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San Nicolás de los Arroyos
viernes, 14 junio, 2024

Edición N° 4809

Salud mental: una materia pendiente dentro de la Policía Bonaerense

“AYUDAR SIN JUZGAR”

Una alarma silenciosa, pero no menos importante, se encendió entre las fuerzas policiales provinciales. Sucede que durante los primeros cuatro meses del año corriente, un total de 19 oficiales decidieron quitarse la vida. Una cifra que supera a los fallecidos en servicio. “Lidias con todo el estrés laboral, los delincuentes y la gente. Jamás dejas a nadie contento”, expresó un integrante del mencionado escuadrón

Líneas gratuitas de atención y contención: (011)5275-1135 o 0800 345 1435 desde todo el país –Centro de Atención al Suicida-.

De la redacción de EL NORTE
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Con el correr de los años -principalmente después de la cuarentena provocada por la pandemia de Covid-19- la atención sobre la salud mental y emocional fue ganando terreno. Al derribarse ciertos estigmas sobre esta problemática, los profesionales obtuvieron mayor espacio para afrontarla. No obstante, en algunos sectores de la población todavía pasa desapercibida la importancia que tiene ese tipo de bienestar. Atrayendo mayores problemas.

Una de las esferas que generó mayor preocupación en los últimos meses fue la que engloba a la Policía Bonaerense, una fuerza que presenta una escueta ayuda en materia psicológica.

Para comprender aún más la alarmante situación, alcanza con revisar los números plasmados en un informe del medio platense Infocielo: 19 oficiales se suicidaron entre enero y abril, casi cinco por mes.



Ante tal situación, es importante dejar en claro que “nadie está solo” e incluso existen líneas gratuitas de atención y contención para quien lo necesite: (011)5275-1135 o 0800 345 1435 desde todo el país –Centro de atención al suicida-.

Desde dentro

“Tendríamos que tener una asistencia psicológica continua, pero la realidad es que no tenemos nada”, así lo describe un oficial de Policía en diálogo con EL NORTE. Una simple oración, sirve para plasmar la prácticamente nula atención que existe sobre el alarmante escenario. “Debería existir una ayuda constante, pero no existe, es esporádica. Tendría que existir un área en cada oficina, disponible todos los días”, contó y exige otro agente.

Consultados respecto a qué se puede hacer en casos donde un miembro de la fuerza afronta una compleja situación, ambos coincidieron que la única posibilidad que tienen es “ir a un psiquiatra, pedir carpeta médica y esperar. En caso de no estar en condiciones te trasladan a tareas administrativas y te deben quitar el arma reglamentaria”. Empero, resaltaron: “Los recursos están, pero no para todos”. “Muchas veces se lo toman a la ligera porque la persona ‘por fuera’ se la ve bien, pero no es así”, subrayaron.



Por otro lado, los protagonistas manifestaron la realidad que afrontan diariamente, la cual muchas veces lleva al peor desenlace. “Lidias con todo el estrés laboral, los delincuentes y la gente. Jamás dejas a nadie contento”, expresó uno de ellos. “La gente cuando hiciste lo que quería te aplaude, pero en otras ocasiones necesitas de su ayuda y se desentiende. El policía muchas veces está solo, atado de manos”, añadió su colega, y sentenció: “Lamentablemente esto va a seguir pasando”.

Adiós estigmas

Tal como se menciona anteriormente, el tabú sobre ir a terapia ha tendido a desparecer. Esto acarrea beneficios para la detección temprana de tendencias vinculadas al suicidio y así evitar un desenlace fatal, una ayuda en la que todos podemos ser parte. “Actualmente se habla mucho más de ir a terapia y su relevancia. Se ha sacado bastante el estigma de añares. Hoy en día se entiende que es importante para nuestro bienestar emocional y mental”, analizó la psicóloga Camila Casarino (Mat. 15.858). Empero, la profesional nicoleña sostuvo que hay más camino por recorrer: “Queda mucho por trabajar como sociedad, concientizando la importancia de la salud mental, ya que por ejemplo, el suicidio esta entre las 10 primeras causas de muerte en las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud. Por ende, es un problema de salud pública”.

Consultada respecto a cómo se puede apoyar, explicó: “Para brindar ayuda, deberíamos escuchar sin suponer. Escuchar de verdad a esa persona que tenemos enfrente, sin juzgar, para que se animen a hablar con nosotros sin sentirse atacados o invalidados. Hay que entender que lo que para uno no es un problema, para el otro sí puede serlo. Se debería acompañar en el proceso, brindar una contención segura y confiable”. Asimismo, destacó que los causales son múltiples, pero uno de los principales a atacar es las malas y antiguas creencias. “Hay muchos mitos con respecto a los suicidios, que si la persona avisa, no lo va hacer, que solo las personas con trastornos mentales graves lo hacen, que solo sucede en ciertos grupos demográficos, entre otros. Es muy peligroso caer en estas mentiras”. “Algunos signos que podemos reconocer son expresiones de desesperanza, soledad, fracaso o pensamientos negativos, cambios en el estado de ánimo o expresar explícitamente el suicidio o la muerte como una salida, aislarse socialmente. Incluso dificultades para comer y dormir pueden ser una señal”, aclaró Casarino.



Para concluir, resaltó que todos podemos atravesar este tipo de escenarios, por lo cual la empatía es una herramienta esencial: “Si hay sospechas de que una persona de tu entorno tiene ideación suicida, debemos escucharla, apoyarla y acompañarla al centro de salud más cercano o en caso de que se requiera, llamar a urgencias. Cualquier persona puede, en determinado momento de su vida, sentir nada tiene sentido por diversas causas, y si no existen figuras de apoyo, puede en ocasiones mostrar al suicidio como la mejor y única opción para ellos”.

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