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San Nicolás de los Arroyos
viernes, 3 diciembre, 2021

Edición N° 3886

UNA ESCAPADA TURÍSTICA A BUENOS AIRES: EL ENCANTO DE UNA CIUDAD QUE SE TRANSFORMA A CADA PASO

La ciudad de Buenos Aires ofrece un abanico de atractivos que merecen redescubrirse. La cultura, la gastronomía, la identidad de cada barrio se presenta ante nuestros sentidos como un universo que va mutando en cada barrio que se visita. Perderse en ese recorrido nos recuerda que somos parte de un país de múltiples identidades.

Las callecitas angostas y empedradas de Villa Crespo, un muestrario de la vida cultural de ese rincón porteño.


De la redacción de EL NORTE
diarioelnorte@diarioelnorte.com.ar

La ciudad de Buenos Aires tiene algo mágico, difícil de hallar en otras grandes urbes del mundo. Es que descubrir sus innumerables encantos supone un viaje constante, diferente uno al otro, capaz de transformar nuestras percepciones en cada barrio que visitemos. Un viaje que nos puede transportar a épocas coloniales como también a espacios supertecnológicos, al tiempo que cada uno de ellos se expone con una identidad cultural propia que se expresa de manera cautivante en su gastronomía, en su oferta cultural, en la estética de sus calles y espacios públicos.

Esa multiculturalidad hace de la ciudad de Buenos Aires un lugar que se transforma –y nos transporta– constantemente. De ahí que se hace difícil ponerle plazos a una visita turística a la ciudad de Buenos Aires. De hecho, sus incontables atractivos generan la sensación de un eterno redescubrimiento de lugares que alguna vez creímos haber conocido.

Invitados por el Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires, EL NORTE se encuentra –estos días– redescubriendo los mil y un lugares que ofrece una metrópoli que ha recuperado la mayor parte del movimiento que tuviera previo a marzo 2020.
Alojarse en Recoleta, frente a la postal viva de su cementerio, nos expone al contraste mágico de movimiento y quietud, constantes. Los espacios verdes rompen la arquitectura emblemática de un barrio tan tradicional como progresista.



Soho, Chico, Hollywood…

Palermo, ese inacabable barrio que incorpora distintas identidades en su recorrido, nos propone gastronomía de todo tipo, de todas las naciones. Pero también libros, salas culturales, arte callejero. Y, obviamente, unos bosques en los cuales perderse es también un buen plan.

Villa Crespo, un barrio con aura vanguardista, nos invita a conocer por dentro una infinidad de edificios restaurados que –ahora– funcionan como bares, cocinas independientes, centros culturales. Las fachadas pintadas con el azul y amarillo de Atlanta, la gastronomía de Armenia, El Líbano, Israel, África, hacen de Villa Crespo un crisol cultural imperdible. Por cierto, recorrer la bulliciosa calle Thames, desde Palermo a Villa Crespo, es un plan ideal para quienes quieran corroborar que Buenos Aires nunca duerme.

Ese trayecto se corta permanentemente con callecitas angostas, de adoquines, y paredes embellecidas de arte urbano. Por cierto, hay maravillosas obras de Martín Ron plasmadas en esos murales que invitan a la contemplación.



De Chacarita a Madero

Igual de encantador, aunque mucho menos vanguardista, es el barrio de la Chacarita. El cementerio de casi 100 manzanas, pegado al parque Los Andes, está rodeado por tradicionales pizzerías a las que, por ejemplo, solía ir a comer D10S. Además, en Chacarita se pueden encontrar churrerías de tres y cuatro generaciones, que Diego Maradona también solía frecuentar.

Trasladarse desde Chacarita a Puerto Madero es, claramente, una experiencia de fuerte contraste. Con elegantes rascacielos, edificaciones de ladrillos rojos, restaurantes de lujo, el Puente de la Mujer, la Reserva Ecológica, Puerto Madero es también imperdible para quienes quieran conocer la Buenos Aires más exclusiva. Allí, donde las grandes multinacionales tienen edificios propios, el mundo de los negocios tampoco duerme.



Como tampoco descansa Rodrigo Bueno, la villa urbanizada que alberga a una parte importante de las comunidades peruanas y paraguayas. Recorrer el patio de comidas de la Bueno es adentrarse en una de las propuestas más disfrutables para quienes en la pequeña Europa desean conocer las costumbres más latinas.

La ciudad de Buenos Aires lo tiene todo. Bien vale la pena tomarse unos cuantos días para recorrer una de las urbes más cautivantes del mundo. Que representa la puerta de ingreso al turismo internacional. Y, para los argentinos, una ventana que se abre a cada uno de nuestros sentidos.

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