos aprovechando la temporada baja para escaparse a Brasil. Ahí tenés, ¿qué mas decir de esta pandemia que hizo quedar a Trump y Bolsonaro como dos boludos y nos tiene a todos encerrados desde hace más de un mes y sin saber cuándo se va a terminar esta pesadilla que está haciendo mierda la salud y la economía mundial?

Calmate Moisés
Pero cuando te enterás que el agua del Paraná había bajado superando el record histórico es como que te recorre un escalofrío por la columna, te lo imaginas a Moisés con un bastón haciendo estragos y te hace repensar todo. En cualquier momento el arroyo Ramallo se va a poder cruzar caminado y los peces, o aprenden a respirar, o se mueren cabeceando en la arena. Las islas se van haciendo más grandes y en cuestión de días las tenemos pegadas a la costa, cosa que no vamos a poder ir tampoco a visitar porque si salimos a boludear, nos meten un multón y una causa que nos va a dejar haciendo pucheritos.La verdad que no es por ser paranoico pero ¿Cómo estamos con el proyecto de colonizar Marte? ¿Medio en pelotas no? Me parece que me confundí con una película.