Más allá del resultado deportivo y la conquista de la tan ansiada tercera estrella para nuestro país, el Mundial de Qatar será recordado por ser el más “compacto” de la historia. La cercanía entre los estadios y la impecable organización fue un lujo para los espectadores, que gozaron de enormes comodidades como el transporte público gratuito. Una experiencia que será casi imposible repetir.

EZEQUIEL GUISONE
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Qatar sin dudas fue un destino costoso para los fanáticos del fútbol que quisieron vivir la experiencia mundialista. Hasta algunos medios europeos justificaron la escasa presencia de público de aquel continente por un tema económico. Pero haciendo cálculos, el dolor de bolsillo para los hinchas terminó siendo igual o menor que en las anteriores citas mundialistas de Rusia o Brasil, donde las distancias entre las sedes fueron las mayores de la historia. Y esa pesadilla logística retornará en la próxima Copa del Mundo, que será organizada de manera conjunta entre Estados Unidos, México y Canadá. Qatar fue un oasis en la historia de los mundiales. En muchos aspectos, el mejor de todos.
El Mundial que coronó a Argentina contó con ocho sedes, y apenas 75 kilómetros separaban a las que estaban más alejadas entre sí: Al Bayt al norte y Al Janoub al sur. A ambos estadios los espectadores podían acceder a través del transporte público. Las cabeceras de la línea Roja del Metro tenían como “continuación” un servicio de buses que trasladaban a la gente rumbo al estadio. Desde cualquier punto de Doha, estabas en la cancha más alejada como máximo en una hora y media. Esto fue un bálsamo tanto para el público como para las federaciones participantes, que no tuvieron la necesidad de moverse de sus sedes en todo el mes que duró la competencia. Para los simpatizantes, el ahorro en este punto fue enorme. Más allá de que el alojamiento en Qatar fue más caro que en otros Mundiales, los gastos de traslado se redujeron a cero, ya que no había necesidad de recorrer largas distancias entre los escenarios y todo el transporte público que te conectaba en toda la ciudad fue gratuito. Inédito.
Mal acostumbrados
Lo que hizo Qatar no volverá a repetirse. No habrá otro Mundial igual. En la cuestión de las distancias recorridas el que más se podría asemejar fue la primera Copa en 1930, en Uruguay, donde hubo tres sedes en Montevideo y participaron 13 equipos. Era otro fútbol. Otro mundo. Para hinchas y delegaciones Qatar fue un sueño, luego de dos mundiales (Brasil y Rusia) que marcaron récords en distancias recorridas. Rusia 2018 tuvo 11 sedes, algunas de ellas separadas por más de 2 mil kilómetros (de Sochi a San Petersburgo, por ejemplo). Argentina recorrió 2 mil km en la primera fase y fue de los seleccionados más “beneficiados” en ese aspecto, en el que por ejemplo Egipto recorrió más de 9 mil entre los tres partidos del grupo.
En Brasil 2014, Argentina recorrió 8 mil kilómetros en total, iniciando y cerrando su camino en el Maracaná de Río de Janeiro, con partidos también en Belo Horizonte, Porto Alegre San Pablo y Brasilia. Ese trajín también debieron afrontar los hinchas, con varios viajes en avión de por medio o largas horas en micro para movilizarse de un estadio a otro.
En este Mundial en el que consiguió su tercera estrella, Argentina concentró en la Universidad de Qatar y debió recorrer apenas 9 kilómetros para llegar al estadio de Lusail (ahí jugó cinco partidos), 20km hasta el 974 y 24km para el Ahmad Bin Ali, donde eliminó a Australia por los octavos de final.

La pesadilla que viene
Estados Unidos, México y Canadá organizarán de manera conjunta la Copa del Mundo 2026, que tendrá mucho de lo que fue Rusia en cuanto a las enormes distancias a recorrer. Este Mundial aumentará la cantidad de selecciones (pasarán de 32 a 48) y constará de 16 sedes: once en Estados Unidos, tres en México (Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey) y dos en Canadá (Vancouver y Toronto).
En Estados Unidos se jugarán 60 de los 80 partidos que compondrán el campeonato, incluyendo los cuartos de final, las semifinales y la final. Seattle, el área de la Bahía de San Francisco y el Estadio SoFi de Los Ángeles representarán a la región Oeste. En la región central se seleccionaron Houston, Dallas, Atlanta y Kansas City. En el Este, Boston, Nueva York/Nueva Jersey, Filadelfia y Miami.
En un rápido repaso por las distancias, las dos sedes canadienses están nada menos que a 4300 kilómetros entre sí. En México, entre 550 y 910 km separan a los tres escenarios, mientras que en Estados Unidos ni siquiera la “regionalización” ayuda demasiado. Dentro del “oeste”, hay casi 1100 km entre Seattle y San Francisco; en el centro también hay más de 1000 km de Houston a Kansas City; y en el este tenemos más de 1700 km de Miami y Nueva York.
Estas 16 sedes del próximo Mundial estarían ligadas al nuevo formato de disputa, en el que los 48 seleccionados se dividirían en 16 grupos de tres, clasificando los dos mejores a los 32avos de final. De esta manera, habría un partido menos en la fase de grupos y uno más en los cruces mano a mano. Falta mucho, claro está, pero las Eliminatorias arrancan en los próximos meses y la “manija post Qatar” va a durar un buen rato. Por lo pronto, a olvidarse de las comodidades que ofreció el Mundial en Medio Oriente y prepararse para una auténtica travesía por Norteamérica.

