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San Nicolás de los Arroyos
martes, 16 abril, 2024

Edición N° 4749

La gripe aviar llegó a la Antártida: pingüinos en peligro de extinción

Aunque el virus ha hecho presencia en todos los continentes con excepción de Australia, la llegada a la Antártida plantea preocupaciones específicas debido a la ya existente vulnerabilidad de estos animales ante el cambio climático

Científicos han confirmado la presencia de una cepa mortal de gripe aviar en la Antártida continental, desatando preocupación por la posible devastación de las enormes colonias de pingüinos y otros animales únicos de la región.

El subtipo H5 del virus fue encontrado en dos aves marinas muertas, conocidas como skuas, en las cercanías de una base científica argentina en la Península Antártica, según informó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) el 24 de febrero. Este hallazgo es el primero de su tipo en la región, lo que sugiere que el virus ha logrado superar las distancias y barreras naturales que la separan de otros continentes.

La gripe aviar, altamente infecciosa, es responsable de la devastación de poblaciones de animales salvajes y domésticos en los últimos años, propagándose a través de las rutas migratorias de las aves en todo el mundo. Ahora, su llegada al continente más meridional amenaza a su fauna única, incluidos los icónicos pingüinos.



Los científicos alertan que el virus tiene el potencial de afectar a mamíferos además de aves, habiendo registrado casos entre elefantes marinos y otros mamíferos marinos que se congregan en la costa. Su propagación ha alcanzado todos los continentes excepto Australia, causando importantes pérdidas económicas en granjas y planteando una amenaza para los ecosistemas naturales.

El descubrimiento de la gripe aviar en la Antártida plantea un grave riesgo para los pingüinos, quienes podrían carecer de inmunidad contra la enfermedad, dado que no se había documentado su presencia en el continente hasta ahora. Además, se teme que la falta de distanciamiento social entre estas aves aumente la propagación del virus en las colonias.

El CSIC ha asegurado que se han tomado todas las medidas de seguridad para evitar la transmisión del virus a los humanos durante el análisis de muestras obtenidas de los skuas muertos. La detección de la gripe aviar en la Antártida se suma a casos previos en islas cercanas, indicando una propagación progresiva del virus hacia la región en los últimos meses.



El riesgo para la fauna antártica se agrava aún más por el cambio climático, que está afectando los hábitats de los pingüinos al agotar el hielo marino que necesitan para alimentarse y reproducirse. En 2022, se declaró que los pingüinos emperador del continente están en peligro de extinción debido al cambio climático.

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