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San Nicolás de los Arroyos
jueves, 30 junio, 2022

Edición N° 4095

PERDIÓ UN BRAZO EN UN ACCIDENTE, SE CONVIRTIÓ EN SENSACIÓN DEL BÁSQUET Y SUEÑA CON LA NBA

La historia del dominicano Enmanuel Donato, jugador polifuncional de 18 años que a los seis perdió casi todo el brazo izquierdo. Su lucha siguió, brilló en un secundario de Florida, ganó un torneo de volcadas y acaba de recibir una beca universitaria. Su ilusión, igual, va más allá.



Pese a no contar con gran parte del brazo izquierdo (lo amputaron por debajo del hombro), se convirtió en una estrella del semillero dominicano jugando básquet convencional y, en enero del 2021, dio el salto a un secundario de Florida (Life Christian Academy), donde brilló a tal punto que la Universidad Tennessee State le ofreció en agosto una beca escolar para que estudie y juegue en la máxima división de la NCAA.

Como fue el accidente y una historia de superación que emociona:

Con apenas 6 años, a Hansel Enmanuel Donato le tuvieron que amputar la mayor parte de su brazo izquierdo. Hijo del exbasquetbolista profesional Hansel Salvador Donato, este chico de Santo Domingo, República Dominicana, sufrió esa calamidad en 2004.

Jugaba con unos amigos y trepó una pared en construcción que se vino abajo. Quedó atrapado casi por dos horas, hasta que un equipo de rescate pudo sacarlo y llevarlo con vida al hospital.

Le salvaron la vida, pero la lesión le cambió a toda la familia el futuro. El brazo izquierdo estaba aplastado y no había forma de recuperarlo.

“Todo se me vino abajo. Yo estaba a su cargo en ese momento y cuando tuvieron que amputarle el brazo, sentí que era mi culpa, que todo había terminado. Por suerte, Dios nos mostró otro camino”, dijo su padre.



La amputación tuvo que ser debajo del hombro, pero, pese a ello, el niño se dedicó a seguir los pasos de su padre, hasta que se convirtió en una estrella. Y, el año pasado, en 2021, viajó a Estados Unidos, a donde destacó en la Life Christian Academy, una secundaria de Florida, tanto que se ganó una beca universitaria deportiva en la Tennessee State, a donde estudiará y podría jugar en la máxima división de la NCAA, el baloncesto a ese nivel en aquel país.

“Ninguna discapacidad o limitación te define, que hay que trabajar e ir por los sueños. Y el mío es jugar en la NBA. Yo siento que puedo”, contó hace poco Enmanuel, quien tuvo que acostumbrarse, adaptarse, superar todo. ¿Cuándo me va a crecer el brazo”, le preguntaba a su padre, y se cuestionaba por qué todos tenían dos y él sólo uno.

“Yo lloraba y él me daba fuerza. Me decía, ‘papi, quedate tranquilo que yo voy a estar bien. Yo ya sé hacer algunas cosas’”, dijo su progenitor.  “Comencé a jugarlo luego del accidente y, claro, las primeras veces fueron experiencias difíciles porque perdía el balance, me iba para un costado, y no podía controlar bien la pelota”, narró Enmanuel.



Pero de apoco, aprendió y no sólo eso, sino que puede hacer más que la mayoría que tienen dos brazos. Ahora es un polifuncional jugador de 18 años, 1,96 metros y que sueña con jugar en la NBA.

Cuenta su entrenador de la escuela que, en una ocasión, les puso de penitencia a los jugadores que tendrían que hacer pechadas si fallaban bandejas, y Enmanuel erró una. Sorprendió a todos, se puso a hacer 20 seguidas, lo que motivó a todos en el equipo.

“La discapacidad no es nada, le pasa a cualquiera. Hay que seguir adelante y no rendirse nunca. Nunca mirar atrás. Es difícil recuperarse y es frustrante. Pero Dios y el sueño de ser como mi papá me inspiraron”, dijo Enmanuel.  “Algunos han dudado sobre su capacidad en la cancha e incluso piensan que los videos de las redes sociales son trucados. Pero, cuando lo ven en vivo, se quedan con la boca abierta. Es un fenómeno de la naturaleza, tiene un don poco común”, sostuvo su padre.



A nivel colegial, el dominicano promedió 26 tantos, 11 tablas y 7 asistencias por encuentro, lo que le valió ganarse una beca en el mundo universitario. Previamente, hasta se impuso en un evento de volcadas en City Palms, Florida.

Su caso no es único, y, para el dato, resalta que en la NCAA será el cuarto jugador con un solo brazo en estar en algún equipo, tras Zach Hodskins, Grant Dykstra y Kevin Laue.

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